Fe

Cita 1

¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley. Romanos 3:31.

La fe no es un narcótico, sino un estimulante. El mirar al Calvario no adormecerá al alma en el cumplimiento de su deber, sino que despertará una fe que obra purificando el alma de todo egoísmo. (Dios nos cuida – 7 Marzo).


Cita 2

El que cree en el Hijo tiene vida eterna. Juan 3:36.

Cuando el alma se entrega a Cristo, un nuevo poder se posesiona del nuevo corazón. Se realiza un cambio que ningún hombre puede realizar por su cuenta. Es una obra sobrenatural, que introduce un elemento sobrenatural en la naturaleza humana. El alma que se entrega a Cristo. llega a ser una fortaleza suya, que él sostiene en un mundo en rebelión, y no quiere que otra autoridad sea conocida en ella sino la suya. Un alma así guardada en posesión por los agentes celestiales, es inexpugnable a los asaltos de Satanás. (Dios nos cuida- 5 de Enero).


Cita 3

¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz; sí, haga paz conmigo. Isaías 27:5.

El enemigo no puede vencer al humilde alumno de Cristo, al que ora y anda en presencia del Señor. Cristo se interpone entre ambos como un escudo, un refugio, para desviar los ataques del malo. Se ha prometido lo siguiente: “Porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él” Se le permitió a Satanás que tentara al confiado Pedro, tal como se le había permitido que tentara a Job; pero una vez terminada su obra, tuvo que retirarse. Si a Satanás se le hubiera permitido cumplir su propósito, no habría habido esperanza para Pedro. Su fe habría naufragado. Pero el enemigo no se atrevió a excederse de la jurisdicción que se le había asignado.

No hay poder en todo el ejército satánico que pueda desarmar al alma que confía, con sencilla fe, en la sabiduría que desciende de Dios. Cristo es la torre de nuestra fortaleza, y Satanás no tiene poder sobre el alma que anda con Dios con humildad de espíritu. El dijo: “¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz; sí, haga paz conmigo”. En Cristo, el alma tentada encuentra ayuda perfecta y completa. (Dios nos Cuida – 25 de Febrero).


Cita 4

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11:1.

La fe no es la base de nuestra salvación, pero es la gran bendición: el ojo que ve, el oído que oye, los pies que corren, la mano que aferra. Es el medio, no el fin.  La fe, la fe salvadora… es el acto del alma por el cual el ser entero es entregado a la custodia y la dirección de Jesucristo.  Recuerde que el ejercicio de la fe es el único medio de preservarla. Si usted se queda sentado siempre en una misma posición, sin moverse, sus músculos perderán su fuerza y sus miembros la capacidad de moverse. Lo mismo ocurre en cuanto a su experiencia religiosa. Debe tener fe en las promesas de Dios… La fe se perfeccionará en el ejercicio y en la actividad. (Dios nos Cuida – 10 de Junio).


Cita 5

Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe. Hebreos 10: 22

No puede haber verdadera oración sin verdadera fe. “Sin fe es imposible agradar a Dios”. Hebreos 11:6

La oración y la fe son los brazos por medio de los cuales el alma se abraza del amor infinito, y se toma de la mano del poder celestial. Dios no acepta hijos mudos, en lo que a su experiencia con respecto a la verdad se refiere. La fe es un poder activo y dinámico. La fe en Cristo, cuando comienza a manifestarse, se revela mediante la oración y la alabanza. La oración es un alivio y un consuelo para el alma perturbada.

La fe en Cristo siempre conduce a una obediencia voluntaria y alegre. Murió para redimirnos de toda iniquidad, y purificar para sí mismo un pueblo peculiar, celoso de buenas obras. Debe haber perfecta conformidad en pensamientos, palabras y obras, a la voluntad de Dios. El cielo es sólo para los que han purificado su alma mediante la obediencia a la verdad. (Dios nos Cuida – 25 de Septiembre).


Cita 6

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Juan 10: 29

Debemos elevarnos a un grado más alto en el tema de la fe. Tenemos tan poca fe. La Palabra de Dios es nuestro respaldo. Debemos tomarla, creyendo sencillamente cada palabra. Con esta seguridad podemos pedir grandes cosas, y de acuerdo con nuestra fe nos serán concedidas… Si humillamos nuestros corazones delante de Dios; si buscamos morar en Cristo, tendremos una experiencia más santa y elevada… La verdadera fe consiste en hacer precisamente las cosas que Dios ha ordenado, no las que no ha mandado.

El Señor llevará a cabo esta obra de perfección en nosotros si le permitimos que nos controle…

Nuestra falta de fe es la razón por la cual no hemos visto más del poder de Dios. Ejercitamos más fe en nuestras propias obras que en la obra de Dios por nosotros. (Dios nos Cuida – 28 de Octubre).


Cita 7

El pecado es infracción de la ley. 1 Juan 3: 4

El deseo de llevar una religión fácil, que no exija luchas, ni desprendimiento, ni ruptura con las locuras del mundo, ha hecho popular la doctrina de la fe, y de la fe sola.

El testimonio de la Palabra de Dios se opone a esta doctrina seductora de la fe sin obras. No es fe pretender el favor del cielo sin cumplir las condiciones necesarias para que la gracia sea concedida. Es presunción, pues la fe verdadera se funda en las promesas y disposiciones de las Sagradas Escrituras…

Aunque San Juan habla mucho del amor en sus epístolas, no vacila en poner de manifiesto el verdadero carácter de esa clase de personas que pretenden ser santificadas y seguir transgrediendo la ley de Dios. “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado”. 1 Juan 2:4-5. Esta es la piedra de toque de toda profesión de fe… Y la aserción de estar sin pecado constituye de por sí una prueba de que el que tal asevera dista mucho de ser santo. Es porque no tiene un verdadero concepto de lo que es la pureza y santidad infinita de Dios, ni de lo que deben ser los que han de armonizar con su carácter; es porque no tiene un verdadero concepto de la pureza y perfección supremas de Jesús ni de la maldad y el horror del pecado, por lo que el hombre puede creerse santo. (Dios nos Cuida – 4 de Noviembre).


Cita 8

Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Proverbios 3: 5

Cuando hablamos de la fe debemos tener siempre presente una distinción. Hay una clase de creencia enteramente distinta de la fe. La existencia y el poder de Dios, la verdad de su Palabra, son hechos que aun Satanás y sus huestes no pueden negar de corazón. La Biblia dice que “los demonios creen, y tiemblan”  (Santiago 2: 19), pero ésta no es fe.

Donde no sólo hay una creencia en la Palabra de Dios, sino una sumisión de la voluntad a él; donde se le da a él el corazón y los afectos se fijan en él, allí hay fe, fe que obra por el amor y purifica el alma. Mediante esta fe, el corazón se renueva conforme a la imagen de Dios… (Dios nos Cuida – 9 de Noviembre).


