Mensaje de los Tres Ángeles

Cita 1

Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Hechos 17:11.

Es de poco valor examinar superficialmente las Escrituras. Si hemos de comprender las palabras de Cristo, la reflexión debe acompañar al escudriñamiento de las Escrituras. Debiéramos abrirlas con gran reverencia y no en forma descuidada y desganada. Las palabras de Cristo son espíritu y son vida para el que las recibe.

Su amonestación a los fariseos fue: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”. Juan 5:39. Escudriñaban las Escrituras en busca de evidencias de la aparición del Cristo, reunían toda evidencia relacionada con la manera en la que suponían habría de venir, en tanto Cristo estaba entre ellos y no lo discernían mediante la fe… En nuestros días, como en los días de Cristo, se entenderá e interpretará erróneamente la Escritura. Si los judíos las hubieran estudiado con corazones piadosos, fervientes y humildes, su escudriñamiento habría sido recompensado no solamente con un verdadero conocimiento del tiempo, sino también de cómo se produciría la primera aparición de Cristo. No habrían atribuído las glorias de la segunda venida de Cristo a la primera. Tenían el testimonio de Daniel, de Isaías y de otros profetas; tenían las enseñanzas de Moisés; Cristo mismo estaba en medio de ellos, y continuaban escudriñando las Escrituras en busca de alguna evidencia de su venida. Al mismo tiempo, hacían con Cristo lo que se había profetizado que harían. Estaban tan enceguecidos que no conocieron el tiempo de su visitación ni lo que estaban haciendo. Así cumplieron la Escritura.

Muchos hacen lo mismo hoy… debido a que no han experimentado el mensaje de los tres ángeles. Hay quienes escudriñan las Escrituras en busca de pruebas de que estos mensajes están todavía en el futuro. Reconocen la veracidad de los mensajes, pero fracasan en ponerlos en el lugar que les corresponde en la historia profética y confunden a la gente. No perciben ni comprenden el tiempo del fin, ni dónde colocar estos mensajes.

El día de Dios se aproxima con pasos furtivos, pero los hombres supuestamente sabios y grandes hablan de una “educación superior”, que suponen se origina en las mentes finitas. No distinguen las señales de la venida de Cristo o del fin del mundo. El centinela debe conocer en qué momento de la noche está. Todo se reviste ahora con una solemnidad que los que creen la verdad deben percibir y sentir… En este tiempo, las pequeñeces de la vida no son sino una mota. Lo que atañe a la eternidad es de la mayor importancia.

—Manuscrito 41a. del 20 de diciembre de 1896, sin título. (Alza tus Ojos – 20 de Diciembre).


Cita 2

No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. Isaías 8:12.

Nuestra obra consiste en predicar al mundo los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles. Al cumplir nuestros deberes, no debemos despreciar ni temer a nuestros enemigos. Pero unirnos mediante compromisos con los que no participan de nuestra fe, es algo que Dios no aprueba. Debemos tratar con amabilidad y cortesía a los que no quieren ser leales a Dios, pero jamás debemos unirnos en consejo con ellos con respecto a los intereses vitales de su obra, porque éste no es el proceder del Señor.

La línea de demarcación entre los que guardan los mandamientos de Dios y los que no lo hacen se manifestará con claridad inconfundible. Debemos honrar conscientemente a Dios, y usar con diligencia todos los medios posibles para mantener con él una relación que esté de acuerdo con su pacto, para que podamos recibir sus bendiciones tan esenciales para el pueblo que va a pasar por una prueba tan severa. Dar la impresión de que nuestra fe, nuestra religión, no es un poder dominante en nuestras vidas, equivale a deshonrar a Dios en gran manera.

—Carta 128, del 6 de julio de 1902, a la junta de la Asociación General y a la Comisión Médico Misionera. (Cada Día con Dios – 6 de Julio).


 

*Las citas de este libro se actualizan constantemente

 

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