Tentaciones

Cita 1

Cristo dice: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. Apocalipsis 3:21. Hay tentaciones que debemos enfrentar. Si cedemos a ellas estaremos del lado perdedor, y al experimentar la derrota vez tras vez, llega a ser un hábito hacer lo erróneo en lugar de hacer lo correcto. De esta manera revelamos que hemos escogido desarrollar los principios y atributos de Satanás más bien que los principios y atributos de Jesucristo… Un cristiano no escogerá como objeto de sus afectos a quien, con su conducta, menosprecie a Jesucristo crucificando diariamente al Hijo de Dios y exponiéndolo al vituperio. Con sus acciones y conversación los tales revelan que no tienen respeto por quien dio su vida por la vida de la humanidad y soportó la pobreza y la tentación, fue abnegado y se sacrificó por ellos.

—Manuscrito 2 del 9 de febrero de 1896, sin título. (Alza tus Ojos – 9 de Febrero).


Cita 2

Después que el Salvador ayunó durante cuarenta días y cuarenta noches, “tuvo hambre”. Entonces fue cuando Satanás se le apareció. Vino aparentando ser un hermoso ángel del cielo, declarando que Dios lo había comisionado para poner fin al ayuno del Salvador.

“Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”. Mateo 4:3. Pero en la insinuación de desconfianza de Satanás, Cristo reconoció al enemigo cuyo poder había venido a resistir en la tierra. No aceptaría el desafío, ni sería conmovido por la tentación. Se mantuvo firme en lo afirmativo. “No sólo de pan vivirá el hombre”, dijo, “sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Vers. 4.

Cristo se sostuvo por toda palabra de Dios, y prevaleció. Si nosotros asumiéramos la misma actitud cuando somos tentados, negándonos a acariciar la tentación o a discutir con el enemigo, la misma experiencia sería nuestra. Cuando nos detenemos a razonar con el diablo es cuando somos vencidos. Es tiempo de que individualmente tomemos conciencia de que estamos en plena contienda, optemos por la afirmativa a los ojos del Señor, y allí permanezcamos. Así obtendremos el poder divino prometido.

Todos seremos tentados en diversas maneras, pero en tales circunstancias es necesario que recordemos que se hizo provisión por medio de la cual podemos vencer… El que verdaderamente cree en Cristo es hecho partícipe de la naturaleza divina, y tiene poder del que puede apropiarse frente a cada tentación. No caerá en ésta ni será abandonado a la derrota. En tiempo de prueba reclamará las promesas, y gracias a ellas escapará de las corrupciones que llenan el mundo por la concupiscencia.

—Manuscrito 99a, del 29 de agosto de 1908, “Llamados por su gloria y excelencia”, sermón predicado en Loma Linda, California. (Alza tus Ojos – 29 de Agosto).


Cita 3

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 1 Juan 1:9.

Vendrán las tentaciones del enemigo; pero, ¿le daremos la ventaja de quebrantar todas las barreras al ceder aunque sea en una jota a los más estrictos principios de integridad? Si cedemos en lo más mínimo, lanzará sobre nosotros una tentación tras otra, hasta que vayamos directamente en contra de las claras afirmaciones de la Palabra de Dios, para seguir los planes y hacer la voluntad de Satanás.

Este y su confederación de ángeles malignos están siempre alerta para ver por qué medios pueden engañar y arruinar a las almas que se han enrolado bajo la bandera ensangrentada del Príncipe Emmanuel. Corrieron bien por un tiempo, probaron y vieron que el Señor es bueno; pero cuando cayeron en el pecado anduvieron en tinieblas. Cuando cayeron en tentación deben de haber dejado de mirar a Jesús, el autor y consumador de nuestra fe. Pero al confesar sus pecados, crean que la Palabra de Dios no falla, sino que el que ha prometido es fiel. Es tanto su deber creer que Dios cumple su palabra y perdona sus pecados, como confesarlos.

Deben ejercer fe en Dios puesto que hará exactamente lo que ha prometido en su Palabra, y perdonará todas sus transgresiones. ¿Cómo podemos saber verdaderamente que el Señor es nuestro Redentor, que perdona nuestros pecados, y comprobar que dispone de santidad, gracia y amor en nuestro beneficio? ¡Oh, debemos creer sin reservas en su Palabra, con espíritu contrito y obediente! No hay necesidad de que andemos contristados y arrepintiéndonos siempre, como si anduviéramos bajo una nube de constante condenación. Crea en la Palabra de Dios, mire constantemente a Jesús, medite en sus virtudes y su misericordia, y surgirá en su corazón un odio incontenible hacia el mal. Se contará entre los que tienen hambre y sed de justicia.

