Sábado

Cita 1

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Éxodo 20:8.

Al mismo comienzo del cuarto mandamiento el Señor dijo: “Acuérdate”. El sabía que en medio de la multitud de cuidados y perplejidades el hombre se vería tentado a excusarse de satisfacer todo lo requerido por la ley, o se olvidaría de su importancia sagrada. Por lo tanto dijo: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo”. Cuando el sábado es así recordado, no se permitirá que lo temporal usurpe lo que pertenece a lo espiritual. Ningún deber que pertenece a los seis días hábiles será dejado para el sábado. Durante la semana nuestras energías no serán agotadas de tal manera en el trabajo temporal que, en el día en que el Señor descansó y fue refrigerado, estemos demasiado cansados para dedicarnos a su servicio... Termínense el viernes los preparativos para el sábado. Cuidad de que toda la ropa esté lista y que se haya cocinado todo lo que debe cocinarse… El sábado no ha de destinarse a reparar ropas, a cocinar alimentos, a los placeres o a ningún otro empleo mundanal. Antes de que se ponga el sol debe ponerse a un lado todo trabajo secular y todos los periódicos de ese carácter deben ser puestos fuera de la vista. Padres, expliquen su trabajo y su propósito a sus hijos, y permitan que ellos compartan en su preparación para guardar el sábado conforme al mandamiento.

Hay otra obra que debe recibir atención en el día de la preparación. En este día todas las diferencias entre los hermanos, sean en la familia o en la iglesia, deberán dejarse a un lado. Expulsemos del alma toda amargura, furia o malicia. En un espíritu de humildad, “confesad vuestras faltas los unos a los otros y orad los unos por los otros”. Antes de la puesta del sol congréguense los miembros de la familia para leer la Palabra de Dios y para cantar y orar. Debemos cuidar celosamente las extremidades del sábado. Recordemos que cada momento es tiempo santo y consagrado. (Dios nos Cuida – 2 de Marzo).


Cita 2

Y santificad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios. Ezequiel 20:20 (RVA).

El sábado debiera hacerse tan interesante para nuestras familias que su regreso cada semana sea recibido con gozo. La escuela sabática y la reunión del culto ocupan sólo una parte del sábado. La parte que queda para la familia puede ser hecha la más sagrada y preciosa de todas las horas del sábado. En la mente de los niños, el solo pensamiento del sábado debería estar ligado al de la belleza de las cosas naturales… Felices los padres que pueden enseñar a sus hijos la Palabra escrita de Dios con ilustraciones sacadas de las páginas abiertas del libro de la naturaleza; que pueden reunirse bajo los árboles verdes, al aire fresco y puro, para estudiar la Palabra y cantar alabanzas al Padre celestial.

En el tiempo agradable, paseen los padres con sus hijos por los campos y huertos. En medio de las cosas hermosas de la naturaleza, háblenles de la razón de la institución del sábado. Descríbanles la gran obra creadora de Dios. Díganles que cuando la tierra salió de su mano era santa y hermosa. Cada flor, cada arbusto, cada árbol, respondía al propósito de su Creador… Mostradles que fue el pecado lo que mancilló la obra perfecta de Dios; que las espinas y los cardos, la tristeza y el pesar y la muerte, son todos resultados de la desobediencia a Dios. Invitadlos a ver cómo la tierra, aunque estropeada por la maldición del pecado, todavía revela la bondad de Dios.

Al bajar el sol, que la voz de la oración y el himno de alabanza señalen el fin de las horas sagradas, e invitad a Dios a acompañaros… en los cuidados de la semana de trabajos. Así los padres pueden hacer del sábado, como debe ser, el día más gozoso de la semana. Pueden hacer que sus hijos lo consideren como una delicia, el día mejor de todos, el santo del Señor, el día honorable. (Dios nos cuida – Marzo 22).


Cita 3

Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Apocalipsis 7:2-3.

