Pruebas

Cita 1

Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón. Salmos 31:24.

Cuando el diablo viene con sus dudas e incredulidades, cerrad la puerta de vuestro corazón. Cerrad vuestros ojos para no espaciaros en sus sombras infernales. No halaguéis al diablo hablando de las terribles cargas que estáis llevando. Cada vez que lo hacéis así, Satanás se ríe porque su alma puede controlaros y porque habéis perdido de vista a Jesucristo, vuestro Redentor… No debemos hablar de nuestras dudas y pruebas, porque se hacen más grandes cada vez que hablamos de ellas. Cada vez que hablamos de ellas, Satanás gana la victoria; pero cuando decimos: “Encomendaré el cuidado de mi alma a él, como a un testigo fiel”, testificamos entonces de que nos hemos entregado a Cristo sin ninguna reserva, y entonces Dios nos concede luz, y nos regocijamos en él.  (Dios nos cuida – Abril 08).


Cita 2

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Efesios 6: 10

El futuro está delante de nosotros y ocurrirán hechos imprevistos que cambiarán el estado actual de las cosas del mundo.

Tiempos turbulentos están delante de nosotros. En muchos casos los amigos se enemistarán. Sin causa alguna los hombres llegarán a ser nuestros enemigos. Los motivos del pueblo de Dios serán tergiversados no solamente por el mundo, sino también por los propios hermanos. Los siervos del Señor serán colocados en situaciones difíciles. A fin de justificar la conducta egoísta e injusta de los hombres, se hará una montaña de una insignificancia. La obra que los hombres han hecho fielmente será desacreditada y desestimada, debido a que sus esfuerzos no son acompañados por una aparente prosperidad. Por medio de tergiversaciones estos hombres serán vestidos con los oscuros ropajes de la deshonestidad debido a que circunstancias que están más allá de su control, confundieron su obra. Se los señalará como hombres en quienes no se puede confiar. Y esto lo harán los miembros de la iglesia.

Los siervos de Dios deben armarse con la mente de Cristo. No deben esperar que escaparán del insulto y la tergiversación. Se los tildará de excéntricos y fanáticos. Pero nadie debe desanimarse. La mano de Dios está sobre el timón de su providencia, guiando su obra para la gloria de su nombre. Dios exhorta a su pueblo a ser una brillante luz en el mundo; una luz que brille en medio de las tinieblas del pecado. Vivir la vida del Dador de la vida tiene su recompensa. El anduvo haciendo bienes. Esto es lo que hará todo verdadero seguidor de Cristo, imbuido de un sentido sagrado de lealtad a Dios y de deber hacia sus prójimos. (Dios nos Cuida – 15 de Octubre).


Cita 3

“Algunos están siempre en espera del mal, o agrandan de tal manera las dificultades que realmente existen, que sus ojos se incapacitan para ver las muchas bendiciones que demandan su gratitud. Los obstáculos que encuentran, en vez de guiarlos a buscar la ayuda de Dios, única fuente de fortaleza, los separan de él, porque despiertan inquietud y quejas….  (La Fe por la cual Vivo 65.4)


Cita 4

“No debemos abandonarnos a la ansiedad que nos irrita y desgasta, y que en nada nos ayuda a soportar las pruebas.”—Historia de los Patriarcas y Profetas, 299.*FV 65.5


Cita 5

UN TEXTO PARA LOS RESENTIDOS

Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Romanos 8:17.

La influencia de la gracia ha de suavizar el corazón, refinar y purificar los sentimientos, otorgando delicadeza y un sentido de decoro de origen celestial. Un cristiano no puede exaltarse a sí mismo, porque no es propio de la semejanza con Cristo.

Cuando se vea expuesto a las diversas circunstancias de la vida, y se hablen palabras que están calculadas para zaherir y lastimar el alma, dígase a sí mismo: “Soy un hijo de Dios, un heredero con Cristo, un colaborador de Dios. No debo tener, por lo tanto, una mente vulgar que se ofende fácilmente, no debo pensar siempre en mí, porque esto producirá un carácter falto de armonía. Es indigno de mi noble vocación. Mi Padre celestial me ha encomendado una obra, por lo tanto seré digno de su confianza”. (—Carta 78, del 22 de enero de 1893, dirigida a E. J. Waggoner, un ministro destacado)


Cita 6

El cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente. 1 Pedro 2:22, 23.

El dominio propio es la más grande evidencia de nobleza en un cristiano. Debiéramos imitar el ejemplo de Jesús; pues cuando lo maldecían, no respondía con maldiciones, sino se encomendaba a Aquel que juzga justamente. Nuestro Redentor hizo frente a los insultos y burlas con un silencio sin quejas. Todos los crueles vituperios de la turba asesina que disfrutaba con la humillación de Cristo y su juicio en el tribunal, no pudieron provocar en él una mirada o palabra de resentimiento o impaciencia. Era la Majestad del cielo, y en su puro pecho no había lugar para el espíritu de venganza, sino solo para la compasión y el amor.—The Review and Herald, 24 de Febrero de 1891.


Cita 7

Parece que hubiera una neblina delante de los ojos de muchos, pues no pueden discernir las cosas espirituales y no reconocen la forma en que obra Satanás para entrampar sus almas. Los cristianos no han de ser esclavos de las pasiones; han de ser dominados por el Espíritu de Dios. Pero muchos se convierten en juguetes del enemigo, porque cuando llega la tentación, no descansan en Jesús, sino que con sus preocupaciones se apartan de sus brazos… Fracasamos en nuestras pequeñas dificultades diarias y permitimos que nos irriten y molesten; fracasamos ante ellas y las hacemos piedras de tropiezo para nosotros y para otros. Pero las bendiciones de la mayor importancia son el resultado de soportar pacientemente esas provocaciones diarias; porque hemos de obtener fortaleza para soportar mayores dificultades…

¡Ojalá pudiéramos dominar nuestras palabras y acciones!… Cuánto daño se provoca en el círculo familiar por pronunciar palabras de impaciencia; pues la exclamación impaciente de uno lleva al otro a contestar con el mismo espíritu y en la misma forma.—The Review and Herald, 19 de Mayo de 1891.


Cita 8

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Santiago 1:2-4.

Este pasaje no dice que debemos considerar un gozo cuando caemos bajo la tentación, sino cuando caemos en tentación. No es necesario caer bajo la tentación, porque la tentación nos sobreviene para probar nuestra fe. Y la prueba de nuestra fe obra paciencia, y no mal humor ni murmuración…

Cuando hablamos de desánimo y lobreguez, Satanás escucha con enorme gozo, porque le agrada saber que nos ha puesto en servidumbre. Satanás no puede leer nuestros pensamientos, pero puede ver nuestras acciones y escuchar nuestras palabras; y gracias a su largo conocimiento de la humanidad, puede dar forma a sus tentaciones para sacar ventaja de los puntos débiles de nuestro carácter. ¡Y con cuánta frecuencia le revelamos el secreto de cómo puede obtener la victoria sobre nosotros!—The Review and Herald, 19-5 1891.


