Espíritu Santo

Cita 1

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. 2 Corintios 3:18.

Cuando recibe la iluminación del Espíritu de Dios, el creyente contempla la perfección de Jesús, y al considerarla, se regocija con gozo inexpresable. Cuán esencial es que tengamos la iluminación del Espíritu de Dios porque sólo de esa manera podemos ver la gloria de Cristo, y al contemplarlo, nuestro carácter se transforma debido a nuestra fe en Cristo y por medio de ella… [El] tiene gracia y perdón para toda alma. Al mirar por la fe a Jesús, nuestra fe atraviesa las sombras, y adoramos a Dios por su maravilloso amor al dar a Jesús el Consolador… El pecador puede llegar a ser un hijo de Dios, un heredero del cielo. Puede levantarse del polvo y permanecer revestido con la vestimenta de la luz… Con cada paso que da, ve nuevas bellezas en Cristo, y se asemeja más y más a él en carácter. El amor que se manifestó hacia él en la muerte de Cristo despierta una respuesta de amor agradecido, y como una contestación a la oración sincera el creyente es conducido de gracia a gracia, de gloria en gloria, hasta que al contemplar a Cristo, sea cambiado a la misma imagen. (Dios nos cuida – 15 de Enero).


Cita 2

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Romanos 8:14.

Mediante el ministerio de los ángeles, el Espíritu Santo puede obrar en la mente y el corazón del ser humano y atraerlo a Cristo… El Espíritu Santo es nuestra suficiencia en la obra de edificar el carácter, de formarlo de acuerdo con la semejanza divina. Cometemos un grave error cuando pensamos que somos capaces de modelar nuestra propia vida. Nunca podemos por nosotros mismos vencer la tentación. Pero los que tienen una fe genuina en Cristo serán movidos por el Espíritu Santo. El alma en cuyo corazón habita la fe, crecerá constituyendo un bello templo para el Señor. Será dirigida por la gracia de Cristo. Crecerá en la misma proporción en que dependa de las enseñanzas del Espíritu Santo. La influencia del Espíritu Santo es la vida de Cristo en el alma. No vemos a Cristo ni le hablamos, pero su Espíritu Santo está tan cerca de nosotros en un lugar como en otro. Obra dentro y por medio de todo el que recibe a Cristo. Aquellos que conocen la morada interna del Espíritu, revelan el fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe. (Dios nos Cuida – 4 de Mayo).


Cita 3

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Juan 16:7.

El Espíritu Santo mora con el obrero consagrado de Dios dondequiera que esté. Las palabras habladas a los discípulos son también para nosotros. El Consolador es tanto nuestro como de ellos. No hay consolador como Cristo, tan tierno y tan leal. Se conmueve con los sentimientos de nuestras debilidades. Su Espíritu habla al corazón. Las circunstancias pueden separarnos de nuestros amigos… Pero ninguna circunstancia ni distancia puede separarnos del Consolador celestial.

Doquiera estemos, doquiera vayamos, siempre está allí. Alguien que está en el lugar de Cristo para actuar por él. Siempre está a nuestra diestra para dirigirnos palabras suaves y amables; para asistirnos, animarnos, apoyarnos y consolarnos. La influencia del Espíritu Santo es la vida de Cristo en el alma. El Espíritu Santo siempre mora con los que buscan la perfección del carácter cristiano. El Espíritu Santo proporciona la pureza de motivos que sostiene al alma creyente, que lucha en toda emergencia y frente a toda tentación. El Espíritu Santo sostiene al creyente en medio del odio del mundo, la hostilidad de los parientes, el desengaño, el descubrimiento de la imperfección, y las equivocaciones de la vida. La victoria es segura para los que miran al Autor y Consumador de nuestra fe… El llevó nuestros pecados, para que por medio de él, pudiéramos tener excelencia moral y alcanzar la perfección del carácter cristiano. (Dios nos Cuida – 16 de Agosto).


Cita 4

La naturaleza del Espíritu Santo es un misterio. Los hombres no pueden explicarla, porque el Señor no se la ha revelado. Los hombres de conceptos fantásticos pueden reunir pasajes de las Escrituras y darles interpretación humana; pero la aceptación de esos conceptos no fortalecerá a la iglesia. En cuanto a estos misterios, demasiado profundos para el entendimiento humano, el silencio es oro. (Hechos de los apóstoles. Pág. 42) Por Will Chavarría, Costa Rica.


