La Crítica

Cita 1

Los cristianos son comisionados por Dios para velar por las almas que tendrán que dar cuenta de sus actos. Deben reprobar, reprender y exhortar con toda longanimidad… Comunicar la Palabra de Dios con fidelidad es una obra de la mayor importancia. Pero esta obra es totalmente diferente de la de censurar, pensar el mal y distanciar las relaciones. Juzgar y reprobar son dos cosas diferentes.

Dios colocó sobre sus siervos la obra de reprobar con amor a los que yerran, pero prohíbe y denuncia el juicio apresurado, tan común entre los profesos creyentes en la verdad… Los que están trabajando para Dios debieran dejar a un lado toda crítica despiadada, y acercarse para estar unidos. Necesitan estudiar las enseñanzas del Señor acerca de esto. Cristo desea que sus soldados permanezcan hombro a hombro, unidos en la obra de pelear las batallas de la cruz. Desea que la unión entre los que trabajan para El sea tan estrecha como la unión que existe entre El y su Padre.

Los que sientan el poder santificador del Espíritu Santo prestarán oído a las lecciones del Instructor divino, y mostrarán su sinceridad haciendo todo lo que esté en sus manos para trabajar en armonía con sus hermanos… Los que tienen toda la razón para desconfiar de sus propios principios son los que están alertas para encontrar faltas en los demás. Si no hubiera alguna falencia en nuestra propia experiencia no seríamos tan suspicaces con nuestros hermanos. Es el individuo condenado por su conciencia el que está listo para juzgar. Tiemble cada uno y tema por sí mismo. Trate de ver si su propio corazón está en una correcta relación con Dios. Quite las malezas de su propio jardín. Encontrará suficiente como para mantenerlo activamente ocupado. Si realiza fielmente esta obra, no tendrá tiempo para encontrar faltas en el jardín de los demás.

—Manuscrito 75a, del 18 de diciembre de 1900, “No juzguéis”. (Alza tus Ojos – 18 de Diciembre).


Cita 2

La tarea que desempeña hoy Satanás es la de engañador y acusador. El Señor declara que acusa a los hermanos de día y de noche. Debido a su experiencia, se ha puesto muy diestro en su oficio de criticar, y preparará a todo hombre que pueda usar para que se le una en su tarea. Está engañando a muchos que avanzan a ciegas por los senderos que él mismo traza.

El poder central de la tierra le pertenece a un demonio. Su trono está en medio del mundo, donde tendría que haber estado el trono de Dios. Recibe el apoyo de la iglesia que se ha amoldado al mundo, y que está transgrediendo la santa ley de Dios.

—Carta 78, del 20 de enero de 1900, dirigida al Hno. Haysmer y Sra. (Cada Día con Dios – 20 de Enero).


Cita 3

Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente. 1 Pedro 2:23.

Espero que no se impacienten con la crítica ni con los que buscan faltas; pero si eso viene, tengan en cuenta que ustedes no son perfectos, que es posible que se cometan errores, y que muchas faltas cometidas en el curso de la vida pueden dar ocasión a la sospecha, aunque los mismos que critican cometan errores similares. Muchos no piensan en esto, y como resultado de ello son inclementes con los demás, los juzgan comparándolos consigo mismos, como si tuvieran las mismas o peores debilidades.

Sin embargo, individualmente, deberíamos tener una conducta que estuviera por encima de toda represalia. Deberíamos manifestar mucha sabiduría mientras avanzamos, haciendo nuestro trabajo con fidelidad, sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda, para avanzar rectamente, con la mirada puesta en la gloria de Dios.

La fortaleza de carácter no se revela tanto mediante los sentimientos que manifestamos a causa de la injusticia o los malos tratos, sino que el dominio propio y el firme control ejercido sobre una emoción fuerte manifiestan fortaleza de carácter y el espíritu de Jesús.

El vencedor recibirá el fruto del árbol de la vida que se encuentra en medio del paraíso de Dios: Es la recompensa que se dará al vencedor, al cristiano trabajador y abnegado, que pelea la buena batalla de la fe. Deberíamos estar luchando noblemente para alcanzar la victoria. A todos los que combaten legalmente se les concederá la gracia de Cristo.

Ahora bien, querido hijo mío [Edson], preocúpate lo menos posible de lo que la gente dice. Déjalos que digan lo que quieran, pero no permitas que ni en palabras ni en hechos se manifieste en ti el yo. El Señor quiere que sigas una línea de conducta que permita que te considere digno de confianza. Tienes habilidades que te capacitan para hacer el bien a los demás si no permites que los impulsos te arrastren. Si das evidencia de que tienes un firme apoyo en Dios, obtendrás respeto y confianza, y entonces podrás ejercer una influencia favorable al bien. Permitirás que tu luz resplandezca con los mayores beneficios. Tratarás de representar a Jesús. Sabes que nuestro Salvador fue maltratado, pero que no tomó represalias. Fue despreciado y rechazado por los hombres; ¿cómo pueden sus seguidores esperar algo mejor en esta vida?

—Carta 99, del 18 de junio de 1886, dirigida a Edson y Emma White. (Cada Día con Dios – 18 de Junio).


 

*Las citas de este libro se actualizan constantemente

 

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