Cita 9

“Algunos están siempre en espera del mal, o agrandan de tal manera las dificultades que realmente existen, que sus ojos se incapacitan para ver las muchas bendiciones que demandan su gratitud. Los obstáculos que encuentran, en vez de guiarlos a buscar la ayuda de Dios, única fuente de fortaleza, los separan de él, porque despiertan inquietud y quejas….  (La Fe por la cual Vivo 65.4)


Cita 10

“No debemos abandonarnos a la ansiedad que nos irrita y desgasta, y que en nada nos ayuda a soportar las pruebas.”—Historia de los Patriarcas y Profetas, 299.*FV 65.5


Cita 11

En la carencia de la fe que obra por el amor y purifica el alma yace el secreto de la oración no contestada… Les digo en el nombre del Señor: si la iglesia se levantara en la fortaleza de Dios para enfrentar sus responsabilidades, consagrando a Dios toda facultad, el Espíritu de Dios sería derramado en rica abundancia. Esta obra será el resultado de la fervorosa cooperación de los instrumentos humanos con los divinos… (Manuscrito 35, del 8 de enero de 1893, “Obra de publicaciones”.)


Cita 12

Por fe en Cristo nos convertimos en miembros de la familia real, herederos de Dios y coherederos con Cristo. En Cristo somos uno. Al llegar a la vista del calvario, y al ver al Sufriente Real, que en la naturaleza humana llevó la maldición de la ley en lugar del hombre, son raídas todas las distinciones nacionales, todas las diferencias sectarias; se pierden todo honor de rango, todo orgullo de casta. La luz que brilla desde el trono de Dios sobre la cruz del calvario da fin para siempre a las separaciones hechas por los hombres entre clase y raza. The Review and Herald, 22 de diciembre.


Cita 13

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11:6.

La verdadera fe consiste en hacer lo que Dios ha ordenado, y no las cosas que no ha prescrito. Los frutos de la fe son la justicia, la verdad y la misericordia. Necesitamos andar en la luz de la ley de Dios; las buenas obras serán el fruto de nuestra fe, las obras de un corazón renovado diariamente. El árbol debe ser hecho bueno antes de que su fruto pueda ser bueno. Debemos estar enteramente consagrados a Dios. Nuestra voluntad debe corregirse antes de que su fruto pueda ser bueno. No debemos tener una religión antojadiza. “Hacedlo todo para la gloria de Dios”. 1 Corintios 10:31.—Carta 105, 1898. AFC 225.4

Deberíamos creer que Dios contestará nuestras oraciones, y no confiar en los sentimientos. Deberíamos decir: Mis sentimientos sombríos no son evidencia de que Dios no me ha escuchado. No quiero dejar de luchar a causa de estas tristes emociones; porque la fe es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Hebreos 11:1.


Cita 14

No debemos creer porque sentimos o vemos que Dios nos oye. Debemos confiar en la promesa de Dios. Debemos realizar nuestras ocupaciones creyendo que Dios cumplirá lo que ha prometido, y que recibiremos las bendiciones que hemos pedido en oración cuando más necesarias sean. Todos nuestros ruegos llegan al corazón de Dios cuando creyendo acudimos a él. No tenemos fe suficiente. Deberíamos pensar en nuestro Padre celestial como más dispuesto a ayudarnos de lo que un padre terrenal está dispuesto a ayudar a su hijo.—Carta 97, 1895.


Cita 15

“La fe consiste en confiar en Dios, en creer que nos ama y sabe lo que es mejor para nuestro bien. Así, en vez de nuestro camino, nos induce a preferir el suyo. En vez de nuestra ignorancia, acepta su sabiduría; en vez de nuestra debilidad, su fuerza; en vez de nuestro pecado, su justicia. Nuestra vida, nosotros mismos, somos ya suyos; la fe reconoce su derecho de posesión, y acepta su bendición. Se indican la verdad, la integridad y la pureza como secretos del éxito de la vida. La fe es la que nos pone en posesión de estas virtudes. Todo buen impulso o aspiración provienen de Dios; la fe recibe de Dios la vida que es lo único que puede producir crecimiento y eficiencia verdaderos.”—Obreros Evangélicos, 273.


Cita 16

“Cuando hablamos de la fe debemos tener siempre presente una distinción. Hay una clase de creencia enteramente distinta de la fe. La existencia y el poder de Dios, la verdad de su Palabra, son hechos que aun Satanás y sus huestes no pueden negar de corazón. La Biblia dice que ‘los demonios lo creen y tiemblan,’ pero ésta no es fe. Donde no sólo hay una creencia en la Palabra de Dios, sino una sumisión de la voluntad a él; donde se le da a él el corazón, y los afectos se fijan en él, allí hay fe, fe que obra por el amor y purifica el alma. Mediante esta fe el corazón se renueva conforme a la imagen de Dios. Y el corazón que en su estado carnal no se sujetaba a la ley de Dios ni tampoco podía, se deleita después en sus santos preceptos…. Y la justicia de la ley se cumple en nosotros, los que no andamos ‘conforme a la carne, mas conforme al espíritu.’”—El Camino a Cristo, 46, 47.


Cita 17

“La verdadera fe, que descansa plenamente en Cristo, se manifestará mediante la obediencia a todos los requerimientos de Dios. Desde los días de Adán hasta el presente, el motivo del gran conflicto ha sido la obediencia a la ley de Dios. En todo tiempo hubo individuos que pretendían el favor de Dios, aun cuando menospreciaban algunos de sus mandamientos. Pero las Escrituras declaran ‘que la fe fue perfecta por las obras,’ y que sin las obras de la obediencia, la fe ‘es muerta.’”—Historia de los Patriarcas y Profetas, 61.

“Un verdadero discípulo de Cristo, tratará de imitar al Modelo. Su amor lo inducirá a la perfecta obediencia. Tratará de hacer la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo. El que tiene su corazón manchado de pecado, no puede ser celoso de buenas obras, ni diligente en apartarse del mal…. No es celoso para dominar su lengua; no es diligente en negarse a sí mismo y llevar la cruz de Cristo.”—Manuscrito 1,1878.


Cita 18

“Muchas veces la vida cristiana está rodeada de peligros, y el deber parece difícil de cumplir. La imaginación cree ver la ruina inminente si se avanza, y la servidumbre y la muerte si se vuelve atrás. Sin embargo, la voz de Dios dice claramente: Id adelante…. La fe mira más allá de las dificultades, y echa mano de lo invisible, aun de la Omnipotencia, y por lo tanto, no puede resultar frustrada. La fe es como asir la mano de Cristo en toda emergencia.”—Obreros Evangélicos, 276.


Cita 19

“Todo barco que navega en el mar de la vida, necesita llevar a bordo al divino Piloto; pero cuando se levantan las tormentas y arrecian las tempestades, muchas personas arrojan el Piloto al agua y confían su barco en manos de hombres finitos, o tratan de conducirlo ellos mismos. Luego sobreviene el desastre y el naufragio y culpan al Piloto por haber caído en las peligrosas aguas. No os confiéis a la dirección de los hombres…. Obrad bajo el divino Guía. Habéis sido elegidos por Cristo. Habéis sido redimidos con la preciosa sangre del Cordero. Clamad al Señor pidiendo la eficacia de aquella sangre. Decidle: ‘Soy tuyo por la creación; soy tuyo por la redención. Respeto la autoridad humana y el consejo de mis hermanos, pero no puedo depender enteramente de ellos. Te necesito a ti, oh Dios, enséñame. He hecho contigo el convenio de adoptar la norma divina de carácter y hacer de ti mi consejero y guía, un socio en todos los planes de mi vida; por lo tanto, enséñame.’ Haced de la gloria del Señor vuestro primer interés.”—Fundamentals of Christian Education, 348, 349.