Mientras más de cerca examinemos a Jesús, más claramente veremos nuestros propios defectos de carácter. Al ver nuestras faltas, confesémoslas a Jesús, y con el alma verdaderamente contrita cooperaremos con el poder divino del Espíritu Santo para vencer todo mal. Si confesamos nuestros pecados, debemos creer que son perdonados, porque la promesa es positiva.

—The Review and Herald, 21 de marzo de 1912. (Cada Día con Dios – 21 de Marzo).


Cita 4

Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. 2 Timoteo 2:22.

Los peligros morales a los cuales todos, viejos y jóvenes, están expuestos aumentan cada día. El desorden moral, que nosotros llamamos depravación, halla amplio campo propicio, y se ejerce una vil influencia sensual, diabólica, por hombres, mujeres y jóvenes que dicen ser cristianos…

Los que han aprendido la verdad y no tienen obras correspondientes a su profesión de fe, están sujetos a las tentaciones de Satanás. Harán frente al peligro a cada paso que den. Son puestos en contacto con el mal, ven escenas, oyen sonidos que despiertan sus pasiones incontroladas; están sujetos a influencias que los llevan a elegir el mal antes que el bien, porque no son puros de corazón. En el mismo momento en que debiera ejercerse el poder de la voluntad, cuando se requiere firmeza para resistir el primer embate de la tentación, los veréis fáciles presas de los engaños de Satanás, meros juguetes del diablo. Cada tentación está obrando ahora para llevar a aquellos que pretenden guardar los mandamientos de Dios a quebrantarlos…

Todos debemos aprender la lección de qué poder hay en un buen carácter. No hay una preparación que necesitemos tanto ahora, como la preparación de jóvenes y señoritas para que tengan rectitud moral y para que limpien su alma de cada borrón y de cada mancha de contaminación moral. La norma de moralidad y santidad está siendo arrastrada por el suelo…

Estamos cerca del fin del tiempo de gracia, cuando cada caso pasará delante de Dios. Ahora es el tiempo que Dios nos ha dado para la formación de caracteres puros y santos. Si no se aprovecha bien este tiempo, si los pensamientos son impuros, si el corazón no es santificado, si se complacen prácticas impuras, téngase la seguridad que la porción de los tales [los que así se contaminan] será con los impíos, los viles, los abominables.

—Carta 26d, 1887.  (En los Lugares Celestiales – 8 de Julio).


Cita 5

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. 1 Corintios 10:13.

¿Qué es la tentación? Es el medio por el cual aquellos que pretenden ser hijos de Dios son examinados y probados. Leemos que Dios tentó a Abrahán, que él tentó a los hijos de Israel. Esto significa que permitió que las circunstancias ocurrieran para probar la fe de ellos, y los guió para que lo buscaran en procura de ayuda. Dios permite que la tentación venga sobre su pueblo hoy para que pueda comprender que él es su ayudador. Si ellos se acercan a él cuando son tentados, él los fortalecerá para enfrentar la tentación… Las tentaciones vendrán sobre nosotros; pues por ellas somos examinados durante nuestra prueba. Esta es la prueba de Dios, la revelación de nuestros propios corazones. No hay pecado en sufrir la tentación; pero el pecado resulta cuando se consiente en la tentación… .—The Signs of the Times, 12 de marzo de 1912. (En los Lugares Celestiales – 1 de Septiembre).


Cita 6

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Hebreos 4:15.

Cuando Jesús fue llevado al desierto para ser tentado, fue llevado por el Espíritu de Dios. Al ir al desierto, no invitó a la tentación… Cristo fue al desierto para estar solo, para meditar en su misión y obra. Había dado los pasos que cada pecador debe dar, en conversión, arrepentimiento y bautismo. El mismo no tenía pecados de los cuales arrepentirse, y por tanto no tenía pecados que lavar. Pero fue nuestro ejemplo en todas las cosas, y por eso debió hacer lo que él quiere que nosotros hagamos.