Cita 9

Si resistimos las pruebas y logramos triunfar sobre las tentaciones de Satanás, entonces soportaremos la prueba de nuestra fe, la cual es más preciosa que el oro, y quedaremos más fuertes y mejor preparados para sobrellevar pruebas ulteriores. Pero si nos acobardamos y cedemos a las tentaciones de Satanás, nos volveremos más débiles, no recibiremos recompensa por la prueba, y no estaremos tan bien preparados para resistir lo que nos sobrevenga después. Así nos iremos debilitando cada vez más, hasta que Satanás nos lleve cautivos a su voluntad. Debemos llevar puesta la completa armadura de Dios, y estar listos en todo momento para sostener el conflicto con las potestades de las tinieblas. Cuando nos asalten las tentaciones y las pruebas, acudamos a Dios para luchar con él en oración. No dejará que volvamos vacíos, sino que nos dará fortaleza y gracia para vencer y quebrantar el poderío del enemigo. ¡Ojalá que todos viesen estas cosas en su verdadera luz y soportasen las fatigas como buenos soldados de Jesús! Entonces Israel podría seguir adelante, confortado en el Señor y en la potencia de su fortaleza. PE 46.2


Cita 10

Dios me ha mostrado que él dió a los suyos un cáliz de amargura que beber, para limpiarlos y purificarlos. Es un trago muy acerbo, pero ellos pueden amargarlo todavía más con sus murmuraciones, quejas y lamentos. Quienes no lo reciban habrán de beber otro trago, porque el primero no hizo en su carácter el efecto asignado. Y si el segundo tampoco les aprovecha, habrán de ir bebiendo otro y otro, hasta que cumpla su efecto, o serán dejados sucios e impuros de corazón. Vi que el amargo cáliz puede dulcificarse con la paciencia, la resignación y la oración, y que producirá en el corazón de quienes así lo reciban el efecto que le fué asignado, con lo cual Dios quedará honrado y glorificado. No es cosa menuda ser cristiano, aprobado y poseído por Dios. El Señor me mostró a algunos que dicen profesar la verdad presente y cuya vida no está en armonía con lo que profesan. Tienen una norma de piedad por demás baja, y les falta mucho para tener la santidad de la Biblia. Algunos siguen una conducta vana e inconveniente, y otros ceden al engreimiento. No esperemos reinar con Cristo en la gloria si satisfacemos nuestro gusto, vivimos y obramos según el mundo, disfrutamos de sus placeres y nos gozamos en la compañía de los mundanos. PE 47.1


Cita 11

Los cristianos tendrán que pasar por nuevas escenas y nuevas pruebas, donde la experiencia pasada no podrá ser una guía suficiente. Tenemos mayor necesidad de aprender del divino Maestro ahora que en cualquier otro período de nuestra vida. Cuanto más nos acerquemos a la luz pura del cielo, tanto mayor número de defectos discerniremos que es necesario reformar en nosotros. Todos podemos hacer una buena obra en beneficio de los demás, si procuramos el consejo de Dios y lo seguimos con obediencia y fe. La fe de los justos es progresiva, y va de fuerza en fuerza, de gracia en gracia, y de gloria en gloria. La iluminación divina aumentará más y más; corresponderá a nuestros movimientos de adelanto, y nos preparará para afrontar las responsabilidades y emergencias que nos esperan.
Cuando las pruebas os rodean, cuando el abatimiento y la sombría incredulidad dominan vuestros pensamientos, cuando el egoísmo amolda vuestras acciones, no veis vuestra necesidad de Dios, ni de un conocimiento profundo y cabal de su voluntad. No conocéis la voluntad de Dios, ni podéis conocerla mientras vivís para el yo. Confiáis en vuestras buenas intenciones y resoluciones, y la suma principal de vuestra vida se compone de resoluciones hechas y resoluciones quebrantadas. Lo que todos necesitáis es morir al yo, dejar de aferraros a él y entregaros a Dios.

¡Cuán pocos son los que se dan cuenta de que tienen ídolos favoritos y acarician pecados! Dios ve estos pecados que vosotros no veis quizás pero los conserváis, y obra con su podadera para separarlos de vosotros. Todos queréis elegir por vosotros mismos el proceso de purificación. ¡Cuánto os cuesta someteros a la crucifixión del yo! Pero cuando se somete todo a la obra del Dios que conoce nuestras debilidades y nuestra pecaminosidad, él emplea el mejor método para producir los resultados deseados.
Enoc anduvo con Dios por medio de un conflicto constante y una fe sencilla. Todos podéis hacer lo mismo. Podéis convertiros, transformaros cabalmente, ser de veras hijos de Dios, y disfrutar no sólo del conocimiento de su voluntad, sino conducir también por vuestro ejemplo a otros por la misma senda de humilde obediencia y consagración. La verdadera piedad se difunde y comunica. El salmista dice: “No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: tu verdad y tu salvación he dicho: no oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.” Salmos 40:10. Dondequiera que haya amor de Dios, hay también deseo de expresarlo.
Dios os ayude a todos a hacer esfuerzos fervientes para ganar la vida eterna y conducir a otros por la senda de la santidad. . 1JT 427.2-1JT 429.2


Cita 12

Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Hebreos 11:9,10.

Jesús ascendió al Padre como representante de la raza humana, y Dios hará que aquellos que reflejan su imagen lo contemplen y compartan con El su gloria. Hay hogares para los peregrinos de la tierra. Hay mantos para los justos, coronas de gloria y palmas de victoria.

Las providencias de Dios que ahora nos producen perplejidad serán entonces aclaradas. Las cosas difíciles de comprender encontrarán una explicación. Los misterios de la gracia se abrirán delante de nosotros. Donde nuestras mentes finitas descubrieron solamente confusión y propósitos frustrados, veremos la armonía más perfecta y hermosa. Sabremos que un amor infinito ordenó las experiencias que nos parecieron más penosas y difíciles de sobrellevar. Al comprender el tierno cuidado de quien hace que todas las cosas obren para nuestro bien, nos regocijaremos con un gozo indescriptible y pleno de gloria.

