El Apetito

Cita 1

 

Como pueblo, profesamos ser reformadores, portadores de luz para el mundo y fieles centinelas de Dios que custodian toda avenida por la cual Satanás podría penetrar con sus tentaciones para pervertir el apetito. Nuestro ejemplo e influencia deben ser un poder de parte de la reforma. Debemos abstenernos de toda práctica que pudiera embotar la conciencia o estimular la tentación. No debemos abrir puerta alguna que dé a Satanás acceso a la mente de un ser humano formado a la imagen de Dios. Si todos fuesen vigilantes y fieles para custodiar las pequeñas brechas abiertas por el uso moderado de los así llamados vinos y sidras inofensivos, se cerraría el camino a la embriaguez. Lo que se necesita en toda comunidad es un propósito firme, y una voluntad de no gustar ni aun tocar lo malo; entonces la reforma de la temperancia será firme, permanente y cabal.  Testimonios para la Iglesia 5:360 (1885). . 1JT 423.2-1JT 425.2

En todas partes del mundo, la glotonería, la complacencia de las pasiones viles y los pecados graves son ocultados bajo el manto de la santidad por muchos que profesan representar a Cristo. Hay hombres de excelente capacidad natural, cuya labor no alcanza a la mitad de lo que podría ser si ellos fuesen templados en todas las cosas. La satisfacción del apetito y la pasión embota la mente, disminuye la fuerza física y debilita el poder moral. Sus pensamientos no son claros. No pronuncian sus palabras con poder; éstas no son vivificadas por el Espíritu de Dios para alcanzar los corazones de los oyentes.

Así como nuestros primeros padres perdieron el Edén por complacer el apetito, nuestra única esperanza de reconquistar el Edén consiste en dominar firmemente el apetito y la pasión. La abstinencia en el régimen alimenticio y el dominio de todas las pasiones conservarán el intelecto y darán un vigor mental y moral que capacitará a los hombres para poner todas sus propensiones bajo el dominio de las facultades superiores, para discernir entre lo bueno y lo malo, lo sagrado y lo profano. Todos los que tienen un verdadero sentido del sacrificio hecho por Cristo al abandonar su hogar del cielo para venir a este mundo a fin de mostrar al hombre, por su propia vida, cómo resistir la tentación, se negarán alegremente a sí mismos y resolverán participar de los sufrimientos de Cristo. . 1JT 421.2-1JT 422.1

La intemperancia comienza en nuestras mesas, por el consumo de alimentos malsanos. Después de un tiempo, por la complacencia continua del apetito, los órganos digestivos se debilitan y el alimento ingerido no satisface. Se establecen condiciones malsanas y se anhela ingerir alimentos más estimulantes. El té, el café y la carne producen un efecto inmediato. Bajo la influencia de estos venenos, el sistema nervioso se excita y, en algunos casos, el intelecto parece vigorizado momentáneamente y la imaginación resulta más vívida. Por el hecho de que estos estimulantes producen resultados pasajeros tan agradables, muchos piensan que los necesitan realmente y continúan consumiéndolos. Pero siempre hay una reacción. El sistema nervioso, habiendo sido estimulado indebidamente, obtuvo fuerzas de las reservas para su empleo inmediato. Todo este pasajero fortalecimiento del organismo va seguido de una depresión. En la misma proporción en que estos estimulantes vigorizan temporalmente el organismo, se producirá una pérdida de fuerzas de los órganos excitados después que el estímulo pasa. El apetito se acostumbra a desear algo más fuerte, lo cual tenderá a aumentar la sensación agradable, hasta que satisfacerlo llega a ser un hábito y de continuo se desean estimulantes más fuertes, como el tabaco, los vinos y licores. Cuanto más se complazca el apetito, tanto más frecuentes serán sus demandas, y más difícil dominarlo. Cuanto más se debilite el organismo y menos pueda pasarlo sin estimulantes antinaturales, tanto más aumentará la pasión por esas cosas, hasta que la voluntad quede avasallada y no tenga ya fuerza para negarse a satisfacer el deseo malsano. . 1JT 417.2-1JT 417.3