Cita 20

“La parte que le corresponde cumplir al hombre en la salvación del alma es creer en Jesucristo como el perfecto Redentor y creerlo no por el testimonio de algún otro hombre, sino por sí mismo.”—Manuscrito 12, 1890.


Cita 21

“No es indispensable para el ejercicio de la fe que los sentimientos lleguen a un alto grado de excitación; tampoco es necesario que nuestras peticiones sean ruidosas y acompañadas de manifestaciones físicas para conseguir que el Señor nos oiga.”—The Signs of the Times, 31 de mayo de 1877.


Cita 22

“La fe no es sentimiento; … la verdadera fe no va en ningún sentido aliada a la presunción. Únicamente aquel que tiene verdadera fe está seguro contra la presunción, porque la presunción es la falsificación que Satanás hace de la fe. “La fe se aferra a las promesas de Dios y produce fruto en obediencia. La presunción se atiene también a las promesas pero las emplea como las empleó Satanás, para disculpar la transgresión. La fe habría inducido a nuestros primeros padres a confiar en el amor de Dios y obedecer sus mandamientos. La presunción los indujo a violar su ley, creyendo que su gran amor los salvaría de las consecuencias de su pecado. No es fe la que pretende el favor del cielo sin cumplir con las condiciones en que se ha de otorgar la misericordia. La verdadera fe tiene su cimiento en las promesas y provisiones de las Escrituras.”—Obreros Evangélicos, 274.


Cita 23

“Morar en fe es desechar los sentimientos y deseos egoístas, andar humildemente con el Señor, apropiarnos de sus promesas y aplicarlas en todas las ocasiones creyendo que Dios cumplirá sus propios planes y propósitos en vuestro corazón y en vuestra vida.”—Fundamentals of Christian Education, 341, 342.


Cita 24

“Algunos miran siempre los detalles defectuosos y desalentadores, y por lo tanto, los sobrecoge el desaliento. Se olvidan de que el universo celestial aguarda para hacerlos agentes de bendición para el mundo; y que el Señor Jesús es una reserva inagotable de la cual los seres humanos pueden sacar fuerza y valor. No hay necesidad de sentir abatimiento ni aprensión. Nunca llegará el tiempo en que la sombra de Satanás no atraviese nuestra senda. Porque con ello el enemigo trata de ocultar la luz del Sol de justicia. Pero nuestra fe debe atravesar esta sombra.”— Obreros Evangélicos, 280, 281.


Cita 25

“La esperanza y el valor son esenciales para dar a Dios un servicio perfecto. Son el fruto de la fe. El abatimiento es pecaminoso e irracional. Dios puede y quiere dar ‘más abundantemente’ (Hebreos 6:17) a sus siervos la fuerza que necesitan para las pruebas. Para los desalentados hay un remedio seguro en la fe, la oración y el trabajo.”—La Historia de Profetas y Reyes, 120, 121.


Cita 26

Si resistimos las pruebas y logramos triunfar sobre las tentaciones de Satanás, entonces soportaremos la prueba de nuestra fe, la cual es más preciosa que el oro, y quedaremos más fuertes y mejor preparados para sobrellevar pruebas ulteriores. Pero si nos acobardamos y cedemos a las tentaciones de Satanás, nos volveremos más débiles, no recibiremos recompensa por la prueba, y no estaremos tan bien preparados para resistir lo que nos sobrevenga después. Así nos iremos debilitando cada vez más, hasta que Satanás nos lleve cautivos a su voluntad. Debemos llevar puesta la completa armadura de Dios, y estar listos en todo momento para sostener el conflicto con las potestades de las tinieblas. Cuando nos asalten las tentaciones y las pruebas, acudamos a Dios para luchar con él en oración. No dejará que volvamos vacíos, sino que nos dará fortaleza y gracia para vencer y quebrantar el poderío del enemigo. ¡Ojalá que todos viesen estas cosas en su verdadera luz y soportasen las fatigas como buenos soldados de Jesús! Entonces Israel podría seguir adelante, confortado en el Señor y en la potencia de su fortaleza. PE 46.2


Cita 27

Dios me ha mostrado que él dio a los suyos un cáliz de amargura que beber, para limpiarlos y purificarlos. Es un trago muy acerbo, pero ellos pueden amargarlo todavía más con sus murmuraciones, quejas y lamentos. Quienes no lo reciban habrán de beber otro trago, porque el primero no hizo en su carácter el efecto asignado. Y si el segundo tampoco les aprovecha, habrán de ir bebiendo otro y otro, hasta que cumpla su efecto, o serán dejados sucios e impuros de corazón. Vi que el amargo cáliz puede dulcificarse con la paciencia, la resignación y la oración, y que producirá en el corazón de quienes así lo reciban el efecto que le fue asignado, con lo cual Dios quedará honrado y glorificado. No es cosa menuda ser cristiano, aprobado y poseído por Dios. El Señor me mostró a algunos que dicen profesar la verdad presente y cuya vida no está en armonía con lo que profesan. Tienen una norma de piedad por demás baja, y les falta mucho para tener la santidad de la Biblia. Algunos siguen una conducta vana e inconveniente, y otros ceden al engreimiento. No esperemos reinar con Cristo en la gloria si satisfacemos nuestro gusto, vivimos y obramos según el mundo, disfrutamos de sus placeres y nos gozamos en la compañía de los mundanos. PE 47.1


Cita 28

Los cristianos tendrán que pasar por nuevas escenas y nuevas pruebas, donde la experiencia pasada no podrá ser una guía suficiente. Tenemos mayor necesidad de aprender del divino Maestro ahora que en cualquier otro período de nuestra vida. Cuanto más nos acerquemos a la luz pura del cielo, tanto mayor número de defectos discerniremos que es necesario reformar en nosotros. Todos podemos hacer una buena obra en beneficio de los demás, si procuramos el consejo de Dios y lo seguimos con obediencia y fe. La fe de los justos es progresiva, y va de fuerza en fuerza, de gracia en gracia, y de gloria en gloria. La iluminación divina aumentará más y más; corresponderá a nuestros movimientos de adelanto, y nos preparará para afrontar las responsabilidades y emergencias que nos esperan.
Cuando las pruebas os rodean, cuando el abatimiento y la sombría incredulidad dominan vuestros pensamientos, cuando el egoísmo amolda vuestras acciones, no veis vuestra necesidad de Dios, ni de un conocimiento profundo y cabal de su voluntad. No conocéis la voluntad de Dios, ni podéis conocerla mientras vivís para el yo. Confiáis en vuestras buenas intenciones y resoluciones, y la suma principal de vuestra vida se compone de resoluciones hechas y resoluciones quebrantadas. Lo que todos necesitáis es morir al yo, dejar de aferraros a él y entregaros a Dios.