El dolor no puede existir en la atmósfera del cielo. En el hogar de los redimidos no habrá lágrimas, cortejos fúnebres ni símbolos de luto. “No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada la iniquidad”. Isaías 33:24. Una rica corriente de felicidad fluirá y se profundizará a medida que la eternidad transcurra. Piensen en esto; díganselo a los que sufren y están tristes, y estimúlenlos a regocijarse en la esperanza. Cuanto más nos acerquemos a Jesús, tanto más claramente veremos la pureza y grandeza de su carácter, y menos inclinados nos sentiremos a exaltar al yo. El contraste entre nuestros caracteres y el suyo conducirá a la humillación del alma y a un profundo escudriñamiento del corazón. Cuanto más amemos a Jesús, más cabalmente nos humillaremos y nos olvidaremos del yo…

El manso de espíritu, el que es más puro y más semejante a un niño, será fortalecido para la batalla con poder por medio del Espíritu de Dios en el hombre interior. Quien percibe su debilidad y lucha con Dios como lo hizo Jacob, y como este siervo de antaño clama: “no te dejaré si no me bendices”, avanzará con una renovada unción del Espíritu Santo. La atmósfera del cielo lo rodeará. Andará haciendo bienes. Su influencia será positiva en favor de la religión de Cristo… Nuestro Dios es una ayuda siempre presente en tiempo de necesidad. Conoce los pensamientos más secretos de nuestros corazones y todas las intenciones y los propósitos que abrigan nuestras almas. Cuando estamos en perplejidad, aun antes que le contemos nuestras angustias, está tomando las providencias para nuestra liberación.—Carta 73, del 1 de febrero de 1905, dirigida a los Drs. D. H. y Lauretta Kress. (Alza tus Ojos – 1 de Febrero).


Cita 13

¿Quién podrá dañarlo si es seguidor de lo que es correcto? Dios puede requerir que un hombre realice una tarea y ocupe una posición que es particularmente penosa y agotadora. El Señor tiene una obra para esa persona, y al ocupar ese lugar él arriesga su vida, su vida eterna futura. Esta fue la posición que Cristo ocupó cuando vino a nuestro mundo, al entrar en conflicto con el jefe rebelde de los ángeles caídos. Dios trazó un plan y Cristo aceptó el encargo. Consintió en encontrarse a solas con el enemigo, como cada ser humano debe hacerlo. Se le proveyeron todos los poderes celestiales que podían ayudarle en este gran conflicto. Y si el hombre camina en el sendero de la voluntad de Dios será provisto del mismo poder protector. Las mismas inteligencias celestiales servirán a los que serán herederos de la salvación a fin de que puedan resultar vencedores en cada tentación, grande o pequeña, como Cristo venció. Pero cualquiera que se coloque en una posición de peligro por algún motivo que no sea el de la obediencia a la voluntad de Dios, caerá bajo el poder de la tentación…Nadie está seguro si piensa que puede escoger por sí mismo.

—Carta 22, del 3 de febrero de 1899, dirigida a un hombre de negocios. (Alza tus Ojos – 3 de Febrero).


Cita 14

Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. 1 Corintios 16:13.

Los discípulos de Cristo no deben asombrarse si son llamados a participar de los sufrimientos de Cristo.  La obra de los representantes de Cristo debe ser similar a la de su Redentor. No deben contemplarse a sí mismos ni confiar en el yo. No deben hacer una evaluación demasiado alta de sus propios esfuerzos, pues cuando vean que otros no consideran sus labores de tanto valor como ellos mismos las estiman, llegan a sentir que no vale la pena seguir trabajando. Pero ésta es la obra del enemigo.

No vivimos para los hombres sino para Dios. El considera nuestra obra en su verdadero valor. Aprecia la nobleza de carácter, y sea que los hombres la aprecien o no, ella continúa viviendo después que el hombre ha desaparecido. Cuando ya el ser humano no tiene nada que hacer con cosa alguna debajo del sol, el ejemplo que dejó, las palabras de oro que pronunció, continúan viviendo por toda la eternidad. Esta influencia que correspondió al modelo divino nunca muere. Su vida se conectó con Dios.

Todos ejercemos una influencia personal, y nuestras palabras y acciones dejan una impresión indeleble. Es nuestro deber vivir, no para el yo, sino para el bien de otros; no para ser manejados por nuestros sentimientos, sino para tener en cuenta que nuestra influencia es un poder para el bien o para el mal.

Dios quiere que sus obreros sean lo que David encomendó a Salomón que fuera: “Sé hombre”. A Dios no le complace que alguno de sus representantes se preocupe, se canse y se agote al punto de no poder esparcir ya la dulce fragancia del cielo en su vida. No tenemos sino una vida para vivir. Jesús vino a nuestro mundo para enseñamos a vivir esa vida a fin de que podamos representar el carácter del Cielo.

Nunca debiéramos ser pusilánimes, porque ello será perjudicial para nosotros mismos y para aquellos que estén al alcance de nuestra influencia. Dios requiere que nos comportemos con dignidad en las pruebas y en las tentaciones. El Varón de dolores, experimentado en quebranto, está ante nosotros como nuestro ejemplo. “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. Apocalipsis 3:21.

—Carta 7, del 10 de febrero de 1885, dirigida a Daniel T. Bourdeau, uno de nuestros primeros misioneros en Europa. (Alza tus Ojos – 10 de Febrero).


Cita 15

Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres. Lamentaciones 3:33.

Nuestro Padre celestial no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres. Tiene sus propósitos en el torbellino y la tormenta, en el fuego y el diluvio. El Señor permite que las calamidades sobrevengan a su pueblo para salvarlo de peligros mayores. Desea que todos examinen su corazón atenta y cuidadosamente, y que se acerquen a Dios a fin de que El pueda acercarse a ellos. Nuestras vidas están en las manos de Dios. El ve los riesgos que nos amenazan como nosotros no podemos verlos. Es el Dador de todas nuestras bendiciones; el Proveedor de todas nuestras misericordias; el Ordenador de todas nuestras experiencias. Percibe peligros que nosotros no podemos ver. Permite que sobrevenga a su pueblo alguna prueba que llene los corazones de sus hijos de tristeza, porque ve que necesitan enderezar su camino, no sea que el cojo se aparte del sendero.

Conoce nuestra hechura y se acuerda que somos polvo. Aun los mismos cabellos de nuestra cabeza están contados. Obra a través de las causas naturales para hacernos recordar que El no nos ha olvidado, sino que desea que abandonemos el camino que, si se nos permitiera seguir en forma desenfrenada y sin reprobación, nos conduciría a un gran peligro.