Cita 5

“El Espíritu Santo es un agente libre, activo e independiente. El Dios del cielo usa su espíritu como a él le place; y las mentes humanas, el juicio humano y los métodos humanos, no pueden fijar límites a su obra, o señalar un canal por el cual deba obrar, así como no pueden decir al viento: ‘Te prohíbo soplar en tal dirección y comportarte en tal o cual manera.’”—The Signs of the Times, 8 de Marzo de 1910.


Cita 6

“El Espíritu Santo era el más elevado de todos los dones que pudiese solicitar de su Padre para la exaltación de su pueblo. El Espíritu iba a ser dado como agente regenerador, y sin esto el sacrificio de Cristo habría sido inútil. El poder del mal se había estado fortaleciendo durante siglos, y la sumisión de los hombres a este cautiverio satánico era asombrosa. El pecado podía ser resistido y vencido únicamente por la poderosa intervención de la tercera persona de la Divinidad, que iba a venir no con energía modificada, sino en la plenitud del poder divino.”—El Deseado de Todas las Gentes, 608.


Cita 7

“La medida que recibamos del Espíritu Santo será proporcional a la medida de nuestro deseo y de nuestra fe y del uso que haremos de la luz y conocimiento que se nos ha dado.”—The Review and Herald, 5 de mayo de 1896.


Cita 8

“Hay muchos que creen y profesan aferrarse a la promesa del Señor; hablan acerca de Cristo y acerca del Espíritu Santo, y, sin embargo, no reciben beneficio alguno. No entregan su alma para que sea guiada y regida por los agentes divinos. No podemos emplear al Espíritu Santo. El Espíritu ha de emplearnos a nosotros. Por el Espíritu obra Dios en su pueblo ‘así el querer como el hacer, por su buena voluntad.’ Pero muchos no quieren someterse a eso. Quieren manejarse a sí mismos. Esta es la razón por la cual no reciben el don celestial. Únicamente a aquellos que esperan humildemente en Dios, que velan para tener su dirección y gracia, es dado el Espíritu. El poder de Dios aguarda que ellos lo pidan y lo reciban. Esta bendición prometida, reclamada por la fe, trae todas las demás bendiciones en su estela. Es dada según las riquezas de la gracia de Cristo, y él está listo para proporcionarla a toda alma según su capacidad para recibirla.”—El Deseado de Todas las Gentes, 609.


Cita 9

“La grandeza de Dios nos es incomprensible. ‘Jehová tiene en el cielo su trono;’ sin embargo, es omnipresente mediante su Espíritu. Tiene un íntimo conocimiento de todas las obras de su mano y un interés personal en ellas…. (La Fe por la cual Vivo 56.2)


Cita 10

“La naturaleza del Espíritu Santo es un misterio. Los hombres no pueden explicarla, porque el Señor no se la ha revelado. Los hombres de conceptos fantásticos pueden reunir pasajes de las Escrituras y darles interpretación humana; pero la aceptación de esos conceptos no fortalecerá a la iglesia. En cuanto a estos misterios, demasiado profundos para el entendimiento humano, el silencio es oro.—Los Hechos de los Apóstoles, 39.


Cita 11

“El Espíritu Santo es el representante de Cristo, pero despojado de la personalidad humana e independiente de ella. Estorbado por la humanidad, Cristo no podía estar en todo lugar personalmente. Por lo tanto, convenía a sus discípulos que fuese al Padre y enviase el Espíritu para ser su sucesor en la tierra. Nadie podría entonces tener ventaja por su situación o su contacto personal con Cristo. Por el Espíritu, el Salvador sería accesible a todos.”—El Deseado de Todas las Gentes, 606.


Cita 12

“El Consolador es llamado Espíritu de verdad. Su obra consiste en definir y mantener la verdad. Primero mora en el corazón como el espíritu de verdad y así viene a ser el Consolador. Hay consuelo y paz en la verdad, pero no se puede hallar verdadera paz ni consuelo en la mentira…. Por medio de las Escrituras, el Espíritu Santo habla a la mente y graba la verdad en el corazón.”—Ibid.608. (La fe por la cual Vivo 58.4)


Cita 13

“La conciencia es la voz de Dios que habla en medio del conflicto de las pasiones humanas; al desoírla se contrista al Espíritu de Dios.”—Testimonies for the Church 5:120.