¡Cuán pocos son los que se dan cuenta de que tienen ídolos favoritos y acarician pecados! Dios ve estos pecados que vosotros no veis quizás pero los conserváis, y obra con su podadera para separarlos de vosotros. Todos queréis elegir por vosotros mismos el proceso de purificación. ¡Cuánto os cuesta someteros a la crucifixión del yo! Pero cuando se somete todo a la obra del Dios que conoce nuestras debilidades y nuestra pecaminosidad, él emplea el mejor método para producir los resultados deseados.
Enoc anduvo con Dios por medio de un conflicto constante y una fe sencilla. Todos podéis hacer lo mismo. Podéis convertiros, transformaros cabalmente, ser de veras hijos de Dios, y disfrutar no sólo del conocimiento de su voluntad, sino conducir también por vuestro ejemplo a otros por la misma senda de humilde obediencia y consagración. La verdadera piedad se difunde y comunica. El salmista dice: “No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: tu verdad y tu salvación he dicho: no oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.” Salmos 40:10. Dondequiera que haya amor de Dios, hay también deseo de expresarlo.
Dios os ayude a todos a hacer esfuerzos fervientes para ganar la vida eterna y conducir a otros por la senda de la santidad. . 1JT 427.2-1JT 429.2


Cita 29

Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. Daniel 12:3.

Muchos, muchísimos, serán terriblemente sorprendidos cuando el Señor venga súbitamente como ladrón en la noche. Velemos y oremos, no sea que venga de repente y nos encuentre durmiendo. Mi alma se conmueve profundamente cuando considero cuánto tenemos que hacer por las almas que perecen.

La predicción de Daniel, “muchos correrán de aquí para allá y la ciencia se aumentará” (Daniel 12:4), se cumplirá cuando demos el mensaje de amonestación; muchos serán iluminados al considerar la segura palabra profética…La salvación de las almas debiera ser nuestro primer interés.

Necesitamos desarrollar una firme confianza en el “Así dice el Señor”. Cuando la tengamos no confiaremos en los sentimientos ni seremos gobernados por ellos. Dios nos pide que descansemos en su amor. Es nuestro privilegio conocer la Palabra de Dios como guía confiable y probada, una seguridad infalible. En este asunto pongámonos del lado de la fe. Creamos, confiemos y expresémonos en términos de fe, de esperanza y valor. Que la alabanza de Dios esté en nuestros corazones y en nuestros labios más a menudo. “El que sacrifica alabanza me honrará”. Salmos 50:23.

Carta 12, del 23 de enero de 1897, dirigida al “Hermano y la hermana Nicola”. (Alza tus Ojos – 23 de Enero).


Cita 30

Necesitamos desarrollar una firme confianza en el “Así dice el Señor”. Cuando la tengamos no confiaremos en los sentimientos ni seremos gobernados por ellos. Dios nos pide que descansemos en su amor. Es nuestro privilegio conocer la Palabra de Dios como guía confiable y probada, una seguridad infalible. En este asunto pongámonos del lado de la fe. Creamos, confiemos y expresémonos en términos de fe, de esperanza y valor. Que la alabanza de Dios esté en nuestros corazones y en nuestros labios más a menudo. “El que sacrifica alabanza me honrará”. Salmos 50:23.

Carta 12, del 23 de enero de 1897, dirigida al “Hermano y la hermana Nicola”. (Alza tus Ojos – 23 de Enero).


Cita 31

Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. Santiago 1:6.

La fe es la verdadera sangre vivificadora del alma. Su presencia proporciona calor, salud, estabilidad y buen juicio. Su vitalidad y vigor ejercen una influencia poderosa aunque inconsciente. La vida de Cristo en el alma es como un manantial de agua que brota para vida eterna. Conduce a un constante cultivo de las gracias divinas y a una amable sumisión en todas las cosas al Señor. Nos capacita para revelar que Cristo mora en el alma… “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Hebreos 11:1.

La fe no consiste solamente en mirar hacia adelante, a las cosas que no se ven; se confirma contemplando la experiencia pasada, los resultados tangibles, la verificación de la Palabra de Dios… Rogad: “Señor, aumenta mi fe”. La fe aviva los sentidos y los hace trabajar diligentemente para producir resultados. La fe eleva y ennoblece las facultades del alma, capacitándolas para aferrarse de lo invisible…

A veces Dios permite complicaciones en los negocios seculares para sacudir las facultades adormecidas y llevarlas a una mayor acción, a fin de que El pueda honrar la fe mediante el otorgamiento de ricas bendiciones. Este es uno de los medios de hacer avanzar su obra. Pero los que no tienen fe nunca aprenderán. Debido a su incredulidad deshonran a su Señor. A menos que se conviertan, naufragarán. Se interponen en el camino del avance, y esto el Señor no lo tolerará. El desea que su pueblo, aun en la sombra más oscura, confíe en El.

Se le permite a Satanás arrojar su sombra a través del sendero de los que tienen la fe adormecida a fin de que ésta sea despertada y pueda atravesar más allá de la nube y encontrar luz, valor y vida…

—Manuscrito 18, del 27 de febrero de 1901, “Colportando con Palabras de Vida del Gran Maestro”. (Alza tus Ojos – 27 de Febrero).


Cita 32

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13, 14.

Es deber de toda persona que profesa ser cristiana mantener sus pensamientos bajo el control de la razón, y obligarse a ser animosa y feliz. No importa cuán amarga pueda ser la causa de su pena, debiera cultivar un espíritu de reposo y quietud en Dios. El descanso que está en Cristo Jesús, la paz de Cristo, ¡cuán preciosa es! ¡Cuán sanadora es su influencia, cuán suavizadora es al alma oprimida! No importa cuán oscura sea su perspectiva, albergue un espíritu de esperanza para bien.

Mientras que el buen ánimo, una aceptación calmada y la paz contribuirán a la felicidad y salud de otros, serán también del mayor beneficio para uno mismo. La tristeza y el hablar de cosas poco gratas estimulan las escenas desagradables, las que a su vez hacen repercutir sobre uno mismo su efecto pernicioso. Dios desea que olvidemos todas estas cosas, que no miremos hacia abajo sino hacia arriba. ¡Hacia arriba!

La tristeza entorpece la circulación en los vasos sanguíneos y en los nervios, y también retarda la acción del hígado. Obstaculiza el proceso de la digestión y también el de la nutrición y tiene una tendencia a minar todo el organismo… A menudo los propósitos de Dios están velados en el misterio. Resultan incomprensibles para las mentes finitas, pero Aquel que ve el fin desde el principio conoce las cosas mejor de lo que las conocemos nosotros. Lo que necesitamos es limpiarnos de toda mundanalidad, a fin de perfeccionar nuestro carácter cristiano de tal manera que el manto de la justicia de Cristo sea colocado sobre nosotros…

La fe, la paciencia, la clemencia, la actitud mental celestial, la confianza en nuestro sabio Padre celestial, son las flores perfectas que maduran en medio de las nubes de chascos y aflicciones. La orden que la Providencia dirige al pueblo de Dios es que avance, que progrese. El sendero de la santidad es de avance continuo, elevándose más alto y más alto aún en el conocimiento y en el amor de Dios. El cumplimiento de las promesas de Dios será correspondiente a la fe y la obediencia de su pueblo Dios es inmutable; el mismo ayer, hoy y para siempre.