A todos nos sobrevendrán pruebas a fin de conducimos a investigar nuestros corazones, a fin de ver si están purificados de todo aquello que contamina. Constantemente el Señor está obrando para nuestro bien presente y eterno. Ocurren cosas que parecen inexplicables, pero si confiamos en el Señor y esperamos pacientemente en El, humillando nuestros corazones delante de El, no permitirá que el enemigo triunfe. El Señor salvará a su pueblo en la forma que El considere mejor, usando medios e instrumentos que hagan que la gloria redunde para El.

Solamente a El pertenece la alabanza… Toda alma que está en el camino de la salvación debe ser partícipe con Cristo en sus sufrimientos, a fin de que pueda ser participante con El de su gloria. Cuán pocos comprenden por qué Dios los somete a pruebas. Es mediante la prueba de nuestra fe como obtenemos fortaleza espiritual. El Señor trata de educar a su pueblo para que dependa enteramente de El. Desea que, mediante las lecciones que les enseña, lleguen a ser más y más espirituales. Si no se obedece su Palabra con toda humildad y mansedumbre, les enviará experiencias que, si son correctamente recibidas, les ayudarán a prepararse para la obra que debe ser hecha en su nombre. Dios desea revelar su poder en una manera notable a través de las vidas de los componentes de su pueblo.

—Manuscrito 76, del 20 de febrero de 1902, “El incendio del sanatorio”. (Alza tus Ojos – 20 de Febrero).


Cita 16

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3.

No siempre nos damos cuenta de que la santificación, que tan fervorosamente deseamos y por la cual oramos tan fervientemente, se produce mediante la verdad, y por la providencia de Dios, como menos lo esperamos. Cuando buscamos gozo, he aquí tristeza. Cuando esperamos paz, frecuentemente tenemos desconfianza y duda debido a que nos encontrarnos sumergidos en tribulaciones que no podemos evitar. En estas pruebas estamos recibiendo las respuestas a nuestras oraciones. A fin de ser purificados, el fuego de la aflicción debe encenderse sobre nosotros, y nuestra voluntad debe ser puesta en conformidad con la voluntad de Dios.

Para ser semejantes a la imagen de nuestro Salvador, debemos pasar por un penosísimo proceso de refinamiento. Los mismos que consideramos como los seres más queridos sobre la tierra pueden causarnos las mayores tristezas y aflicción. Pueden contemplarnos bajo una luz equivocada. Pueden pensar que estamos en el error y que nos estamos engañando y rebajando debido a que seguimos los dictados de una conciencia iluminada, en la búsqueda de la verdad y de los tesoros escondidos… Las oraciones en las que pedimos semejanza a la imagen de Cristo pueden no ser contestadas exactamente como quisiéramos. Puede ocurrir que seamos examinados y probados, porque Dios puede ver que lo mejor es colocarnos bajo una disciplina que es esencial para nosotros antes que seamos súbditos idóneos de las bendiciones que anhelamos.

No debiéramos desanimarnos ni dar lugar a la duda ni pensar que nuestras oraciones no han sido advertidas. Debemos descansar más seguramente sobre Cristo y dejar nuestro caso con Dios para que El responda nuestras oraciones en la forma que crea más conveniente. Dios no ha prometido otorgar sus bendiciones a través de los medios que nosotros establecemos. Dios es demasiado sabio para equivocarse y demasiado solícito por nuestro bien como para permitirnos elegir por nosotros mismos. Los planes de Dios son siempre los mejores aunque no siempre podamos discernirlos.

La perfección del carácter puede obtenerse solamente mediante trabajo, conflicto y abnegación… Cuán inestimablemente preciosos son los dones de Dios -las gracias de su Espíritu – y cómo debiéramos desechar la idea de huir del proceso de examen y prueba, no importa cuán penoso o humillante nos resulte ¡Qué fácil sería el camino al cielo si no fuera por la abnegación o la cruz! ¡Cómo correrían los mundanos por ese camino y cómo lo transitarían en innumerable cantidad los hipócritas! Gracias a Dios por la cruz, por la abnegación. La ignominia y la vergüenza que nuestro Salvador soportó por nosotros no es de ningún modo demasiado humillante para los que son salvados por su sangre. A no dudarlo, el cielo resultará muy barato.

—Carta 9, del 5 de abril de 1873, dirigida a la hermana Billet, de San Francisco, California. (Alza tus Ojos – 5 de Abril).


Cita 17

No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección. Proverbios 3:11.

No permitas que el desánimo se apodere de ti. No permitas que te afecte la provocación, pero haz que la razón inteligente controle tus acciones. Piensa en qué cosa buena podría resultar de ser impaciente. Eso solamente alegraría al enemigo y confirmaría en su opinión a los que piensan mal de ti. Tú puedes, mediante una conducta apacible, mostrar que son falsas las palabras de las personas malintencionadas. No te preocupes por defenderte, sino más bien, cumple tu deber con perseverancia.

Cuando tu fe se vea probada, no te inquietes. Espera solamente, y con calma somete a El tu juicio, tu voluntad, tu camino, y manifiéstate dispuesto a ser conducido.

las dificultades y pruebas son parte del legado cristiano. Cristo, la Majestad del cielo, vino a esta tierra para mostrarnos cómo soportar los reproches del mundo sin desmayar y sin tomar represalias. Cada tribulación que se soporta sabiamente será una bendición para los que la experimenten. Serán elevados y no abatidos. Los que están continuamente tratando de evitar las situaciones difíciles, buscando un sendero más fácil, un camino más placentero, tendrán que enfrentar la frustración y la adversidad. Pero si fortalecen su alma para la prueba y para el deber, y marchan valerosamente hacia adelante confiando en Dios, encontrarán que el sendero de la abnegación y del sacrificio propio conducen al honor y a las riquezas celestiales en la vida futura inmortal…

—Carta 24, del 5 de mayo de 1874, dirigida a Edson White. (Alza tus Ojos – 5 de Mayo).


Cita 18

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Efesios 6:10.

Tiempos turbulentos están delante de nosotros. En muchos casos los amigos se enemistarán. Sin causa alguna, los hombres llegarán a ser nuestros enemigos. Los motivos del pueblo de Dios serán tergiversados no solamente por el mundo, sino también por sus propios hermanos. Los siervos del Señor serán colocados en situaciones difíciles. A fin de justificar la conducta egoísta e injusta de los hombres, se hará una montaña de una insignificancia.

La obra que los hombres han hecho fielmente será desacreditada y desestimada, debido a que sus esfuerzos no son acompañados por una aparente prosperidad. Por medio de tergiversaciones estos hombres serán vestidos con los oscuros ropajes de la deshonestidad debido a que circunstancias que están más allá de su control, confundieron su obra. Se los señalará como hombres en quienes no se puede confiar. Y esto lo harán los miembros de la iglesia. Los siervos de Dios deben armarse con la mente de Cristo. No deben esperar que escaparán del insulto y la tergiversación. Se los tildará de excéntricos y fanáticos. Pero nadie debe desanimarse. La mano de Dios está sobre el timón de su providencia, guiando su obra para la gloria de su nombre.