Una de las tentaciones más intensas que el hombre tenga que arrostrar se refiere al apetito. Entre la mente y el cuerpo hay una relación misteriosa y maravillosa. La primera reacciona sobre el último, y viceversa. Mantener el cuerpo en condición de buena salud para que desarrolle su fuerza, para que cada parte de la maquinaria viviente pueda obrar armoniosamente, debe ser el primer estudio de nuestra vida. Descuidar el cuerpo es descuidar la mente. No puede glorificar a Dios el hecho de que sus hijos tengan cuerpos enfermizos y mentes atrofiadas. Complacer el gusto a expensas de la salud es un perverso abuso de los sentidos. Los que participan de cualquier clase de intemperancia, sea en comer o beber, malgastan sus energías físicas y debilitan su poder moral. Experimentarán las consecuencias de la transgresión de la ley física.

El Redentor del mundo sabía que la complacencia del apetito produciría debilidad física y embotaría de tal manera los órganos de la percepción, que no discernirían las cosas sagradas y eternas. Cristo sabía que el mundo estaba entregado a la glotonería y que esta sensualidad pervertiría las facultades morales. Si la costumbre de complacer el apetito dominaba de tal manera a la especie que, a fin de romper su poder, el divino Hijo de Dios tuvo que ayunar casi seis semanas en favor del hombre, ¡qué obra confronta al cristiano para poder vencer como Cristo venció! El poder de la tentación a complacer el apetito pervertido puede medirse únicamente por la angustia indecible de Cristo en aquel largo ayuno en el desierto.

Cristo sabía que a fin de llevar a cabo con éxito el plan de salvación, debía comenzar la obra de redimir al hombre donde había comenzado la ruina. Adán cayó por satisfacer el apetito. A fin de enseñar al hombre su obligación de obedecer a la ley de Dios, Cristo empezó su obra de redención reformando los hábitos físicos del hombre. La decadencia de la virtud y la degeneración de la especie se deben principalmente a la complacencia del apetito pervertido. . 1JT 416.1-1JT 416.3


Cita 2

“Debemos aprender que la satisfacción de nuestros apetitos es el mayor obstáculo que se oponga a nuestro progreso intelectual y nuestra santificación del alma” (3JT p. 356, 357) (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


Cita 3

“Adán cayó por la satisfacción del apetito; Cristo venció por la negación del apetito. Y nuestra única esperanza de recuperar el Edén es por medio de un firme dominio propio… Por medio del apetito Satanás gobierna la mente y el ser entero” (CRA 198, 1, 2) (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


Cita 4

“Para Cristo, como para la santa pareja del edén, el apetito fue la base de la primera gran tentación. Precisamente donde empezó la ruina, debe empezar la obra de nuestra redención. Así como por haber complacido el apetito Adán cayó, por sobreponerse al apetito Cristo debía vencer.” (DTG p. 92) (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


Cita 5

“Es tanto pecado violar las leyes que rigen nuestro ser, como quebrantar uno de los diez mandamientos, porque no se puede hacer ninguna de las dos cosas sin quebrantar la ley de Dios” (2T p. 65) (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


Cita 6

“El [Cristo] presenta el resultado de una complacencia no restringida del apetito. Las facultades morales se debilitan, de manera que el pecado ya no parece pecaminoso”. (CRA 172) (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


Cita 7

“Los que complacen su apetito pervertido en perjuicio de la salud y del intelecto. No pueden aprecian el valor de las cosas espirituales. Su facultad de razonar se embota, el pecado no aparece muy pecaminoso, y la verdad no es considerad de mayor valor que los tesoros terrenales”. (Temperancia p. 71) (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


Cita 8

Nadie piense que puede actuar como le agrade en relación al régimen alimenticio. Es imposible que los que gratifican el apetito alcancen la perfección cristiana” (CRA 39.2) (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