El sello del Dios viviente será colocado únicamente sobre los que tengan un carácter semejante a Cristo. Así como la cera toma la impresión del sello, así el alma debe recibir la impresión del Espíritu de Dios y retener la imagen de Cristo. El sello de la ley de Dios se halla en el cuarto mandamiento. “Y diles también mis sábados, que fuesen por señal entre mí y ellos”. Ezequiel 20:12 (RVA). Tan pronto como el pueblo de Dios sea sellado en sus frentes—no es un sello o marca que puede verse, sino un asentamiento en la verdad, intelectual y espiritualmente, de modo que no pueden ser movidos—, tan pronto como el pueblo de Dios sea sellado y preparado para el zarandeo, éste vendrá. De hecho, ya ha comenzado; los juicios de Dios ya están sobre la tierra,… para que sepamos lo que se avecina. (Dios nos cuida – Marzo 24).


Cita 4

Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo [sábado]; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Éxodo 31: 13 

Cada cual busque al Señor por sí mismo. La eternidad está delante de nosotros. Usted no puede permitirse dejar pasar un día más sin ponerse del lado del Señor. ¿No hará la parte que Dios le ha asignado para los momentos finales de la historia de esta tierra? Es imposible dar una idea de la experiencia del pueblo de Dios que estará en la tierra cuando se unan las angustias del pasado con la gloria celestial. Caminarán en medio de la luz que procede del trono de Dios. Por medio de los ángeles habrá comunicación constante entre el cielo y la tierra.

Y Satanás, rodeado de ángeles malos, pretenderá ser Dios, obrará toda clase de milagros para engañar si fuera posible aun a los escogidos. El pueblo de Dios no encontrará seguridad en los milagros, porque Satanás puede falsificar cualquier milagro que se logre hacer. El probado pueblo de Dios encontrará su seguridad y su poder en la señal mencionada en Éxodo 31: 12-18 

12 Habló además Jehová a Moisés, diciendo:

13 Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico.

14 Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo.

15 Seis días se trabajará, mas el día séptimo es día de reposo consagrado a Jehová; cualquiera que trabaje en el día de reposo,  ciertamente morirá.

16 Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo.

17 Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó.

Deben ponerse de parte de la Palabra de vida, es a saber, de un “Escrito está”. Es el único fundamento sobre el cual puede estar seguro. Los que hayan violado su pacto con el Señor se encontrarán en aquel día sin esperanza y sin Dios en el mundo.

Los adoradores de Dios se distinguirán especialmente por su observancia del cuarto mandamiento, puesto que ésta es la señal de su poder creador y el testimonio de su derecho a recibir la reverencia y el homenaje de los hombres.

El pueblo de Dios tendrá que enfrentar tremendas pruebas. Pero en el medio del tiempo de angustia que está por venir—un tiempo de angustia que no tendrá paralelo desde que existe nación—, el pueblo de Dios permanecerá inconmovible. Satanás y sus ángeles no lo podrán destruir, porque ángeles sumamente fuertes los protegerán. (Dios nos Cuida – 5 de Septiembre).


Cita 5

 

“Además de descansar el séptimo día, Dios lo santificó; es decir, lo escogió y apartó como día de descanso para el hombre. Siguiendo el ejemplo del Creador, el hombre había de reposar durante este sagrado día, para que, mientras que contemplara los cielos y la tierra, pudiese reflexionar sobre la grandiosa obra de la creación de Dios; y para que, mientras mirara las evidencias de la sabiduría y bondad de Dios, su corazón se llenase de amor y reverencia hacia su Creador. (FV 33.3).


Cita 6
“Dios vio que el sábado era esencial para el hombre aun en el paraíso …, necesitaba el sábado para que le recordase más vivamente la existencia de Dios y para que despertase su gratitud hacia él, pues todo lo que disfrutaba y poseía procedía de la mano benéfica del Creador.”— (Historia de los Patriarcas y Profetas, 28, 29).

Cita 7

“Al bendecir el séptimo día en el Edén, Dios estableció un recordativo de su obra creadora. El sábado fue confiado y entregado a Adán, padre y representante de toda la familia humana. Su observancia había de ser un acto de agradecido reconocimiento de parte de todos los que habitasen la tierra, de que Dios era su Creador y su legítimo soberano, de que ellos eran la obra de sus manos y los súbditos de su autoridad. De esa manera la institución del sábado era enteramente conmemorativa, y fue dada para toda la humanidad. No había nada en ella que fuese obscuro o que limitase su observancia a un solo pueblo.”— (Historia de los Patriarcas y Profetas, 28, 29).