—Manuscrito 75, del 12 de junio de 1902, “La firma del convenio”. (Alza tus Ojos – 12 de Junio).


Cita 19

Cuanto más revelemos el poder del Salvador que mora en nosotros, más se manifestará su poder en nosotros…

Cuando los agricultores tratan de recomendar o exhibir sus productos, no se presentan las peores, sino las mejores muestras. Las mujeres se esfuerzan por traer los mejores panes de dorada manteca, hermosamente moldeados. Los hombres traen los mejores vegetales de todo tipo. Se trae la mejor fruta, y la más atractiva, y su apariencia es una recompensa para los hábiles trabajadores. Las diferentes frutas: manzanas, duraznos, damascos, naranjas, limones y ciruelas, todas son muy atractivas, y hacen que los que miran las frutas de las quintas y los huertos deseen estar en el campo donde puedan trabajar la tierra…

¿Por qué no habrían de revelar los cristianos que viven en estos últimos días, los frutos más atractivos en acciones desinteresadas? ¿Por qué no habría de presentar el pueblo que guarda los mandamientos de Dios, los frutos más representativos de las buenas acciones? Sus palabras, su conducta, su vestido, debieran llevar frutos de la mejor calidad. “Por sus frutos -dice Cristo-, los conoceréis”… Las pruebas son los instrumentos de Cristo para perfeccionar las virtudes cristianas… Estas pruebas no debieran hundir la fe del creyente, sino elevarla a la altura de las circunstancias, para que ante todos aparezca más preciosa que el oro que perece, aunque sea probada por fuego. Cada prueba permitida está diseñada para exaltar la verdad a una apreciación más alta, para que sólo la alabanza a Dios esté en los labios del verdadero discípulo de Cristo.

El lado brillante y feliz de nuestra religión será representado por todos los que se consagran diariamente a Dios. Ellos le expresarán su gratitud trayendo sus ofrendas de agradecimiento. No queremos deshonrar a Dios relatando lúgubremente las pruebas que nos parecen penosas. Todas las pruebas que se reciben como educativas producirán gozo. Toda la vida religiosa será elevadora, ennoblecedora, fragante de buenas palabras y acciones. El enemigo está contento de que las almas se quejen y tropiecen en el camino, que estén deprimidas, apesadumbradas, gimiendo; porque Satanás quiere que tales impresiones parezcan ser los efectos de nuestra fe. El plan de Dios es que la mente no esté en niveles bajos.

—Manuscrito 70, del 6 de noviembre de 1897, “Diario”.  (Alza tus Ojos – 6 de Noviembre).


Cita 20

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. 1 Corintios 10:13.

No podemos pensar que por caminar en la senda de la obediencia escaparemos de las pruebas, porque el enemigo hará todo lo que esté en su poder para impedir que alcancemos el cielo. Pero el Salvador ha prometido ayudarnos. ¿Tiene pruebas? También Jesús las tuvo. ¿Es tentado? También El fue tentado en todo, tal como nosotros. “En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Juan 1:10, 12…

Al separarnos del mundo y de sus costumbres, afrontaremos el desagrado de los mundanos. El mundo odió a Aquel que era la personificación de la virtud, porque era mejor que ellos. El siervo no es mayor que su Señor. Si nuestros caminos agradan a Dios, el mundo nos odiará.Si la majestad del cielo vino a esta tierra y soportó una vida de humillación y una muerte vergonzosa, ¿por qué retrocederemos al ver que la obediencia involucra una cruz? Si El fue perseguido, ¿podemos esperar nosotros un tratamiento mejor?…

Yo les señalo al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. El confortará y sostendrá a todos los que acudan a El en busca de ayuda…

Un eterno peso de gloria y una vida cuya duración se compara con la de Dios, espera al vencedor. Nuestras mentes debieran estar constantemente espaciándose en la bondad de Dios y en el futuro hogar de los santos, y deberíamos estar luchando siempre para conseguir la perfección del carácter, para que al fin se nos dé entrada en la ciudad de Dios

—Manuscrito 30, del 7 de noviembre de 1886, “El camino cristiano”. (Alza tus Ojos – 7 de Noviembre).


Cita 21

Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Santiago 3:17.

Queridos Edson y Emma:… Mi mayor deseo es que ustedes sean instrumentos pulidos en las manos de Dios para ser empleados en su gloria. Espero que no piensen que pueden avanzar apoyados en su propia fuerza, dependiendo de su propio juicio. Busquen la sabiduría de lo alto. Sean genuinos, sean nobles en propósito, tengan normas de vida elevadas y el Dios de paz los santifique enteramente, alma, cuerpo y espíritu. No cesen de escudriñar, de estudiar, y de llegar al fondo mismo de las cosas. El Señor los ayudará en todos sus esfuerzos fervientes, mis queridos hijos. Si ambos se consagran plenamente a Dios y a su obra, El los aceptará. No tendrán la recompensa aquí, pero deben buscarla en el futuro, cuando el Maestro pronuncie el “bien has hecho”…

Todos los que entren al cielo deben ser sometidos a prueba; deben ser probados como el oro en el fuego mientras están en este mundo. Nuestro mayor peligro estribará en la seguridad carnal.

Dios los ayude, hijos míos, a no vanagloriarse nunca en el yo. A menos que ambos velen en oración, al fin fracasarán. Nunca imaginen que es fácil vivir una vida esforzada… Ten seguridad, hijo mío, cava hondo, echa los cimientos firmemente. No cejes en tus esfuerzos por buscar a Dios. No procures encubrir o disculpar un pecado, sino indaga profundamente. Cuídate de no obrar por impulso y llamarlo celo religioso. Las influencias que nos rodean pueden afectar los sentimientos de muchos.

El buen ejemplo de otros puede ejercer influencia durante cierto tiempo, pero si el corazón no ha sido renovado, si no está totalmente convertido, regresará naturalmente a su propio ambiente. Velen, mis queridos hijos, contra el autoengaño. Los motivos egoístas quieren entrar furtivamente e infiltrarse en las mejores acciones, pero no le den lugar al diablo. Estimulen sus almas con un diario temor al pecado. Relaciónense con el cielo y los ángeles ministrarán en favor de ustedes… Aférrense a Jesús, su Salvador. El les proporciona evidencias continuas de su amor, por cuanto les ha dado momentos de adversidad repetidas veces. Si no podemos soportar estas pequeñas pruebas, si una ínfima cuota de prosperidad o adversidad revela que hay falsedad, orgullo y egoísmo en el corazón, si cedemos al desánimo y al pecado, si las burlas y el encono de los impíos nos afligen y disipan nuestro valor y esperanza, y desfallecemos en el día de infortunio, oh, ¿cómo nos sostendremos en pie cuando El venga?…

Oramos siempre por ustedes. Creemos que el Señor los está ayudando y bendiciendo. Tengan aspiraciones elevadas. Procuren más dignidad: la que nace del cielo. Mamá.