La fe debe ser ejercitada en todas nuestras oraciones, porque no ha perdido su poder así como tampoco la obediencia humilde ha perdido su recompensa. Si nuestros hermanos que profesan creer en la verdad mostraran su fe por sus obras, honrarían a Dios y serían capacitados para convencer a muchas almas de que ellos tienen la verdad, porque de acuerdo a su fe y a su obediencia percibirían el cumplimiento de las promesas de Dios y serían dotados con poder de lo alto.

Carta 1, del 29 de marzo de 1883, dirigida a J. N. Andrews, nuestro primer misionero, que estaba muriendo de tuberculosis en Suiza. (Alza tus Ojos – 29 de Marzo).


Cita 33

Por fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mira en el galardón. Hebreos 11:24-26.

Piense en la vida de Moisés. ¡Qué resistencia y paciencia caracterizaron su vida! Pablo, en su epístola a los Hebreos, dice: “Porque se sostuvo como viendo al Invisible”. Hebreos 11:27. El carácter de Moisés no reveló simplemente resistencia pasiva al mal, sino perseverancia en un curso de acción firme y consecuente. Mantuvo siempre al Señor delante de sí, y El estuvo a su mano derecha para ayudarle. Moisés tuvo un sentido profundo de la presencia de Dios. Vio a Dios. No sólo miró a través de las edades al Cristo que habría de ser revelado, sino que vio a Cristo acompañando de manera especial a los hijos de Israel en todos sus viajes. Dios era real y estaba presente en sus pensamientos. Cuando se vio obligado a enfrentarse con el peligro, a soportar insultos y a ser mal comprendido por causa de Cristo, perseveró en ser paciente y en no tomar represalias. Moisés creyó en Dios como en Alguien a quien necesitaba y que lo ayudaría porque él necesitaba esa ayuda. Dios era para él un auxilio presente en todo tiempo de necesidad.

Moisés estaba lleno de confianza en Dios porque tenía una fe correcta. Necesitaba la ayuda del Todopoderoso, oraba por ella, creía en ella y entretejía en la experiencia de su vida la convicción de que Dios cuidaría de él. Creía que Dios gobernaba su vida en particular. Sabía que el Señor le había asignado una obra especial y que la llevaría al éxito más completo que le resultara posible. Pero sabía que no podía hacerla sin la ayuda de Dios, porque tenía que tratar con un pueblo perverso. Sabía que la presencia de Dios era suficientemente fuerte como para llevarlo a través de las situaciones más difíciles en las que un hombre pudiera ser colocado. Podía ver y reconocer a Dios en cada detalle de su vida; sabía que estaba bajo la mirada de un Dios que todo lo ve, que pesa los motivos y prueba los corazones. Contemplaba a Dios y creía en El para recibir la fortaleza que le permitiera atravesar toda forma de tentación sin contaminarse. Moisés no solamente pensaba en Dios sino que lo veía. Veía a Jesús como su Salvador. Creía que los méritos del Salvador le serían imputados. La fe era en él una realidad, no una conjetura. Esta es la clase de fe que necesitamos, la fe que soportará la prueba.

—Carta 42, del 7 de abril de 1886,, dirigida al hermano Ramsey. (Alza tus Ojos – 7 de Abril).


Cita 34

Cuando mediante una fe viva nos aferramos del poder de un Cristo viviente; cuando imploramos sus promesas indefectibles y las reclamamos como nuestras; cuando buscamos el poder del Espíritu Santo, estamos comiendo la carne y bebiendo la sangre del Hijo de Dios.

—Manuscrito 77, del 7 de junio de 1902, sermón dado en el lugar de campamentos de Petaluma, California, Estados Unidos, “Lecciones extraídas del segundo capítulo de la segunda epístola de Pedro”. (Alza tus Ojos – 7 de Junio).


Cita 35

La fe no siempre está acompañada de sentimientos de éxtasis, pero sí de esperanza en Dios. Confíe plenamente en El…

Carta 159, del 11 de junio de 1905, dirigida a una desalentada hermana de iglesia. (Alza tus Ojos – 11 de Junio).


Cita 36

Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. Efesios 5:17.

Entréguese en las manos de Dios. Deje de quejarse aunque suponga que hay motivos para hacerlo. Satanás dice: “Lo voy a acosar hasta acabar con su fe”; pero no es necesario que Ud. sea vencido por sus estratagemas. El Señor lo sostendrá sólo si usted se lo permite.

En ciertos momentos Ud. tiende a entregarse completamente a Dios, y entonces se siente aliviado; pero nuevamente se echa atrás, no permite que Jesús lleve sus cargas. Desea que la voluntad de Dios se cumpla en Ud., pero al mismo tiempo evade el dolor y el sacrificio propio que ello implica.

Para que la voluntad del Señor se realice en Ud., debe confiar en su Padre celestial como un niño confía en sus padres. Pero Ud. posee un corazón inquieto y ansioso; realmente teme confiar su persona a Dios, teme las consecuencias que implica dicha entrega. Le suplico que no eche a perder su propia experiencia cristiana. El Espíritu le habla: “No seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor”.

En palabras y en actitud Ud. revela debilidad de carácter cuando tiene la impresión de que no se lo trata bien y con la confianza y deferencia que debería recibir… Debe saber que Dios lo tiene bajo su especial cuidado; debe confiar en El porque Ud. lo ama, y El a Ud. El sostendrá a todos los que depositen su confianza en El. Hará que todo funcione para su satisfacción si deja de impacientarse y se encomienda a El. Las palabras dirigidas por Alguien que no puede cometer errores, fueron: “No caiga en la tentación de atormentar su propia vida y hacerse desdichado usted mismo por sus propias reflexiones, las que frecuentemente son directas insinuaciones de Satanás”. Mantiene frescos en su mente sus propios resentimientos, y piensa una y otra vez en lo mismo, lastimando y magullando su propia alma…No traslade las cosas desagradables del pasado a su vida presente. Testimonie que la vida con Cristo no es un fracaso. Hable de Cristo, déjelo ser su compañero. Deseche a Satanás, camine con Jesús, y alcance la plenitud en El.

Nunca dé al enemigo la satisfacción de que lo vitupere a Ud. o a otros, diciendo que nuestra fe es un engaño, una ilusión. El Espíritu Santo debe realizar una obra en el corazón; cuando esté concluida, las aguas amargas ya no brotarán, sino que se cumplirá la promesa: “El agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. Juan 4:14. Sólo es posible sostenerse en Dios. Cuando el corazón se reconcilie con el Señor, esta realidad se pondrá de manifiesto en su relación con sus hermanos. Se verá que Cristo está morando en el templo del alma.

—Carta 10, del 27 de octubre de 1894, a un evangelista en Australia. (Alza tus Ojos – 27 de Octubre).


Cita 37

No te desampararé, ni te dejaré. Hebreos 13:5.

No hay mejor manera de agradar al Salvador que teniendo fe en sus promesas. Su misericordia puede llegar a ti, y tus oraciones llegarán a El. Nada puede interrumpir esta línea de comunicación. Debemos aprender a llevar todas nuestras perplejidades a Jesucristo, porque El nos ayudará, escuchará nuestros pedidos. Podemos acudir a El, sin ninguna duda, en completa seguridad de fe, porque El es el camino viviente…

Cuanto más insistimos en las peticiones que hacemos llegar a su trono, tanto más seguros estamos de recibir constantemente la abundante gracia de nuestro Señor Jesucristo. Tú no fortaleces el camino que recorres por [tener] fe. Pero creces en fuerza y seguridad porque tienes un Guía a tu lado, y puedes pedirle con perfecta fe que guíe rectamente tus pasos.