Cita 8

Y diles también mis sábados, que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico. (Ezequiel 20:12)

“Así como el sábado fue la señal que distinguía a Israel cuando salió de Egipto para entrar en la Canaán terrenal, así también es la señal que ahora distingue al pueblo de Dios cuando sale del mundo para entrar en el reposo celestial.”— (Testimonies for the Church 4:369).


Cita 9

“El sábado pertenece a Cristo…. Puesto que él hizo todo, creó también el sábado. Por él fue apartado como un monumento recordativo de la obra de la creación. Nos presenta a Cristo como santificador tanto como creador. Declara que el que creó todas las cosas en el cielo y en la tierra y mediante quien todas las cosas existen, es cabeza de la iglesia y que por su poder somos reconciliados con Dios. Hablando de Israel dijo: ‘Diles también mis sábados, que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico,’ es decir que los hace santos. El sábado es una señal del poder de Cristo para santificarnos…. Como señal de su poder santificador el sábado es dado a todos los que por medio de Cristo llegan a formar parte del Israel de Dios…. —(El Deseado de Todas las Gentes, 246, 247).


Cita 10

“Durante toda la semana, debemos recordar el sábado y hacer preparativos para guardarlo según el mandamiento… (FV 36.3)

“Cuando el sábado es así recordado, no se permitirá que lo temporal usurpe lo que pertenece a lo espiritual. Ningún deber que pertenece a los seis días hábiles será dejado para el sábado. Durante la semana nuestras energías no serán agotadas de tal manera en el trabajo temporal que en el día en que el Señor descansó y fue refrigerado estemos demasiado cansados para dedicarnos a su servicio….(FV 36.4).

“Termínense el viernes los preparativos para el sábado. Cuidad de que toda la ropa esté lista y que se haya cocinado todo lo que debe cocinarse…. El sábado no ha de destinarse a reparar ropas, a cocinar alimentos, a los placeres o a ningún otro empleo mundanal. Antes de que se ponga el sol debe ponerse a un lado todo trabajo secular y todos los periódicos de ese carácter deben ser puestos fuera de la vista…. (FV 36.5).

“Antes de la puesta del sol congréguense los miembros de la familia para leer la Palabra de Dios y para cantar y orar». (FV 36.6).


Cita 11

“Debemos cuidar celosamente las extremidades del sábado. Recordemos que cada momento es tiempo santo y consagrado.”— (Testimonios Selectos 4:373-376).


Cita 12

“Todo el cielo está observando el sábado pero no de una manera desatenta y ociosa. En ese día, cada energía del alma debe despertarse; porque ¿no hemos de encontrarnos con Dios y con Cristo nuestro Salvador? Podemos contemplarlo por la fe. El anhela refrescar y bendecir toda alma.”— (Testimonios Selectos 4:382).


Cita 13

“El sábado de mañana la familia debe levantarse temprano. Si se levantan tarde hay confusión y apresuramiento en los preparativos para el desayuno y la Escuela Sabática. Hay apresuramiento, fricción e impaciencia. Así entran en el hogar sentimientos profanos. El sábado así profanado produce cansancio y en vez de amar su venida se la teme.”— (Ibid. 376.FV ).


Cita 14

Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras. (Isaías 58:13)

“El amor de Dios ha puesto un límite a las exigencias del trabajo. En su día reserva a la familia la oportunidad de tener comunión con él, con la naturaleza y con sus prójimos.”— (La Educación, 245).


Cita 15

“El sábado y la familia fueron instituidos en el Edén y en el propósito de Dios están indisolublemente unidos. En ese día, más que en cualquier otro nos es posible vivir la vida del Edén.”— (Ibid. 244).


Cita 16

“Puesto que el sábado es una institución recordativa del poder creador, es, entre todos los días, aquel en que deberíamos familiarizarnos especialmente con Dios por medio de sus obras.”— (Ibid. 245).


Cita 17

“El santo día de reposo de Dios fue hecho para el hombre y las obras de misericordia están en perfecta armonía con su propósito.”— (El Deseado de Todas las Gentes, 172).


Cita 18

“Durante una parte del día, todos debieran tener la oportunidad de estar al aire libre. ¿Cómo podrán los niños recibir un conocimiento más acertado de Dios que pasando una parte de su tiempo al aire libre, no entregados a los juegos sino en compañía de sus padres? Permitid que sus mentes infantiles se relacionen con Dios en las hermosas escenas de la naturaleza…. Al contemplar las bellezas que él ha creado para la felicidad del hombre, serán inducidos a considerarlo un Padre tierno y amante.— (Testimonies for the Church 2:583, 584).