— Carta 23, del 13 de julio de 1875, dirigida a Edson y Emma White. (Alza tus Ojos – 13 de Julio).


Cita 22

¿Por qué te abates, oh, alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Salmos 42:5.

Querido esposo: Recibí tu telegrama…

Satanás no zarandeará la cizaña, puesto que no gana nada con ello. El zarandea el trigo. El diablo no probará, ni tentará, ni perseguirá a aquellos de quienes él está seguro porque viven en abierta transgresión a la ley de Dios. Procurará acosar y destruir a quienes se han enrolado en el ejército del Señor, bajo el estandarte manchado de sangre del Príncipe Emanuel. Los cristianos encontrarán y harán frente a muchos y severos conflictos con el taimado enemigo, que es cruel. Los colocará en las situaciones más difíciles y luego se regocijará de su angustia. Empero, gracias a Dios, Jesús vive para interceder por cada uno de nosotros. Nuestra seguridad consiste en encomendarnos a Dios y confiar por fe en los méritos del que dijo: “No te desampararé, ni te dejaré”. Hebreos 13:5.

Me gozo en que Jesús nos sostiene firmemente. Nuestro asidero es débil y fácil de quebrantar, pero nuestra seguridad depende de que el Señor nos sostenga fuertemente. Me regocijo en Jesús hoy. Esposo mío, hemos transitado durante treinta años uno al lado del otro afrontando pruebas y aflicciones de la vida en medio de las tentaciones y bofetadas de Satanás, cuyos dardos fueron lanzados hacia nosotros para herimos y destruirnos; pero Jesús ha sido nuestra defensa. Satanás ha sido rechazado. El Espíritu del Señor ha levantado bandera en favor de nosotros contra el enemigo. Nuestro sol está declinando pero no se pondrá en la oscuridad. Jesús siempre vivirá para interceder por nosotros. En los últimos días de nuestra peregrinación reposaremos en Dios y esperaremos en El. Si caminamos con el Señor, nuestra fe brillará más y más hasta que el día sea perfecto, y al final la recompensa de los fieles será nuestra. A veces mi espíritu se siente triunfante en Dios. Tengo en vista ante nosotros el eterno peso de gloria. No lo hemos ganado nosotros. Oh, no, Jesús lo ganó para nosotros y es una dádiva gratuita, no por alguna justicia o bondad innatas. Caminemos las pocas horas de prueba que nos quedan, humildemente, con Dios, y hagamos con lealtad la obra que ha encomendado a nuestras manos. Me alegro de que estés en las viejas y grandes montañas [de Colorado]. Mi intención es estar pronto allí. Ser atraídos a Dios por medio de sus obras creadas es renovador e inspirador… Mientras contemplamos las magníficas obras de la creación de Dios podemos caminar con El. Podemos conversar con El. Tener a Dios como nuestro Compañero, nuestro Huésped, será el más elevado honor que el Cielo pueda otorgarnos. Que el Señor te bendiga ricamente, es la oración de tu Elena.

—Carta 42, del 27 de julio de 1878, dirigida a Jaime White, presidente de la Asociación General. (Alza tus Ojos – 27 de Julio).


Cita 23

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese. 1 Pedro 4:12.

 Si el enemigo viene a nosotros en la mañana, o durante el día, y nos trae molestias, recordemos estas valiosas promesas y no permitamos que nos irriten. Recordemos que somos representantes de Cristo y que no debemos, ni en palabras ni en hechos, ofendemos unos a otros.

¿Piensan ustedes que no surgirá ninguna tribulación? Ciertamente habrá pruebas. Si no las hubiera, podrían regocijarse de que no hay demonio alguno capaz de tentarlos.

Pero tendrán tentaciones hasta el mismo fin del tiempo. Por consiguiente, es menester que se mantengan en estrecho compañerismo con Cristo. Sus ángeles están encargados de custodiarlos. Han sido designados como los guardianes de ustedes.

Si alguien dice algo con la intención de provocarlos, recuerden que en ese momento el silencio es elocuencia. No respondan como para desquitarse. Es mejor no decir nada que hablar imprudentemente. Tendremos nuestras batallas que pelear, aunque el carácter de estas luchas podrá variar según nuestra disposición y experiencia. Regocijémonos de que Jesucristo haya hecho posible que nos aferremos de la Divinidad.

Cuando nos sintamos excesivamente afligidos, recordemos que hay un ángel celestial a nuestro lado. Este pensamiento nos ayudará a honrar a Cristo, el que posibilitó que seamos hijos e hijas de Dios. A menos que estemos constantemente en guardia seremos tomados desprevenidos, y hablaremos precipitadamente. Puede entonces resultar imposible para nosotros quitar la impresión de las mentes de aquellos a quienes hemos hablado, pues algunos no desean deshacerse de tales impresiones. Parece que se deleitaran en albergar lo malo. No les demos ocasión alguna para ofenderse, cuidando nuestras palabras para que estén en armonía con las instrucciones que el Salvador nos ha proporcionado.

A medida que entremos en contacto con temperamentos variados, encontraremos indudablemente grandes motivos para expresarnos con dureza. Pero recuerden en esos momentos que el silencio es elocuencia. Si se abstienen de tomar represalias cuando otros los provoquen, los sorprenderán. Y, si reiteradamente conservan la dignidad ante la provocación, comprenderán que están relacionados con el poder que viene de lo alto. Este proceder honra a Dios, quien dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El crea no se pierda, mas tenga vida eterna.

Manuscrito 55, del 16 de agosto de 1909, “Enseñanzas del Sermón del Monte”, discurso dado en un culto matutino en el Sanatorio de Madison, Wisconsin. (Alza tus Ojos – 16 de Agosto).


Cita 24

Cuando nos sobrecojan las pruebas, no meditemos en la magnitud de ellas, ni pensemos que no podemos gozarnos en el Señor. Es cierto que tendremos sentimientos cambiantes. Pasaremos por momentos de desánimo y depresión. ¿Pero viviremos por sentimiento o por fe? Cuando nuestros hermanos y amigos hablen imprudentemente, no nos descorazonemos. Recordemos que nos hallamos en un mundo de pruebas y dolor, de penas y desilusiones. Estas experiencias deberían conducimos a Cristo. Si no lo hacen, sufriremos una pérdida. Cuando estemos tentados a abandonamos al desaliento estudiemos la vida y las experiencias de Cristo. Tuvo que contender con los poderes de las tinieblas para que no lo vencieran. Nosotros tenemos las mismas batallas que pelear, las mismas victorias que ganar.