Confía, entonces, en el Señor Jesús para que te guíe paso a paso en el sendero recto. Puedes obtener seguridad y fuerza en cada paso que das, porque puedes tener la seguridad de que tu mano está en la suya. Puedes “correr y no cansarte”, puedes “caminar y no desmayar”, porque puedes ver por fe que tienes tu mano en la de Cristo. No te hundirás en el desaliento, porque a medida que sigas conociendo al Señor, confiando en El, tendrás la seguridad de que Aquel que nunca abandona a quienes confían plenamente en El, es tu constante Ayudador.

—Carta 213, del 2 de noviembre de 1905, dirigida a Mabel White, su nieta de 19 años. (Alza tus Ojos – 2 de Noviembre).


 
Cita 38

 

Hombres y mujeres deben avanzar por fe. Tienen que abrirse camino a través de la nube de objeciones que Satanás provoca para impedir su progreso. Cuando Dios vea que confiarán en El como su ayudador y eficiencia, podrán atravesar sin riesgos las profundas tinieblas de la falta de consagración de los hombres. Sin la ayuda constante que proviene sólo del Señor, aun aquellos a quienes se considera los creyentes más destacados están en peligro de caer en los pecados que Satanás ha preparado para deshonrar a Dios.

Todos los que afirmen ser creyentes, recuerden que solamente cuando posean la fe que obra por amor y purifica el alma, solamente cuando tengan el gozo de la salvación de Cristo en el corazón, estarán capacitados para guiar a los pecadores al arrepentimiento y a la reforma.

El creyente genuino es quien no sólo asiente a la verdad sino que cree en ella y la práctica, quien no se siente satisfecho a menos que tenga junto a sí la presencia de Dios, quien constituye un poder para bien en el mundo… Cristo, quien dio su vida por la vida del mundo para que todo aquel que en él crea no se pierda mas tenga vida eterna, es el verdadero Guardián de la casa… Somos preservados por el poder de Dios. La presencia y la gracia de Cristo es el secreto de toda vida y luz.


Cita 39

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:17.

Cita 40

Cita 41

Cada hombre está libre para elegir el poder que quiera ver dominar sobre él. Nadie ha caído tan bajo, nadie es tan vil que no pueda hallar liberación en Cristo. El endemoniado, en lugar de oraciones, no podía sino pronunciar las palabras de Satanás; sin embargo, la muda súplica de su corazón fue oída. Ningún clamor de un alma en necesidad, aunque no llegue a expresarse en palabras, quedará sin ser oído. Los que consienten en hacer pacto con el Dios del cielo, no serán abandonados al poder de Satanás o a las flaquezas de su propia naturaleza. Son invitados por el Salvador: “Echen mano… de mi fortaleza; y hagan paz conmigo. ¡Sí, que hagan paz conmigo!” Isaías 25:5. Los espíritus de las tinieblas contenderán por el alma que una vez estuvo bajo su dominio. Pero los ángeles de Dios lucharán por esa alma con una potencia que prevalecerá. El Señor dice: “¿Será quitada la presa al valiente? o ¿libertaráse la cautividad legítima? Así empero dice Jehová: Cierto, la cautividad será quitada al valiente, y la presa del robusto será librada; y tu pleito yo lo pleitearé, y yo salvaré a tus hijos”. Isaías 49:24, 25. (El Deseado de todas las gentes, p. 224).


Cita 42

Cita 43

Quienes descansan en Cristo Jesús nunca están inquietos o ansiosos. Es totalmente sincero cuando nos invita a entregarle la custodia de nuestras almas, como a un fiel Creador. Los que mantengan su fe firme hasta el fin saldrán del horno de prueba como oro fino siete veces purificado. Acerca de esta obra, el profeta Isaías declara: “Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir al hombre”. Isaías 13:12. Cuando estén en dificultades, recuerden que la fe probada en el horno de la aflicción es más preciosa que el oro purificado en el fuego. Recuerden que hay uno que vela en todo momento, para ver cuando la última partícula de impureza es erradicada de su carácter.

—Manuscrito 110, del 5 de octubre de 1901, “La esperanza cristiana”.  (Alza tus Ojos – 5 de Octubre).


Cita 44

 

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él. porque él tiene cuidado de vosotros. 1 Pedro 5:6, 7.

A menudo su mente puede estar nublada por causa del dolor. Entonces no trate de pensar, sino descanse, y muestre que ha entregado su alma a Dios como a un fiel Creador. Es privilegio suyo mostrar en su debilidad y sufrimiento que no duda del amor de Dios hacia Ud., que sabe que es fiel el que ha prometido y que Ud. pone su alma y su cuerpo en sus manos, y que El guardará lo que se confíe a su cuidado.

Deje que su mente se espacie en la bondad de Dios, en el gran amor con que nos ha amado, como se muestra en la obra de la redención. Si no nos amara, y no nos considerara de valor, no habría hecho este tremendo sacrificio. Es grande en misericordia y gracia. Deje que su corazón y su mente descansen, como un niño cansado en los brazos de su madre. Sus brazos eternos están sosteniéndola. En todas sus aflicciones, Jesús es afligido. Qué privilegio es para Ud., afligida ahora, encontrar refugio en Jesús. La armadura del Evangelio parece demasiado pesada para llevar. Bien, Cristo es su armadura. Escóndase en El, y el enemigo no la atormentará ni confundirá su fe. Jesús le ha legado su paz…

Alabe al Señor porque ha sentido la eficacia purificadora de la sangre del Salvador. El Sol de Justicia se ha levantado sobre su alma llevando sanidad en sus alas. Cuán vacía e insatisfactoria es toda cosa mundanal. Pero Jesús, el precioso Salvador, es su sostén espiritual. Ha ligado su vida con la de El. La palabra de su gracia es maná para el alma creyente. Las preciosas promesas de su Palabra son vida, grandeza y paz. No se preocupe. Jesús la ama, y cuidará de Ud. y la bendecirá. Ud. ya no puede pelear la batalla activa y agresiva, pero puede dejar que Jesús pelee en su lugar. El le dice: “Entrega tu caso enteramente en mis manos. Permanece tranquila y conoce que yo soy Dios”. Querida hermana: Esperamos y oramos para que el Señor le ayude y le dé fuerzas en su gran tribulación.

Ese Dios que vio a Natanael bajo la higuera, la ve a Ud. y entiende su dolor y su tristeza. El Señor Jesús será su fortaleza en este día de aflicción… La Palabra es el pan vivo. Coma de él diariamente. Será el poder que la sostendrá para que pueda hacer todo lo que debe hacer. Infundirá vigor inmortal en su alma, perfeccionará su experiencia y le traerá gozos reales que permanecen para siempre.

— Carta 16, del 17 de noviembre de 1896, dirigida a una hermana anciana. (Alza tus Ojos – 17 de Noviembre).


Cita 45

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Juan 10:29.