Cita 19

Y será que de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mí, dijo Jehová. (Isaías 66:23)

“El sábado fue santificado en ocasión de la creación. Tal cual fue ordenado para el hombre. Tuvo su origen cuando ‘las estrellas todas del alba alababan y se regocijaban todos los hijos de Dios’.” (Job 38:7)

“El sábado no era para Israel solamente sino para todo el mundo. Había sido dado a conocer al hombre en el Edén, y como los demás preceptos del Decálogo es de obligación imperecedera. Acerca de aquella ley de la cual el cuarto mandamiento forma parte, Cristo declara: ‘Hasta que perezca el cielo y la tierra ni una jota ni un tilde perecerá de la ley.’ Mateo 5:18. Así que mientras duren los cielos y la tierra el sábado continuará siendo una señal del poder creador. Cuando el Edén vuelva a florecer en la tierra, el santo día de reposo de Dios será honrado por todos los que moren debajo del sol. ‘De sábado en sábado’ los habitantes de la tierra renovada y glorificada subirán ‘a adorar delante de mí, dijo Jehová’.”— (Deseado de Todas las Gentes, 240, 241).


Cita 20

“Dios enseña que debemos congregarnos en su casa para cultivar los atributos del amor perfecto. Esto preparará a los moradores de la tierra para las mansiones que Cristo ha ido a preparar para todos los que le aman. Allí se congregarán en el santuario de sábado en sábado, de luna nueva en luna nueva para unirse en los más sublimes acentos de alabanza y agradecimiento a Aquel que está sentado en el trono y al Cordero para siempre jamás.”— (Testimonies for the Church 4:388).


Cita 21

A fin de santificar el sábado, no es necesario que nos encerremos entre paredes, y que nos privemos de las hermosas escenas de la naturaleza, del aire libre y vigorizador y de la hermosura del cielo. En ningún caso debemos permitir que las cargas y las transacciones comerciales distraigan nuestra mente en el sábado del Señor que él ha santificado. No debemos permitir que nuestra mente se espacie siquiera en cosas de carácter mundanal. Pero la mente no puede ser refrigerada, vivificada y elevada si quedamos encerrados durante casi todas las horas del sábado entre paredes, escuchando largos sermones y oraciones tediosas y formales. El sábado del Señor recibe un uso erróneo si se lo celebra así. No se alcanza el objeto para el cual fué instituído. El sábado fué hecho para el hombre, para beneficiarle al apartar su espíritu de la labor secular a fin de que contemple la bondad y la gloria de  Dios. Es necesario que el pueblo de Dios se reúna para hablar de él, para intercambiar pensamientos e ideas acerca de las verdades contenidas en su Palabra, y dedicar una parte del tiempo a la oración apropiada. Pero estos momentos, aun en sábado, no deben ser hechos tediosos por su dilación y falta de interés. . 1JT 276.2


Cita 22

Todos los que aman a Dios deben hacer lo que puedan para que el sábado sea una delicia, santo y honorable. No pueden hacer esto buscando sus propios placeres en diversiones pecaminosas y prohibidas. Sin embargo, pueden hacer mucho para exaltar el sábado en sus familias y hacer de él el día más interesante de la semana. Debemos dedicar tiempo a interesar a nuestros hijos. Un cambio ejercerá una influencia feliz sobre ellos. Podemos andar con ellos al aire libre; podemos sentarnos con ellos en los huertos y bajo la alegre luz del sol, y dar a sus mentes inquietas algo en que ocuparse, conversando con ellos de las obras de Dios. Podemos inspirarles amor y reverencia llamando su atención a los hermosos objetos de la naturaleza. . 1JT 278.1


Cita 23

Cuando el sábado comienza debemos ponernos en guardia, velar sobre nuestros actos y palabras, no sea que robemos a Dios, dedicando a nuestro uso el tiempo que pertenece estrictamente al Señor. No debemos hacer ni permitir que nuestros hijos hagan trabajo alguno para ganarse la vida, ni cosa alguna que podría haberse hecho durante los seis días hábiles.