Es nuestro privilegio aferrarnos de la fortaleza del que puede salvar hasta lo sumo a todos los que acuden a Dios por medio de El. El los invita a que presenten su caso ante el trono de la gracia y le entreguen su alma indefensa. La purificación no es agradable, pero recordemos que Cristo vino al mundo y se humanó para poder cargar las aflicciones que debemos soportar, y ser un ejemplo de fiel tolerancia bajo toda forma de prueba. Dios quiere que nos demos cuenta de que somos parte de la gran familia humana, y que debemos soportar las pruebas…

—Manuscrito 79, del 26 de agosto de 1909, “Para que pueda llevar más fruto”, sermón predicado en Council Grove, Kansas, en un congreso anual. (Alza tus Ojos – 26 de Agosto).


Cita 25

El que no duerme, sino que obra incesantemente por el cumplimiento de sus propósitos, hará progresar su causa. Estorbará los planes de los impíos y confundirá los proyectos de quienes intenten perjudicar a su pueblo. El que es el Rey, Jehová de los ejércitos, está sentado entre los querubines, y en medio de la guerra y el tumulto de las naciones guarda aún a sus hijos. El que gobierna en los cielos es nuestro Salvador. Mide cada aflicción, vigila el fuego del horno que debe probar a cada alma. Cuando las fortificaciones de los reyes caigan derribadas, cuando las flechas de la ira atraviesen los corazones de sus enemigos, su pueblo permanecerá seguro en sus manos. (El Discurso Maestro de Jesucristo, p. 102)


Cita 26

A ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Isaías 61:3

La aflicción y la adversidad pueden causar muchos inconvenientes y ocasionar profunda depresión, pero es la prosperidad lo que puede hacer peligrar la vida espiritual. A menos que el individuo se someta constantemente a la voluntad de Dios, a menos que haya sido santificado por la verdad y posea la fe que obra por el amor y purifica el alma, la prosperidad seguramente despertará la inclinación natural a la presunción…

De todos los árboles, el pino albar es uno de los cuales los cristianos podemos extraer mejores lecciones inspiradoras. Las raíces de éste requieren menos tierra que cualquier otro árbol. En suelo seco y en medio de áridas rocas halla suficiente alimento para mantenerse tan verde en invierno como en verano. Con una mínima cantidad de tierra en sus raíces, se destaca entre todos los otros árboles del bosque al alcanzar la más elevada altura, que apunta al cielo. Sería bueno que plantáramos y cultiváramos el pino albar puesto que éste constituye una demostración práctica que trae a la mente de todos lo que un cristiano debería ser. Desearía poder presentar el significado de este símbolo como me lo fue mostrado. Los miembros de la iglesia que permanecen en su puesto y lugar son árboles de justicia, la plantación del Señor. Aunque las circunstancias que los rodeen puedan ser adversas, sin embargo, al igual que el pino con escasa tierra en sus raíces, constantemente se elevan hacia el cielo, tomando su nutrimiento de lo alto. Como las fragantes ramas del árbol, ellos imparten gracia por la gracia recibida. El alimento oculto que proviene de Dios, lo devuelven en el más puro servicio…

El Señor requiere las mejores energías de cada hombre. Nadie puede encontrar en ser humano alguno la fortaleza que lo capacitará para servir a Dios con todas sus fuerzas. Debe participar de la naturaleza divina.

—Diario, Manuscrito 145, del 2 de septiembre de 1902. (Alza tus Ojos – 2 de Septiembre).


Cita 27

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:17.

Cita 28

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Juan 15:4.

Cristo permite que las aflicciones acosen a sus seguidores para que puedan ser guiados a buscar al Señor más fervientemente. Por lo tanto cuando sobrevengan las pruebas, no piensen que el Señor es su enemigo. El tiene motivos para la purificación. No desea que ustedes se desanimen, sino que los prueba para ver si le serán fieles y si se conducirán prudentemente en cualquier circunstancia. No desea apartarlos, sino acercarlos al Señor. En Dios se halla la única esperanza del cristiano en tiempos de perplejidad.

No hablen con los demás acerca de sus tribulaciones, puesto que ellos también tienen bastante que soportar de su propia parte, y nuestros amigos humanos no siempre pueden entender. Es su privilegio acudir al Unico que siempre entenderá, porque su vida en la tierra fue de constantes pruebas y perplejidades, soportadas sin defecto ni pecado…

No es suficiente que de vez en cuando oren, y se comporten con justicia. Deben poseer los atributos que Cristo, morando en ustedes, desarrollará en sus vidas continuamente. ¿Cuántos de nosotros vivimos esta experiencia? No obstante podemos tenerla y, teniéndola, seremos la gente más feliz sobre la faz de la tierra. Con la palabra de Cristo que mora en nosotros, daremos evidencias de que hemos recibido totalmente a Aquel que en su humanidad vivió una vida sin pecado. En la fortaleza de la divinidad venceremos toda tendencia al mal…

—Manuscrito 97, del 16 de octubre de 1909, “Yo soy la verdadera vid”, sermón predicado en San José, California, EE. UU. (Alza tus Ojos – 16 de Octubre).


Cita 30

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo. Efesios 2:4, 5.

El corazón que se rinda a la sabia disciplina de Dios, habrá de confiar en cada manifestación de su providencia… La tentación procurará desalentarnos, pero, ¿qué se logra al ceder a la tentación? ¿Obtendrá, acaso, el alma algo mejor murmurando y quejándose de aquello que es la única fuente de poder? ¿Está el ancla echada dentro del velo? ¿Soportaremos la enfermedad? ¿Cuál será nuestro testimonio en los instantes finales de la vida, cuando los labios estén temblorosos por la muerte? ¡El ancla está firme! Yo sé que mi Redentor vive…

Oh Jesús precioso, amoroso, longánime, benigno ¡cuánto te adora mi alma! ¡Que un alma pobre, indigna, contaminada por el pecado pueda estar de pie delante del Dios santo, perfecta en justicia, sólo lo debemos a quien es nuestro Sustituto y Garantía!

Maravíllense los cielos y asómbrese la tierra, que la raza caída sea objeto de su infinito amor y gozo. El Creador se regocija por ellos con cánticos celestiales, mientras el hombre que fuera contaminado por el pecado, ha venido a ser limpio por la justicia de Cristo, para presentarse ante el Padre libre de mácula pecaminosa; sin “mancha ni arruga ni cosa semejante”. Efesios 5:27. “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica”. Romanos 8:33.