Cristo ayunó y oró, fortaleciéndose para el ensangrentado camino que debía recorrer. Era el Hijo del Dios eterno, pero como garante del hombre, debía enfrentar y resistir cada tentación con que el hombre es asaltado… Con el espantoso peso de los pecados del mundo sobre él, soportó la terrible prueba sobre el apetito, sobre el amor al mundo, y sobre el amor a la ostentación que conduce al engreimiento. Resistió esas tentaciones, y venció en lugar del hombre…

Si los soldados de Cristo miran fielmente a su Capitán a la espera de órdenes, el éxito acompañará su lucha contra el enemigo. No importa cómo puedan ser acosados, al final triunfarán. Sus debilidades pueden ser muchas, sus pecados grandes, su ignorancia aparentemente insuperable; pero si comprenden su debilidad y miran a Cristo en procura de ayuda, él será su eficiencia…

Si ellos aprovechan de su poder, sus caracteres serán transformados; serán circundados con una atmósfera de luz y santidad. Mediante sus méritos [de Cristo] y poder impartido serán “más que vencedores”. Ayuda sobrenatural les será dada, capacitándolos en su debilidad para realizar los hechos de la omnipotencia. (En los Lugares Celestiales – 2 de Septiembre).


Cita 7

Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas. Proverbios 1:10.

No tenemos que colocarnos en el terreno del enemigo. Estamos aquí solamente a prueba. No debemos actuar como si no hubiera un diablo tentador. Hay tentaciones que nos sobrevienen y no podemos admitirlas y darles un lugar en la mente sin peligro para nuestras almas. Necesitamos discernir si nuestros pies están sobre caminos seguros.

Vosotros que os asociáis con el desobediente y el mundano, oíd el mandamiento: “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”. 2 Corintios 6:17, 18… Cuando vais a donde está el pecado, y os colocáis en el terreno del enemigo, os colocáis donde los ángeles de Dios no pueden preservaros de la influencia del mal. Debemos saber que Cristo está constantemente de nuestra parte, debemos poner toda nuestra confianza en él… ¿Qué seguridad podéis tener en la naturaleza humana si ella no está bajo el control de la influencia de Dios?

(En los Lugares Celestiales – 4 de Septiembre).


Cita 8

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Efesios 6:12.

No comprendemos suficientemente el gran conflicto que pone frente a frente los ejércitos invisibles de los ángeles buenos y de los ángeles desleales. Los ángeles buenos y los malos luchan alrededor de cada hombre. No es un conflicto imaginario; no son batallas simuladas aquellas en que estamos empeñados. Tenemos que hacer frente a los adversarios más poderosos y nos incumbe decidir quiénes vencerán.—Testimonies for the Church 7:213.


Cita 9

Si los seres humanos conocieran el número de los ángeles malos, sus engaños y actividad, serían mucho menos orgullosos y frívolos. Satanás es el príncipe de los demonios… El instiga todo el mal que existe en nuestro mundo.—The S.D.A. Bible Commentary 6:1119.


Cita 10

Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado. Proverbios 18:10.

Cristo fue asaltado por las más fieras tentaciones en el tiempo de su mayor debilidad. Así es como Satanás pensó que prevalecería. Con este procedimiento ha obtenido la victoria sobre el hombre. Cuando la fortaleza ha disminuido, y se ha debilitado el poder de la voluntad, y la fe ha cesado de reposar en Dios, entonces aquellos que habían resistido larga y valientemente por la justicia, fueron vencidos.

Moisés estaba cansado con los cuarenta años de la peregrinación de Israel, cuando por el momento su fe dejó de sostenerse en el poder infinito… Así ocurrió con Elías quien se había mantenido impávido ante el rey Acab y había enfrentado a la nación entera de Israel con los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal a la cabeza. Después de ese terrible día en el Carmelo, … Elías huyó por su vida ante las amenazas de la idólatra Jezabel. De este modo Satanás se había valido de la flaqueza de la humanidad y obrará todavía de la misma manera.

Todas las veces que uno está rodeado de nubes, perplejo por las circunstancias, o afligido por la pobreza o la desgracia, Satanás está cerca para tentar y molestar. Ataca nuestros puntos débiles del carácter. Busca sacudir nuestra confianza en Dios, quien sufre debido a que existe tal situación. Somos tentados a desconfiar de Dios, a objetar su amor. A menudo el tentador se nos acerca como lo hizo con Cristo, poniendo de manifiesto ante nosotros nuestras flaquezas y debilidades. Espera desanimar el alma y quebrantar nuestro apoyo en Dios.

Entonces está seguro de su presa. Si lo enfrentásemos como Jesús lo hizo, escaparíamos a muchas derrotas … Jesús obtuvo la victoria por medio del sometimiento y la fe en Dios, y por eso mediante el apóstol nos dice, “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”. Santiago 4:7… Satanás tiembla y huye ante el alma más débil que encuentra refugio en ese poderoso Hombre. (En los Lugares Celestiales – 6 de Septiembre).