El viernes es el día de preparación. Entonces puede dedicarse tiempo a los preparativos necesarios para el sábado, y a pensar y conversar acerca de ello. Nada de lo que a los ojos del cielo será considerado como violación del santo sábado debe dejarse para ser dicho o hecho en sábado. Dios requiere no sólo que evitemos el trabajo físico en sábado, sino que disciplinemos nuestra mente para que se espacie en temas sagrados. Se infringe virtualmente el cuarto mandamiento al conversar de cosas mundanales, o al dedicarse a una conversación liviana y trivial. El hablar de cualquier cosa o de todo lo que acude a la mente, es pronunciar nuestras propias palabras. Toda desviación de lo recto nos pone en servidumbre y condenación.  . 1JT 287.1-1JT 287.2


Cita 24

Los que no son plenamente convertidos a la verdad permiten con frecuencia que sus mentes se espacien libremente en negocios mundanales, y aunque descansan del trabajo físico en sábado, su lengua expresa lo que tienen en la mente; de ahí sus palabras acerca de sus ganados, las cosechas y las pérdidas y ganancias. Todo esto es violar el sábado. Si la mente se espacia en asuntos mundanales, la lengua lo revelará; porque de la abundancia del corazón habla la boca.  1JT 288.1


Cita 25

Nadie debe sentirse libre para pasar el tiempo santificado de una manera que no sea provechosa. Desagrada a Dios que los observadores del sábado duerman durante gran parte del sábado. Deshonran a su Creador al hacerlo. Por su ejemplo dicen que los seis días son demasiado preciosos para que ellos los pasen descansando. Deben ganar dinero, aunque sea privándose del sueño que necesitan, y lo recuperan durmiendo durante el tiempo santo. Luego se disculpan diciendo: “El  sábado fue dado como día de reposo. No me privaré del descanso para asistir a la reunión; porque necesito descansar.” Los tales hacen un uso erróneo del día santificado. En este día deben interesar especialmente a sus familias en la observancia del mismo, y congregarse en la casa de oración con los pocos o con los muchos que asistan, según sea el caso. Deben dedicar su tiempo y sus energías a los ejercicios espirituales, para que la influencia divina que descansa sobre el sábado los acompañe durante la semana. De todos los días de la semana, ninguno es tan favorable para los pensamientos y sentimientos de devoción como el sábado.

Se me mostró que todo el cielo contemplaba y observaba durante el sábado a los que reconocen los requerimientos del cuarto mandamiento y guardan el sábado. Los ángeles tomaban nota de su interés en la institución divina y su alta consideración por ella. Los que santificaban al Señor Dios en su corazón por una actitud estrictamente devocional, y procuraban aprovechar las horas sagradas observando el sábado lo mejor posible y honrar a Dios llamando delicias al sábado, eran especialmente bendecidos de los ángeles con luz y salud y recibían fuerza especial. Pero, por otro lado, los ángeles se apartaban de aquellos que no apreciaban el carácter sagrado del día santificado de Dios, y les quitaban su luz y su fuerza. Los vi cubiertos de una nube, abatidos y con frecuencia tristes. Sentían la falta del Espíritu de Dios. . 1JT 288.4-1JT 289.


Cita 26

HISTORIA DE COMO NUESTRA IGLESIA COMENZÓ A GUARDAR EL SÁBADO DE PUESTA APUESTA DEL SOL

A medida que aumentaba el número de creyentes, llegó a ser claro que había una necesidad apremiante de cierta orientación y control. Excepto por los mensajes que venían de Dios a través de las visiones dadas a Elena de White, no había una voz autorizada, ninguna voz [oficial] de una organización, para apoyar las creencias doctrinales o para certificar la integridad y las cualidades de aquellos que decidiesen presentarse como ministros ante el remanente observador del sábado. Algunos que se sentían llamados no daban evidencia de tal llamado. Se necesitaba alguna organización.

