Orgullo

Cita 1

“El orgullo es un temible rasgo de carácter. ‘Antes del quebrantamiento es la soberbia.’ Esto es verdad en la familia, en la iglesia y en la nación.”—Testimonies for the Church 4:377.


Cita 2

“Cuando quiera que se entreguen al orgullo y la ambición, su vida se mancilla; porque el orgulloso, ni sintiendo necesidad alguna, cierra su corazón a las bendiciones infinitas del cielo.”—La Historia de Profetas y Reyes, 43.


Cita 3

“Con gran misericordia, según su divino carácter, Dios soportó por mucho tiempo a Lucifer. El espíritu de descontento y desafecto no se había conocido antes en el cielo. Era un elemento nuevo, extraño, misterioso e inexplicable. Lucifer mismo, al principio, no entendía la verdadera naturaleza de sus sentimientos; durante algún tiempo había temido dar expresión a los pensamientos y a las imaginaciones de su mente; sin embargo no los desechó. No veía el alcance de su extravío. Para convencerlo de su error, se hizo cuanto esfuerzo podían sugerir la sabiduría y el amor infinitos. Se le probó que su desafecto no tenía razón de ser, y se le hizo saber cuál sería el resultado si persistía en su rebeldía. “Lucifer quedó convencido de que se hallaba en el error. vio que ‘justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras’ (Salmos 145:17), que los estatutos divinos son justos, y que debía reconocerlos como tales ante todo el cielo….

“Casi decidió volver sobre sus pasos, pero el orgullo no se lo permitió…. Defendió persistentemente su conducta y se dedicó de lleno al gran conflicto contra su Creador…. “La rebelión de Satanás había de ser una lección para el universo a través de todos los siglos venideros, un testimonio perpetuo acerca de la naturaleza del pecado y sus terribles consecuencias….. De esta manera la historia de este terrible experimento de la rebelión iba a ser una perpetua salvaguardia para todos los seres santos, para evitar que sean engañados acerca de la naturaleza de la transgresión, para salvarlos de cometer pecado y sufrir sus consecuencias.”—Historia de los Patriarcas y Profetas, 18, 19, 23.


Cita 4

En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán. Salmos 34:2.

Estaba a punto de escribir unas palabras de ánimo a alguien que había ayudado en la obra… en un tiempo cuando las cosas se presentaban muy difíciles. Pero una mano se colocó sobre el papel impidiéndome escribir, y una voz me dijo: “Estas palabras de alabanza harán daño a la persona a la cual te estás dirigiendo. Dios es el gran Arquitecto. Glorifícalo a El, no al hombre”…

Seamos muy cuidadosos de no alabar o adular a ningún ser humano. No coloquemos delante de los siervos del Señor la tentación de la alabanza humana. Es Dios quien capacita a los hombres y las mujeres para realizar el bien. El está detrás de cada obrero. Sin su poder, el hombre es impotente…

Hay algunos que mediante la abnegación y el sacrificio propio han preparado el camino para la realización de una buena obra, y que con todo no tienen la capacidad que los habilitaría para llevar exitosamente esta obra hacia adelante al alcanzar ésta un cierto grado de desarrollo… El hermano S ha sido grandemente bendecido por Dios. El Señor lo usó para iniciar la obra en H. Pero él no debe pensar que, a causa de esto, es idóneo para llevar adelante la obra de la escuela en el plano amplio y elevado en el cual debe ser desarrollada.

Otros, cuya educación y entrenamiento los capacitan para ello, deben hacerse cargo de la obra en sus etapas avanzadas y llevarla hacia adelante y hacia arriba. No obstante, el Señor no valora como menos a los que mediante el sacrificio y la abnegación prepararon el camino para que la obra pudiera avanzar.

Los obreros del Señor no deben pensar que ellos deben ser sus propios jueces en relación con la posición que debieran ocupar. Recuerden todos que hay muchas líneas diferentes de trabajo, y que todas son necesarias. Los leñadores y los aguateros cumplen un servicio aceptable y tienen éxito donde otros ciertamente fracasarían…

Contempla a Jesús. No eches a perder tu registro cediendo ante el abatimiento y la desconfianza. Traza senderos rectos para tus pies, no sea que el cojo se aparte del camino… El hombre que está más cerca del Señor es el que espera en El como quien espera la mañana, es el que desconfía de sí mismo y pone toda su confianza en Dios, que puede salvar hasta lo sumo a los que se allegan a El…

El Señor tiene interés en toda la obra que está tratando de hacer para El. No te preocupes. El tiempo de confiar está en nuestras manos. El día del ajuste de cuentas mostrará cómo hemos hecho nuestra obra. Hagamos lo mejor que podamos. Si el Señor está con nosotros, prosperaremos.—

Carta 64, del 24 de abril de 1902, dirigida a J. E. White, quien estaba trabajando en favor de la gente de color del sur de los Estados Unidos. (Alza tus Ojos – 24 de Abril).


Cita 5

Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Mateo 18:3.

No debe haber lucha por la supremacía. Cristo enseña que en su reino espiritual no es la posición ni el esplendor exterior o la autoridad lo que constituye la grandeza, sino la excelencia espiritual manifestada en la verdadera conversión.

Siempre debemos aprender de Cristo. El nos invita: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y [en vuestra propia experiencia, en la medida en que participéis de mi Espíritu y principios] hallaréis descanso para vuestras almas”. Mateo 11:28, 29.

El yugo de Cristo es un yugo de sumisión y obediencia. En nuestra vida diaria, delante de nuestros hermanos y del mundo, debemos ser intérpretes vivientes de las Escrituras, honrando a Cristo mediante la revelación de su mansedumbre y su humildad de corazón. Las enseñanzas de Cristo deben ser para nosotros como las hojas del árbol de la vida. Cuando comamos y digiramos el Pan de vida revelaremos un carácter simétrico. Al ser unidos, al estimar a los otros como mejores que nosotros mismos, daremos al mundo un testimonio viviente del poder de la verdad. No necesitamos temer el no ser estimados debidamente, a menos que trabajemos para estar en el primer lugar.

—Carta 63, del 2 de mayo de 1900, dirigida a una familia que vivía en Massachusetts, Estados Unidos. (Alza tus Ojos – 2 de Mayo).


Cita 6

Nadie debe creer que su posición es tan exaltada que no necesita reconocer sus faltas, no sea que los demás lo tengan en poca estima…Nunca debería un hombre ser tan orgulloso como para no poder admitir: “Me he equivocado”. Lo menos que puede hacer después de haber pecado es dar evidencias de su tristeza y arrepentimiento. Quienes así procedan serán honrados por Dios, aunque cometan errores.

—Manuscrito 31, del 22 de agosto de 1903, “Enseñanzas del tercer capítulo de primera de Juan”. (Alza tus Ojos – 22 de Agosto).


*Las citas de este libro se actualizan constantemente

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