Que toda alma débil y sacudida por la tempestad de las pruebas pueda anclarse en Jesucristo, y no centrarse tanto en sí misma como para pensar sólo en sus pequeños fracasos y en la interrupción de sus planes y esperanzas.

¿Acaso el plan de salvación no lo abarca todo? Si es el Dios infinito que me justifica, “¿quién es el que condenará? Cristo es el que murió”. Romanos 8:34. ¡El es quien, al morir por el hombre, demostró que lo ama tanto como para morir por él! La ley condena al pecador y nos lleva hasta Cristo. Dios es quien justifica y perdona. Satanás nos acusará y pedirá destruirnos, pero es Dios quien abrirá una puerta al refugio. Y es Dios el que justifica a quien traspasa el umbral de esa puerta. Entonces, si Dios es por nosotros, ¿quién podrá estar contra nosotros? ¡Oh qué verdad gloriosa, brillante!

¿Por qué los hombres no pueden discernirla? ¿Por qué no caminan en sus brillantes rayos de luz? ¿Por qué no hablan del amor maravilloso de Cristo los creyentes?… Dios vive y reina. Todos los salvados deben luchar virilmente como soldados de Jesucristo; entonces sus nombres serán registrados en los libros del cielo como fieles y verdaderos. Ellos realizarán las obras de Jesucristo, pelearán la buena batalla de la fe.

—Carta 2, del 29 de diciembre de 1889, dirigida a Mary White, la primera esposa de W. C. White, quien estaba muriendo de tuberculosis. (Alza tus Ojos – 29 de Diciembre).


Cita 31

Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Salmos 37:3

“Confía en Jehová”. Cada día tiene sus preocupaciones, cuidados y perplejidades; y cuando conversamos, ¡cuán dispuestos estamos a hablar de nuestras dificultades y pruebas! Aparecen tantos problemas innecesarios, nos explayamos en tantos temores, damos a conocer un cúmulo tan grande de ansiedades que se podría suponer que no disponemos de un Salvador amante y piadoso, listo para escuchar nuestras plegarias y para ser nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Algunos están continuamente albergando temores y cargándose de problemas. Cada día están rodeados de las manifestaciones del amor de Dios, cada día gozan de las bondades de su providencia, pero pasan por alto estas bendiciones. Sus mentes se espacian continuamente en algo desagradable que temen pueda sobrevenir; o pueda ser que exista realmente alguna dificultad que, aunque pequeña, no les permite ver las muchas cosas que demandan su gratitud. Las dificultades que encuentran, en lugar de conducirlos a Dios, la única fuente de auxilio, los separarán de él, porque les sugieren inquietud y los inducen a quejarse. Hermanos y hermanas: ¿Hacemos bien en ser tan incrédulos? ¿Por qué tenemos que ser tan ingratos y desconfiados?

Jesús es nuestro amigo. Todo el cielo está interesado en nuestro bienestar; y nuestra ansiedad y nuestro temor entristecen al Santo Espíritu de Dios. No debemos permitir que nos embarguen preocupaciones que sólo nos desgastan y nos cansan, y que no nos ayudan a sobrellevar las dificultades. No debiéramos dar lugar a esta desconfianza en Dios que nos induce a descuidar la preparación necesaria para cumplir en el futuro el principal propósito de la vida, como si nuestra felicidad dependiera de las cosas terrenales, y pudiéramos lograrlas mientras ignoramos el hecho de que Dios controla todo.

Los negocios pueden sumirlos en perplejidad; las perspectivas pueden ser cada vez más oscuras e incluso pueden enfrentar la amenaza de alguna pérdida financiera. Pero no se desanimen; depositen en Dios sus preocupaciones y permanezcan tranquilos y alegres. Comiencen cada día con una ferviente oración, sin olvidarse de alabar y dar gracias. Pidan sabiduría para administrar sus asuntos con discreción, para que no experimenten pérdidas ni desastres. Hagan todo lo posible para lograr resultados favorables. Jesús ha prometido ayuda divina, pero no sin el concurso del esfuerzo humano.

— The Review and Herald, 3 de febrero de 1885.  (Cada Día con Dios – 3 de Febrero).


Cita 32

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 2 Corintios 12:9.

Dormí muy poco la noche pasada. Traté de mirar a Jesús, de ponerme en las manos del gran Médico. El ha dicho: “Bástate mi gracia”. La gracia de Cristo induce a los hombres a pronunciar palabras acertadas en todas circunstancias. El sufrimiento físico no excusa las acciones anticristianas. Durante estas horas de insomnio, el tema de la victoria era el motivo central de mis pensamientos. “Al que venciere -declara el Señor-, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. Apocalipsis 3:21.

Hay quienes siempre presentan excusas por andar de acuerdo con los consejos del enemigo. Hay quienes piensan que porque padecen una debilidad física, tienen el privilegio de pronunciar palabras mezquinas y actuar de manera antipática. Pero, ¿acaso no ha hecho provisión Jesús para que los tales venzan la tentación? ¿Han de ser desagradecidos e impíos por causa de las pruebas y las aflicciones? ¿No son acaso los rayos de la justicia de Cristo lo suficientemente luminosos como para disipar las sombras de Satanás?

Se afirma que la gracia de Dios es suficiente para contrarrestar todos los males y las pruebas contra los cuales tienen que luchar los seres humanos. ¿Podrá carecer de poder entonces contra las debilidades físicas? ¿Retrocederá la gracia divina mientras Satanás ocupa el campo y mantiene sus víctimas bajo el poder de sus malos atributos? ¡Oh, cuán precioso es Jesús para el alma que confía en el! Pero muchos andan en tinieblas porque sepultan su fe en las sombras de Satanás. No han hecho lo que podían hacer por medio de la gracia de Jesús. No hablan acerca de la fe, la esperanza y el valor.

Jamás deberíamos permitirle a Satanás que crea que su poder para perturbar y molestar es mayor que el poder de Cristo para sostener y fortalecer. Hay que “orar siempre y no desmayar”. Lucas 18:1. Toda oración sincera que se ofrece a Dios va mezclada con la eficacia de la sangre de Cristo. Si la respuesta se demora, se debe a que Dios desea que manifestemos una santa osadía al reclamar el cumplimiento de la palabra empeñada por Dios. Fiel es el que prometió.

—Manuscrito 19, del 17 de junio de 1892.  (Cada Día con Dios – 17 de Junio).


 

*Las citas de este libro se actualizan constantemente

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