Cita 11

Que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas. 1 Pedro 1:5, 6.

No pensemos que la vida cristiana está exenta de la tentación. Las tentaciones vendrán sobre cada cristiano. El cristiano y el que no acepta a Cristo como su guía tendrán pruebas. La diferencia está en que el último está sirviendo a un tirano, haciendo sus viles tareas, mientras que el cristiano está sirviendo a Aquel que murió para darle vida eterna. No consideremos la prueba como algo extraño, sino como el medio por el cual somos purificados y fortalecidos. “Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas”, Santiago amonesta, “sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”. Santiago 1:2, 3.

En la vida futura comprenderemos las cosas que aquí nos dejaron grandemente perplejos. Nos daremos cuenta de qué poderoso ayudador tuvimos y cómo los ángeles de Dios fueron comisionados para guardarnos a medida que seguíamos el consejo de la Palabra de Dios. A todos aquellos que lo reciben, Cristo les dará poder para llegar a ser hijos de Dios. Él es una ayuda presente en todo tiempo de necesidad…

Está entre vosotros el poderoso Consejero de los siglos, invitándoos a colocar vuestra confianza en él. ¿Nos alejaremos de él hacia los indecisos seres humanos que están tan enteramente necesitados de Dios como nosotros? … ¿No hemos sido culpables de esperar tan poco que ni hemos pedido lo que Dios está anhelando dar? “De las misericordias de Jehová haré memoria… Porque dijo: Ciertamente mi pueblo son, hijos que no mienten; y fue su Salvador. En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó”. Isaías 63:7-9. (En los Lugares Celestiales – 7 de Septiembre).


Cita 12

Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. 1 Juan 2:1.

Cuando seamos tentados a pecar, recordemos que Jesús está intercediendo por nosotros en el santuario celestial. Cuando abandonamos nuestros pecados y venimos a él con fe, toma nuestros nombres en sus labios, y los presenta a su Padre diciendo: “Los tengo esculpidos en las palmas de mis manos; los conozco por nombre”. Y la orden sale a los ángeles para protegerlos.

Luego en el día de terrible prueba dirá: “Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación”. Isaías 26:20. ¿Cuáles son los aposentos en los que han de esconderse? Son la protección de Cristo y de los santos ángeles. El pueblo de Dios no está en ese tiempo todo en un solo lugar. Están en diferentes grupos y en todas las partes de la tierra; y ellos serán probados individualmente, no en grupos. Cada uno tiene que soportar la prueba por sí mismo.

Nunca hubo un tiempo cuando el pueblo de Dios haya tenido mayor necesidad de reclamar sus promesas como ahora. Atraviese la mano de la fe la oscuridad y aférrese al brazo de poder infinito. Mientras hablamos de la necesidad de separarnos del pecado, recordemos que Cristo vino a nuestro mundo a salvar pecadores, y que “puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios”. Hebreos 7:25.

Es nuestro privilegio creer que su sangre es capaz de limpiarnos de todo borrón y mancha de pecado… Si caéis en tentación, no os desaniméis. Esta promesa viene resonando hasta nuestros días: “Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”. Por esta sola promesa, un continuo canto de gratitud debiera salir de los labios de los mortales. (En los Lugares Celestiales – 14 de Septiembre).


Cita 13

No es digno de alabanza hablar de nuestra debilidad y desaliento. Diga cada uno: “Estoy afligido porque cedo a la tentación, porque mis oraciones son tan débiles y mi fe tan escasa. No tengo excusa para defenderme por estar siendo empequeñecido en mi vida religiosa. Pero estoy tratando de lograr la entereza de carácter en Cristo. He pecado, y aun así amo a Jesús. He caído muchas veces, y con todo, él ha tendido su mano para salvarme. Le he contado todos mis errores. He confesado con vergüenza y dolor que lo he deshonrado. He mirado a la cruz y he dicho: todo esto sufrió por mí. El Espíritu Santo me ha mostrado mi ingratitud, mi pecado, al exponer a Cristo a la vergüenza pública. El que no conoce pecado me ha perdonado. Me llama a una vida más noble, elevada, y yo prosigo a las cosas que están delante”. (En los Lugares Celestiales – 26 de Septiembre)

 

 


*Las citas de este libro se actualizan constantemente

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