Un asunto que requería acuerdo era la hora para empezar el sábado. Se consideraba a José Bates el padre de la verdad del sábado. Como capitán de sus propios barcos, él había navegado por todas partes y conocía acerca de cómo se marca o indica el transcurso del tiempo en diversas partes del mundo. Él llegó a la conclusión de que el tiempo según se observa en el ecuador, con la puesta del sol uniformemente a las 6:00 p.m., era la guía apropiada para la observancia del sábado, independientemente de la estación del año o del lugar. Las Escrituras requerían que la tarde o atardecer marcase el comienzo de un nuevo día, y las palabras “de tarde a tarde guardaréis vuestro sábado” (Lev. 23:32) se citaban en apoyo de este punto de vista. El número de la Review del 21 de abril de 1851 llevaba un artículo de José Bates de tres columnas en apoyo de las 6:00 de la tarde como la hora de iniciación del sábado.

En el Estado de Maine, en 1847-1848, algunos adoptaron la posición de que el sábado comenzaba a la salida del sol, y como respaldo citaban Mateo 28:1: “Pasado el sábado, cuando amanecía el primer día de la semana” (ver RH, 25 de febrero, 1868). Una visión de Elena de White detuvo en principio este error, porque el ángel repitió las palabras de la Escritura: “De tarde a tarde guardaréis vuestro sábado”.
Había unos pocos que observaban el sábado de puesta de sol a puesta de sol (JW a “Mi Querido Hermano”, 2 de julio, 1848; ver también RH, 25 de febrero, 1868), pero la mayoría estaba de parte de Bates, como lo hacían Jaime y Elena White.

En junio de 1854 Jaime White le pidió a D. P. Hall en Wisconsin que estudiase el asunto y encontrase una respuesta (RH, 4 de diciembre, 1855).
Cuando este pedido no tuvo fruto, Jaime le pidió a John Andrews que tomase su Biblia y extrajese las evidencias para definir la cuestión. Andrews preparó un escrito sobre el asunto. Al pasar por Battle Creek con sus padres, en noviembre, en su camino a Iowa, dejó esto en manos de Jaime White. La lectura de este ensayo se convirtió en el estudio bíblico del sábado de mañana en el congreso en Battle Creek. En base a nueve textos del Antiguo Testamento y dos del Nuevo, Andrews demostró que la “tarde” y el “atardecer” del sábado eran idénticos a la puesta del sol (Ibíd.).

Cuando el ensayo se leyó ese sábado de mañana, pudo verse que si bien la hora de las 6:00 de la tarde defendida por Bates en principio no era incorrecta —porque requería que el sábado empezase al atardecer—, en detalle era un error. Con la posición de la hora de la puesta del sol tan ampliamente apoyada por la evidencia de la Escritura, todas las congregaciones, que incluían a los dirigentes de la iglesia, aceptaron prontamente la luz y estaban listas para cambiar su práctica. Todos, esto es, excepto dos: José Bates y Elena de White.

La posición de Bates había sido aceptada y defendida en forma general. Él era el apóstol venerable de la verdad del sábado. No estaba listo para aceptar lo que había sido presentado por el joven John Andrews, y se levantaría en defensa de su posición. La visión dada a Elena de White en 1848, que corregía la hora de la salida del sol y confirmaba la “hora del atardecer”, no tenía nada que decir acerca de que la hora de las 6:00 de la tarde estuviese equivocada.

Elena de White razonaba que la hora de las 6:00 de la tarde se había puesto en práctica durante casi una década. El sábado observado de esa manera había sido una gran bendición para ella, y el ángel no había dicho nada en cuanto a que esto fuese un error. ¿Debía hacerse un cambio ahora? Las cosas quedaron así durante el resto del sábado y el domingo mientras los miembros estaban reunidos en el congreso, pero era un punto de división más bien sensible que estaba destinado a ahondarse a medida que pasara el tiempo. Entonces el Dios del cielo intervino.

Elena de White escribió lo siguiente en cuanto a lo que ocurrió:
El 20 de noviembre de 1855, mientras me hallaba en oración, el Espíritu de Dios bajó repentina y poderosamente sobre mí, y fui arrebatada en visión (1JT, p. 30).
Se dirigió la atención de Elena a muchos puntos, entre ellos el momento para comenzar el sábado. Ella examinó el asunto con el ángel. Esta conversación fue muy iluminadora:
Vi que aún es así: “De tarde a tarde guardaréis vuestro sábado”. Dijo el ángel: “Tomad la Palabra de Dios, leedla, entendedla, y no podréis errar. Leed cuidadosamente y encontraréis qué es la tarde y cuándo es”.
Pregunté al ángel si el desagrado de Dios había estado sobre su pueblo por comenzar el sábado cuando lo hacían. Se me remitió a la primera aparición del sábado, y seguí al pueblo de Dios hasta este tiempo, pero no vi que el Señor estuviese disgustado ni que los desaprobase.