Debemos elevarnos a un grado más alto en el tema de la fe. Tenemos tan poca fe. La Palabra de Dios es nuestro respaldo. Debemos tomarla, creyendo sencillamente cada palabra. Con esta seguridad podemos pedir grandes cosas, y de acuerdo con nuestra fe nos serán concedidas… Si humillamos nuestros corazones delante de Dios; si buscamos morar en Cristo, tendremos una experiencia más santa y elevada…

La verdadera fe consiste en hacer precisamente las cosas que Dios ha ordenado, no las que no ha mandado. Los frutos de la fe son la justicia, la verdad y la misericordia. Necesitamos caminar a la luz de la Ley de Dios; y entonces las buenas obras serán el fruto de nuestra fe, los resultados de un corazón renovado cada día… De ninguna manera debemos convertir el yo en nuestro dios. Dios se dio a sí mismo para morir por nosotros, a fin de purificarnos de toda iniquidad. El Señor llevará a cabo esta obra de perfección en nosotros si le permitimos que nos controle. El lleva a cabo esta obra para nuestro bien y para la gloria de su nombre… La obra de justificación no puede ser realizada a menos que ejercitemos una fe implícita.

Nuestra falta de fe es la razón por la cual no hemos visto más del poder de Dios. Ejercitamos más fe en nuestras propias obras que en la obra de Dios por nosotros. Dios dispuso que se hiciera todo lo posible para que pudiéramos estar corazón con corazón, mente con mente, hombro con hombro. La falta de amor y confianza entre nosotros debilita nuestra fe en Dios. Necesitamos orar como nunca hemos orado por el bautismo del Espíritu Santo, porque, si hubo alguna vez un tiempo cuando necesitamos ese bautismo, es ahora. No hay nada que el Señor nos haya dicho más frecuentemente que nos concedería, ni nada por lo que su nombre sería más glorificado al dárnoslo, que el Espíritu Santo. Cuando participemos de este Espíritu, los hombres y las mujeres nacerán de nuevo… Las almas que una vez estuvieron perdidas, serán encontradas y traídas de regreso.

—Carta 105, del 28 de noviembre de 1898, dirigida al pastor S. N. Haskell y su esposa. (Alza tus Ojos – 28 de Noviembre).


Cita 46

¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Santiago 5:14, 15.

Al orar por los enfermos, no es señal de incredulidad decir: “Si es para tu gloria, haz esto por nosotros, y te alabaremos y magnificaremos tu santo nombre”… Como no hay poder sanador en ningún ser humano, debemos confiar en Dios, quien nos ama y se dio a sí mismo por nosotros. Sea que vivamos o muramos, somos del Señor. Tienen un Redentor piadoso, amoroso y compasivo que los ama, que los bendice. El no los dejará ni los abandonará. El que conoce la historia presente y futura, hará lo que sea para nuestro mayor bien y para gloria de su nombre… Jesús los ama y bendice.

Su promesa es segura. Manténganse firmes; tengan buen ánimo en el Señor. El es nuestro ayudador; es nuestro Redentor… Cristo es el Restaurador. Satanás es el destructor. Todo lo que los mortales pueden hacer es seguir implícitamente la Palabra del Señor. Esa es la parte que les toca desempeñar. ¿Fallará el Señor en cumplir su parte? Presenten las peticiones ante el trono de la gracia, y luego esperen confiada y esperanzadamente… En todas mis peticiones digo: “Oh, Señor, no se haga nuestra voluntad, sino la tuya”. El sabe que no es una oración dubitativa, sino de perfecta confianza. El Señor conoce qué es lo mejor… Nuestra tarea consiste en orar, creer y esperar pacientemente porque El es nuestro Salvador. Mi ruego es: “Oh, Dios, Dios viviente, manifiéstate. Haz conocer tu poder a tu pueblo, de tal manera que esta enfermedad pueda resultar para nuestro bien y para gloria de tu nombre”. No hay una sola hebra de incredulidad en esta oración, sino una perfecta sumisión a la voluntad de Dios, quien es poderoso para salvar hasta lo sumo a todos los que creen en El. No importa cuán objetables sean las circunstancias que rodean el caso, no nos preocupemos de las apariencias. Dios desea que confiemos implícitamente en El, y si es para nuestro bien y para la gloria de su nombre realizar lo que le pedimos, lo hará. Debemos esperar. El poder del Señor es ilimitado.

Nosotros, pobres mortales, necesitamos purificar nuestras almas, a fin de que cuando el Señor obre no sea para nuestra ruina. Esta es la razón por la cual tan pocos enfermos sanan. Si fueran sanados, se enaltecerían en su estima propia. Debemos aprender de Jesús a ser mansos y humildes de corazón, y hallaremos descanso para nuestras almas. Nunca, ni por un momento, cuestionen que Dios los ama. El los ama y les da evidencias de su amor. Agradezcan a su Padre celestial por el Salvador compasivo que puede salvar hasta lo sumo, alma y cuerpo.

—Carta 127, del 27 de diciembre de 1898, dirigida a los esposos Wilson. (Alza tus Ojos – 27 de Diciembre).


Cita 47

Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Salmos 37:3

“Confía en Jehová”. Cada día tiene sus preocupaciones, cuidados y perplejidades; y cuando conversamos, ¡cuán dispuestos estamos a hablar de nuestras dificultades y pruebas! Aparecen tantos problemas innecesarios, nos explayamos en tantos temores, damos a conocer un cúmulo tan grande de ansiedades que se podría suponer que no disponemos de un Salvador amante y piadoso, listo para escuchar nuestras plegarias y para ser nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Algunos están continuamente albergando temores y cargándose de problemas. Cada día están rodeados de las manifestaciones del amor de Dios, cada día gozan de las bondades de su providencia, pero pasan por alto estas bendiciones. Sus mentes se espacian continuamente en algo desagradable que temen pueda sobrevenir; o pueda ser que exista realmente alguna dificultad que, aunque pequeña, no les permite ver las muchas cosas que demandan su gratitud. Las dificultades que encuentran, en lugar de conducirlos a Dios, la única fuente de auxilio, los separarán de él, porque les sugieren inquietud y los inducen a quejarse. Hermanos y hermanas: ¿Hacemos bien en ser tan incrédulos? ¿Por qué tenemos que ser tan ingratos y desconfiados?

Jesús es nuestro amigo. Todo el cielo está interesado en nuestro bienestar; y nuestra ansiedad y nuestro temor entristecen al Santo Espíritu de Dios. No debemos permitir que nos embarguen preocupaciones que sólo nos desgastan y nos cansan, y que no nos ayudan a sobrellevar las dificultades. No debiéramos dar lugar a esta desconfianza en Dios que nos induce a descuidar la preparación necesaria para cumplir en el futuro el principal propósito de la vida, como si nuestra felicidad dependiera de las cosas terrenales, y pudiéramos lograrlas mientras ignoramos el hecho de que Dios controla todo.

Los negocios pueden sumirlos en perplejidad; las perspectivas pueden ser cada vez más oscuras e incluso pueden enfrentar la amenaza de alguna pérdida financiera. Pero no se desanimen; depositen en Dios sus preocupaciones y permanezcan tranquilos y alegres. Comiencen cada día con una ferviente oración, sin olvidarse de alabar y dar gracias. Pidan sabiduría para administrar sus asuntos con discreción, para que no experimenten pérdidas ni desastres. Hagan todo lo posible para lograr resultados favorables. Jesús ha prometido ayuda divina, pero no sin el concurso del esfuerzo humano.

