Lavamiento de Pies y Santa Cena

Cita 1

En la Palabra de Dios se presentan deberes cuyo cumplimiento mantendrá al pueblo de Dios humilde y separado del mundo, y también impedirá que apostate como las iglesias nominales. El lavamiento de los pies y la participación en la cena del Señor debieran practicarse con más frecuencia. Jesús nos dió el ejemplo y nos dijo que hiciéramos como él hizo. Vi que su ejemplo debiera seguirse tan exactamente como sea posible; sin embargo los hermanos y las hermanas no han obrado tan juiciosamente como debieran en el lavamiento de los pies, y ello ha causado confusión. Es algo que debiera introducirse con cuidado y sabiduría en los lugares nuevos, especialmente donde la gente no está informada acerca del ejemplo y las enseñanzas de nuestro Señor al respecto, y donde existen prejuicios contra este rito. Muchas almas sinceras, por la influencia de maestros en quienes tenían antes confianza, albergan mucho prejuicio contra este sencillo deber, y el asunto debe ser introducido al debido tiempo y de la manera apropiada.Véase el Apéndice. PE 116.2

En la Palabra no se da ningún ejemplo en que los hermanos lavasen los pies de las hermanas; pero hay un caso en que las hermanas lavaban los pies de los hermanos. María lavó los pies de Jesús con sus lágrimas, y los secó con su cabellera. (Véase también 1 Timoteo 5:10.) Vi que el Señor había inducido a hermanas a lavar los pies de los hermanos, y que eso estaba conforme con el orden evangélico. Todos deben actuar con entendimiento, y no hacer del lavamiento de los pies una ceremonia tediosa. PE 117


 

*Las citas de este libro se actualizan constantemente

 

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