Pregunté por qué había ocurrido así, que a esta hora tardía debíamos cambiar el momento de comenzar el sábado. Dijo el ángel: “Entenderéis, pero no todavía, no todavía”. Dijo el ángel: “Si viene la luz, y esa luz es puesta a un lado o rechazada, entonces viene la condenación y la desaprobación de Dios; pero antes de que llegue la luz, no hay pecado, porque no hay luz para que ellos la rechacen”.
Vi que en la mente de algunos estaba la idea de que el Señor había mostrado que el sábado comenzaba a las seis de la tarde, cuando yo sólo había visto que comenzaba a la “tarde”, y de esto se infirió que la “tarde” era a las seis.
Vi que los siervos de Dios deben unirse y avanzar juntos (IT, p. 116).
Y lo hicieron. La visión corrigió a Elena de White y a José Bates, y ellos aceptaron la visión de todo corazón. Se definió la cuestión del momento para comenzar el sábado; se lo hizo sobre la base del estudio de la Biblia, y se lo confirmó mediante una visión. . MV 73.7-MV 75.10


Cita 27

He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. Mateo 10:16.

Satanás instiga a los hombres a ejecutar sus propósitos contra Dios. El Señor ha dicho: “En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones”. Éxodo 31:13. Nadie debiera desobedecer este mandamiento con el propósito de escapar de la persecución. Antes bien, consideremos todos las palabras de Cristo: “Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra”. Mateo 10:23. Si ello puede evitarse,

no se coloquen ustedes mismos bajo el poder de hombres a quienes anima el espíritu del anticristo. Si el pago de una fianza puede librar a nuestros hermanos de las manos de estos opresores, que se la pague, antes que sean oprimidos y obligados a trabajar en sábado. Debiera hacerse todo lo que podamos para que aquellos que están dispuestos a sufrir por causa de la verdad sean librados de la opresión y la crueldad.

La historia de la persecución religiosa desde la caída de Adán hasta el presente revela mucha crueldad, perfidia e intriga corrupta. Satanás está conduciendo todavía a los hombres para que luchen por el dominio de otras mentes, y todo este esfuerzo está encaminado a contrarrestar el “Así dice el Señor”. Cristo murió como víctima del espíritu de masa creado por el prejuicio religioso de su propia nación. Otros sufrirán en manera semejante, pero no tendrán que soportar el peso de la maldición por la transgresión de la ley de Dios, como lo hizo Cristo en favor de un mundo pecaminoso.

El Señor fortalece a todos los que le buscan con todo el corazón. Les da su Santo Espíritu, la manifestación de su presencia y favor. Pero los que abandonan a Dios a fin de salvar sus vidas serán abandonados por El. Al tratar de salvar sus vidas mediante la renuncia a la verdad, perderán la vida eterna. El afecto natural de los familiares y amigos no debiera inducir a ningún alma que percibe la luz a rechazarla, deshonrando así a Dios el Padre y a Jesucristo, su Hijo unigénito. Como muchos lo hicieron en los días de Cristo, quienes escogen la aprobación de los hombres antes que el favor de Dios fabricarán toda clase de excusas para desobedecer.

Si se prefiere a la esposa, los hijos, el padre o la madre antes que a Cristo, los resultados de esta elección permanecerán a través de las edades eternas con todo su peso de responsabilidad. Todos los que tengan fe genuina serán examinados y puestos a prueba… Mientras mayor sea la influencia para el bien de un hombre que está bajo el control del Espíritu de Dios, más incitado se sentirá el enemigo a dar rienda suelta a su envidia y celos por medio de la persecución religiosa. Pero todo el Cielo está del lado de Cristo, no del anticristo. Todos los que aman a Dios y están dispuestos a participar de los sufrimientos de Cristo, serán honrados por Dios.

—Manuscrito 9, del 26 de enero de 1900, “Nuestro deber bajo la persecución”. (Alza tus Ojos – 26 de Enero).


*Las citas de este libro se actualizan constantemente

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s