— The Review and Herald, 3 de febrero de 1885.  (Cada Día con Dios – 3 de Febrero).


Cita 48

 

Me acordaré de las obras de JAH; sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. Meditaré en todas tus obras, y hablaré de tus hechos. Salmos 77:11, 12.

El futuro nos depara grandes acontecimientos, y deseamos invitar al pueblo para que abandone su indiferencia y se prepare para ese día… No tenemos que abandonar ahora nuestra confianza, sino tener una firme seguridad, más firme que nunca antes. Hasta ahora nos ha ayudado el Señor, y nos ayudará hasta el fin.

Contemplaremos las monumentales columnas, recuerdos de lo que el Señor ha hecho por nosotros, para consolarnos y salvarnos de la mano del destructor. Debemos recordar con nitidez cada lágrima nuestra que el Señor ha enjugado, cada dolor que ha calmado, cada ansiedad que ha eliminado, cada temor que ha disipado, cada necesidad que ha satisfecho, cada misericordia concedida…

Sólo podemos esperar nuevas perplejidades en el conflicto que está por venir, pero podemos considerar tanto lo pasado como lo venidero, y decir: “Hasta aquí nos ayudó Jehová”. 1 Samuel 7:12. “Como tus días serán tus fuerzas”. Deuteronomio 33:25. La prueba no sobrepujará la fortaleza que se nos concederá para resistirla. Emprendamos, entonces, nuestra tarea justamente donde la encontramos, sin una palabra de queja, sin pensar en otra cosa que no sea la seguridad de que recibiremos fortaleza suficiente para hacer frente a la prueba.

Nuestros hijos están en las manos de Dios. Nuestra fe debe despertarse para captar las promesas de Dios, y no debemos quejarnos ni estar tristes, porque si lo hacemos deshonramos a Dios. Debemos tratar de tener una actitud mental que nos llene de alegría y esperanza. La paz de que gozamos en la actualidad no debe ser perturbada por pruebas anticipadas, porque Dios nunca abandonará una sola alma que confíe en él. Dios es más poderoso que nuestros temores.

Si pusiéramos empeño en recordar y enumerar sus misericordias, rememorando los casos cuando Dios obró en nuestro favor y superó nuestros temores, cuando interpuso su poder y su gracia en momentos cuando estábamos sumamente perplejos, y nos sostuvo cuando estábamos a punto de caer, cómo nos consoló cuando estábamos tristes, descubriríamos que manifestar desconfianza en Dios y llenarnos de ansiedad es incredulidad. Recordemos cada día sus misericordias y disfrutemos de ellas. Debemos vivir por fe siempre… Regocíjense siempre en Dios. Alaben hoy a Dios por su gracia y sigan alabándolo cada día.

—Carta 11a, del 19 de febrero de 1884,  dirigida al pastor Urías Smith y Sra. (Cada Día con Dios – 19 de Febrero).


Cita 49

Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándolos a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. Hechos 14:22.

La vida que ahora vivimos debe ser vivida por fe en el Hijo de Dios. La vida del cristiano es una extraña mezcla de dolores y placeres, frustraciones y esperanzas, temores y confianza. Se siente sumamente insatisfecho consigo mismo, puesto que su propio corazón se agita tremendamente, impulsado por pasiones avasalladoras, que ceden ente el remordimiento, el pesar y el arrepentimiento, que a su vez dan lugar a un sentimiento de paz e íntimo regocijo, porque sabe, cuando su fe se aferra de las promesas reveladas en la Palabra de Dios, que cuenta con el amor perdonador y la paciencia infinita del Salvador, a quien trata de introducir en su vida y de incorporar a su carácter. Son estas revelaciones, estos descubrimientos de la bondad de Dios, los que le dan humildad al alma y la inducen a clamar con gratitud: “Y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”. Gálatas 2:20.

Tenemos razón para sentirnos reconfortados. Tremendas pruebas procedentes del exterior pueden asediar al alma donde mora Jesús. Volvamos a él para recibir el consuelo que él ha provisto para nosotros en su Palabra. Las fuentes terrenales de esperanza y consuelo nos podrán fallar, pero las fuentes superiores, alimentadas por el río de Dios, están llenas y nunca se agotan. Dios quiere que usted aparte sus ojos de la causa de su aflicción, y que los fije en el dueño de su alma, de su cuerpo y de su espíritu. El es el amante del alma. Sabe cuánto vale. Es la vida verdadera y nosotros somos los pámpanos…

—Carta 10, del 23 de febrero de 1887, al Dr. J. H. Kellogg. (Cada Día con Dios – 23 de Febrero).


Cita 50

“Pero la fe no va en ningún sentido unida a la presunción. Solo el que tenga verdadera fe se halla seguro contra la presunción. Porque la presunción es la falsificación satánica de la fe.” (DTG 101.3)  (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


Cita 51

“La fe se aferra a las promesas de Dios, y produce la obediencia. La presunción también se aferra a las promesas, pero las usa como Satanás, para disculpar la transgresión.” (DTG, p.101.3) (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


Cita 52

“La oración y la fe están íntimamente ligadas y necesitan ser estudiadas juntas. En la oración de fe hay una ciencia divina; es una ciencia que debe comprender todo el que quiera tener éxito en la obra de su vida”. (La educación p. 232.10 cap. 30 “La fe y la oración”) (La oración p. 375.7) (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


Cita 53

“Se debería explicar como se puede ejercer fe. Toda promesa de Dios tiene ciertas condiciones. Si estamos dispuestos a hacer su voluntad, toda su fuerza nos pertenece. Cualquier don que nos prometa se encuentra en la promesa misma”. (La educación, p. 229 cap. 30 “La fe y lo oración”) (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


Cita 54

Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda. Isaías 30:21.

Tú [Edson] necesitas un Consejero que no pueda errar; Alguien a quien la maledicencia no llene de prejuicios; Alguien cuyo criterio no se distorsione debido a las ideas estrechas.

Se abre una senda a tu lado; pero si es la senda que debes recorrer, o debes evitarla, es algo que no puedes decidir y nadie te puede ayudar. Otra senda se cierra delante de ti; y no hay nadie suficientemente sabio para decidir si sólo ha sido cerrada para que vayas en otra dirección, o para probar la firmeza de tus propósitos. Por eso necesitas un Guía, un Poder invisible para los ojos mortales, que pueda juzgar los motivos, propósitos e intenciones de tu corazón, a fin de señalar tus caminos.

Si comprendes qué es lo recto y lo haces, todo estará bien. Si solicitas la ayuda de Dios, no pedirá en vano. El Señor está actuando de muchas maneras para lograr que confíes de todo corazón en él. En nada se deleita más que en que deposites tus cargas, acudas a él en procura de luz y fortaleza, y ha prometido que entonces hallarás descanso para tu alma. Si tienes corazón y voz para orar, con toda seguridad te va a escuchar, y extenderá su brazo desde el cielo para salvarte.

— Carta 2, del 24 de junio de 1886, dirigida a Edson y Emma White. (Cada Día con Dios – 24 de Junio).


 

*Las citas de este libro se actualizan constantemente

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