Cita 14

“Los hombres tienen el poder de apagar el Espíritu de Dios; se les deja la facultad de elegir. Se les da libertad de acción. Pueden ser obedientes por el nombre y la gracia de nuestro Redentor, o desobedientes, y cosechar las consecuencias.”—Obreros Evangélicos, 183.


Cita 15

“Dios no promulga ningún decreto que manifieste que el hombre no se salvará. No arroja ante los ojos tinieblas que éstos no puedan penetrar. Pero el hombre resiste primero la acción del Espíritu de Dios y una vez que la ha resistido es más fácil la segunda, más aún la tercera y mucho más la cuarta. Luego llega la cosecha de la semilla de incredulidad y resistencia…. Por otra parte, cada rayo de luz recibido dará su cosecha de luz. Una tentación vencida dará poder para resistir más firmemente la segunda; cada nueva victoria ganada sobre el yo allanará el camino para triunfos superiores y más elevados. Cada victoria es una semilla sembrada para la vida eterna.”—Testimonies for the Church 5:120.


Cita 16

“Nadie necesita considerar el pecado contra el Espíritu Santo como algo misterioso e indefinible. El pecado contra el Espíritu Santo consiste en rechazar persistentemente la invitación al arrepentimiento.”—The S.D.A. Bible Commentary 5:1093.


Cita 17

Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Efesios 4:30.

Los que resisten al Espíritu de Dios piensan que en el futuro podrán arrepentirse, cuando estén listos para iniciar una reforma; pero entonces el arrepentimiento estará fuera de su alcance. Las tinieblas de los que rehúsan andar en la luz, teniendo la luz, serán proporcionales a la luz y los privilegios que se les dieron.—The Review and Herald, 29 de junio de 1897.


Cita 18

“El Espíritu provee la fuerza que sostiene en toda emergencia a las almas que luchan y batallan en medio del odio del mundo, y de la comprensión de sus propios fracasos y errores. En la tristeza y en la aflicción, cuando la perspectiva parece oscura y el futuro perturbador … el Espíritu Santo proporciona consuelo al corazón.”—Los Hechos de los Apóstoles, 38.


Cita 19

“Cuando Cristo ascendió a los cielos, la sensación de su presencia permaneció aun con los que le seguían. Era una presencia personal, llena de amor y luz….FV 64.3

“Y desde aquel día Cristo había de morar continuamente por el Espíritu en el corazón de sus hijos. Su unión con ellos era más estrecha que cuando él estaba personalmente con ellos. La luz, el amor y el poder de la presencia de Cristo, resplandecían en ellos, de tal manera que los hombres, mirándolos ‘se maravillaban,’ y al fin los reconocían que eran de los que habían estado con Jesús. Hechos 4:13. FV 64.4


Cita 20

Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo… Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. Salmos 100:2,4.

Arrodíllese cada miembro de iglesia delante de Dios mientras está en su templo, y conságrense a él los suyos, los que fueron comprados con la sangre de Cristo… Dios bendecirá a todos los que de esta manera se preparen para su servicio. Comprenderán qué significa tener la seguridad del Espíritu, porque han recibido a Cristo por la fe. La bendición del Señor significa mucho más que el perdón del pecado. Significa quitar el pecado y llenar ese vacío con el Espíritu Santo. Significa iluminación divina, regocijo en Dios. Significa un corazón vaciado del yo y bendecido con la presencia permanente de Cristo.