Cita 9

«Se me instruye a decir a nuestros ministros y a los presidentes de nuestras asociaciones: Vuestra utilidad como obreros para Dios en la obra de recuperar las almas que perecen, depende mayormente de vuestro éxito en vencer el apetito. Venced el deseo de gratificar el apetito, y si hacéis esto vuestras pasiones serán controladas con facilidad” (Ministerio médico p. 393) (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


Cita 10

«Estoy instruida para decir a mis hermanos en el ministerio: Por la intemperancia en el comer os estáis descalificando vosotros mismos para ver claramente la diferencia entre el fuego sagrado y el común. Y por esta intemperancia estáis revelando vuestro desprecio por las amonestaciones que el Señor os ha dado” (Temperancia p. 148). (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


Cita 11

“Que ninguno de nuestros ministros de mal ejemplo por consumir carne. Que ellos y sus familias vivan a la altura de la luz de la reforma pro salud». (Ministerio médico p. 373). (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


Cita 12

¿No daremos un testimonio decidido contra la complacencia del apetito pervertido? ¿Quiere cualquiera de los que son ministros del Evangelio y que proclaman la verdad más solemne que haya sido dada a los mortales, dar el ejemplo de volver a las ollas de Egipto? ¿Quieren los que son sostenidos por el diezmo de la tesorería de Dios permitir que la gula envenene la corriente vital que fluye por sus venas? ¿Harán caso omiso de la luz y las amonestaciones que Dios les ha dado? (CRA 485). (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


Cita 13

Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. Juan 6:31.

La educación de los israelitas incluía todos sus hábitos de vida. Todo lo concerniente a su bienestar era objeto de la solicitud divina y estaba comprendido por la ley de Dios. Debido a que Dios quería hacer de ellos sus representantes, les proporcionó un estatuto especial. Se les dieron cuidadosas restricciones relativas a su régimen alimentario. El consumo de carne fue casi totalmente prohibido. El pueblo tenía que ser santo, y el Señor sabía que el consumo de carne impediría su progreso espiritual.

Mediante un milagro misericordioso los alimentó con pan del cielo. El alimento que se les proveyó era de tal naturaleza que promovía la fuerza, tanto física, como mental y moral, y … la sabiduría de la elección divina de sus alimentos fue justificada de tal manera que no la pudieron contradecir. A pesar de las dificultades de la vida en el desierto, no hubo ni un solo débil en todas sus tribus. Si se hubiera dado a los israelitas el régimen alimentario al cual estaban acostumbrados en Egipto, habrían manifestado el mismo espíritu rebelde que vemos en el mundo en la actualidad.

En el régimen alimentario de los seres humanos de esta época hay muchas cosas que el Señor no habría permitido que comieran los hijos de Israel. La familia humana de la actualidad es una ilustración de lo que hubieran sido los hijos de Israel si Dios les hubiese permitido comer los alimentos de los egipcios, y seguir sus hábitos y costumbres. La historia de la vida de Israel en el desierto fue registrada en beneficio del Israel de Dios hasta la consumación de los siglos.

El relato de la forma como trató Dios a los peregrinos mientras iban de un lugar a otro, mientras pasaban hambre, sufrían sed y cansancio, y en las sorprendentes manifestaciones de su poder para auxiliarlos, está lleno de amonestaciones para su pueblo de la actualidad. Los diversos incidentes por los que pasaron los hebreos constituyeron una escuela donde se prepararon para actuar en su prometido hogar de Canaán. Dios quiere que su pueblo repase ahora, con corazón humilde y espíritu abierto, las pruebas por las cuales pasó el antiguo Israel, a fin de que pueda recibir instrucción y prepararse para la Canaán celestial.

—Carta 44, del 9 de marzo de 1903, dirigida al pastor J. A. Burden, gerente del Sanatorio de Sydney. (Cada Día con Dios – 9 de Marzo).


 

*Las citas de este libro se actualizan constantemente

 

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