Necesitamos las cualidades vitales del cristianismo, y cuando las poseamos la iglesia será una iglesia viviente, activa y trabajadora. Habrá crecimiento en la gracia, porque los brillantes rayos del Sol de Justicia penetrarán en las cámaras de la mente. No introduzcamos las tinieblas de la incredulidad en la iglesia. Aderecemos nuestras lámparas, buscando una provisión fresca de aceite antes que termine el tiempo de gracia. Es nuestro deber y privilegio descartar la depresión melancólica. Cuando vayamos a la casa de adoración, debemos ir llenos de gozo; ¿acaso no vamos a encontramos con Dios y su pueblo?… Ningún pensamiento de crítica entre en sus mentes para atormentarlos; porque Satanás está cerca. El hará esta obra sin su ayuda. Rehúsense a cooperar con el acusador de los hermanos. Recojan cada rayo de luz y luego busquen a los que necesitan ayuda e impártanles esa luz. Dios dice: “Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa”. Lucas 14:23…

Debemos asistir a cada reunión religiosa con la íntima y viva convicción de que Dios y los ángeles están allí cooperando con todos los verdaderos adoradores… El Señor bendecirá grandemente a los probados y escogidos, si ellos cooperan con El. Cuando el Espíritu Santo descendió en el día de Pentecostés, hubo algo así como un viento impetuoso, poderoso. No fue otorgado en una medida escasa, sino que llenó todo el lugar donde los discípulos estaban reunidos. De la misma manera nos será dado a nosotros cuando nuestros corazones estén preparados para recibirlo… Cuando ustedes se encuentren con el Señor, digan: “Estoy en la casa de Dios y anhelo que todos los pensamientos pecaminosos, toda la desconfianza y la murmuración contra mis hermanos se desvanezcan.

Manuscrito 2, del 24 de enero de 1899, “La necesidad de una consagración mayor”. (Alza tus Ojos – 24 de Enero).


Cita 21

Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Juan 15:19.

Como cristianos, no debemos sentirnos incómodos e impacientes al entrar en contacto con hombres del mundo. Ellos no creen en la verdad. No importa qué cosa digan o hagan, mantengan la calma. Cada vez que dan rienda suelta a sus sentimientos y se irritan, manifiestan con sus palabras que no tienen la fe que obra por el amor y santifica el alma. Tienen orgullo personal y una gran medida de autosuficiencia, y en ningún caso están preparados para relacionarse ya sea como comerciantes o aun como cristianos, porque sus atributos de carácter no armonizan con la Biblia como para retener la posición de socios.

Los cristianos pueden mantener una reputación limpia si son cristianos, es decir, como Cristo. Dios ha hecho todas las provisiones para que por medio de la fe en el Señor Jesucristo no tengan por qué fracasar ni sentirse desanimados por un futuro oscuro y atribulado, que El sabía que llegaría.

El Señor Jesucristo sentía pena por sus discípulos, porque tendrían que pasar por múltiples aflicciones en el mundo. Los preparó para ese tiempo de prueba, de gran tentación y peligro de perder la fe, presentando delante de sus mentes la parte alentadora del futuro. Debía mezclar los matices brillantes y llenos de esperanza con los oscuros.“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”. Vers. 26. Les habló acerca de cómo deberían cooperar con el Espíritu Santo. La gran Fuente de su fortaleza -que constituye nuestro consuelo, esperanza y valor inmutables- estaría siempre al alcance de ellos.

—Manuscrito 8, del 3 de mayo de 1893, “Diario”. (Alza tus Ojos – 3 de Mayo).


Cita 22

Nuestra falta de fe es la razón por la cual no hemos visto más del poder de Dios. Ejercitamos más fe en nuestras propias obras que en la obra de Dios por nosotros. Dios dispuso que se hiciera todo lo posible para que pudiéramos estar corazón con corazón, mente con mente, hombro con hombro. La falta de amor y confianza entre nosotros debilita nuestra fe en Dios. Necesitamos orar como nunca hemos orado por el bautismo del Espíritu Santo, porque, si hubo alguna vez un tiempo cuando necesitamos ese bautismo, es ahora. No hay nada que el Señor nos haya dicho más frecuentemente que nos concedería, ni nada por lo que su nombre sería más glorificado al dárnoslo, que el Espíritu Santo. Cuando participemos de este Espíritu, los hombres y las mujeres nacerán de nuevo… Las almas que una vez estuvieron perdidas, serán encontradas y traídas de regreso.

—Carta 105, del 28 de noviembre de 1898, dirigida al pastor S. N. Haskell y su esposa. (Alza tus Ojos – 28 de Noviembre).


 

*Las citas de este libro se actualizan constantemente

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