Obediencia

Cita 1

Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia. Hebreos 12:28.

Hay muchos que profesan ser seguidores de Cristo, y sin embargo no son hacedores de su Palabra. No saborean esa Palabra porque les indica servicio que no les es agradable. No les gustan los sanos e íntimos reproches, las fervientes exhortaciones. No aman la justicia, pero son dominados despóticamente por sus propios impulsos humanos caprichosos. Significa una enorme diferencia la forma en que servimos a Dios. El muchacho que estudia a regañadientes sus lecciones porque tiene que aprenderlas, nunca será un verdadero estudiante. El hombre que pretende guardar los mandamientos de Dios porque piensa que debe hacerlo, nunca entrará en el gozo de la obediencia. La esencia y sabor de toda obediencia es la manifestación externa de un principio interno: el amor a la justicia, el amor a la ley de Dios. La esencia de toda justicia es lealtad a nuestro Redentor, hacer lo correcto porque es correcto. Cuando la Palabra de Dios es una carga porque corta directamente a través de las inclinaciones humanas, entonces la vida religiosa no es una vida cristiana, sino un esfuerzo penoso y tirantez, una obediencia forzada. Se han puesto a un lado toda la pureza y la piedad de la religión. Pero la adopción en la familia de Dios nos hace hijos y no esclavos. 

Mientras más estudiamos la vida de Cristo dispuestos a obedecer, más semejantes a Cristo nos volvemos. El Espíritu Santo infunde claro entendimiento en el corazón de cada verdadero hacedor de la Palabra. Mientras más crucificamos las prácticas egoístas impartiendo nuestras bendiciones a otros y ejerciendo nuestras facultades recibidas de Dios, más se fortalecerán las gracias celestiales y aumentarán en nosotros. Creceremos en espiritualidad, en paciencia, en fortaleza, en humildad, en delicadeza…


Cita 2

Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. 1 Juan 5:3.

Es la observancia de los mandamientos de Dios lo que lo honra y glorifica en sus elegidos. Por lo tanto, cada alma a quien Dios le ha dado la facultad de razonar está bajo la obligación de escudriñar la Palabra para averiguar todo lo que él nos ha ordenado como posesión adquirida. Deberíamos procurar comprender todo lo que la Palabra requiere de nosotros en el sentido de la obediencia y la observancia de sus preceptos. No podemos manifestar más honor a nuestro Dios, a quien pertenecemos por creación y redención, que dando evidencia ante los seres celestiales, los mundos no caídos y los hombres caídos, de que atendemos diligentemente todos sus mandamientos, que son los principios que gobiernan su reino.

Necesitamos estudiar asiduamente para conocer los preceptos de Dios. ¿Cómo podemos ser súbditos obedientes si dejamos de comprender los principios que gobiernan el reino de Dios? Abrid, entonces, vuestras Biblias, y buscad todo aquello que os ilumine respecto a los preceptos de Dios; y cuando discernáis un “así dice Jehová”, no pidáis la opinión de los hombres, sino que, cualquiera que sea el costo para vosotros, obedeced gozosamente. Entonces descansará sobre vosotros la bendición de Dios y lo glorificaréis…  (Dios nos Cuida – 26 de Mayo).


Cita 3

Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre. Salmos 16:11.

No penséis que cuando camináis con Cristo debéis andar en la sombra. Las personas más felices del mundo son las que confían en Jesús y ejecutan alegremente sus órdenes. De las vidas de los que lo siguen están ausentes el desasosiego y el malestar… Pueden encontrarse con pruebas y dificultades, pero sus vidas están llenas de gozo; porque Cristo camina a su lado y su presencia alumbra el sendero.

Los que consagren el cuerpo, el alma y el espíritu al servicio de Dios recibirán constantemente una nueva provisión de poder físico, mental y espiritual. Las provisiones inagotables del cielo están a su disposición. Cristo les da la vida de su vida. El Espíritu Santo dispone sus energías más elevadas para obrar en la mente y corazón. Por medio de la gracia que nos ha sido dada, podemos obtener victorias que, debido a nuestros defectos de carácter y la pequeñez de nuestra fe, pueden habernos parecido imposibles. A todo aquel que se ofrece al Señor para servirle, sin reservarse nada, se le da poder para que logre resultados incalculables. (Dios nos Cuida – 5 de Junio).


Cita 4

Si diereis oído a mi voz, y guardaréis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos. Éxodo 19:5.

La condición para alcanzar la vida eterna es ahora exactamente la misma de siempre, tal cual era en el paraíso antes de la caída de nuestros primeros padres: perfecta obediencia a la ley de Dios, perfecta justicia.

Si la vida eterna se concediera con alguna condición inferior a ésta, peligraría la felicidad de todo el universo. Se le abriría la puerta al pecado con todo su séquito de dolor y miseria para siempre. Cristo no disminuye las exigencias de la ley. En un lenguaje inconfundible, presenta la obediencia a ella como la condición de la vida eterna: la misma condición que se requería de Adán antes de su caída… El requisito que se ha de llenar bajo el pacto de la gracia es tan amplio como el que se exigía en el Edén: la armonía con la ley de Dios, que es santa, justa y buena. La norma de carácter presentada en el Antiguo Testamento es la misma que se presenta en el Nuevo Testamento. No es una medida o norma que no podamos alcanzar. Cada mandato o precepto que Dios da, tiene como base la promesa más positiva. Dios ha hecho provisión para que podamos llegar a ser semejantes a él, y cumplirá esto en favor de todos aquellos que no interpongan una voluntad perversa y frustren así su gracia. (Dios nos Cuida – 10 de Agosto).


Cita 5

Después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón… Perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. Jeremías 31:33-34.

La misma ley que fue grabada en tablas de piedra es escrita por el Espíritu Santo sobre las tablas del corazón. Mediante la gracia de Cristo viviremos obedeciendo la ley de Dios escrita en nuestro corazón. Al poseer el Espíritu de Cristo, andaremos como él anduvo.

Si la ley está escrita en el corazón, ¿no modelará la vida?… En vez de que la fe exima al hombre de la obediencia, es la fe, y sólo ella, la que lo hace participante de la gracia de Cristo y lo capacita para obedecerlo… Donde no sólo hay una creencia en la Palabra de Dios, sino una sumisión de la voluntad a él; donde se le da a él el corazón y los afectos se fijan en él, allí hay fe, fe que obra por el amor y purifica el alma. Mediante esta fe, el corazón se renueva conforme a la imagen de Dios.Y el corazón que en su estado carnal no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede, se deleita después en sus santos preceptos, diciendo con el salmista: “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación”. Salmos 119:97. Y la justicia de la ley se cumple en nosotros, los que no andamos “conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. Romanos 8:1. (Dios nos Cuida – 11 de Agosto).


Cita 6

El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre. Gálatas 1:4.

 Se ofrece perdón a todos los que quieran volver a ser leales a la ley de Dios. Pero hay quienes rehúsan aceptar un “Así dice Jehová”. No reverencian ni respetan su ley. Promulgan rigurosas leyes humanas que se oponen a un “Así dice Jehová”, y por precepto y ejemplo inducen a pecar tanto a hombres, como a mujeres y niños. Exaltan las leyes humanas por encima de la ley divina. Pero la condenación y la ira de Dios penden sobre los desobedientes. Ya se están juntando las nubes de la justicia de Dios. Por siglos y siglos se han estado acumulando los materiales destructivos, y sin embargo sigue aumentando la apostasía, la rebelión y la deslealtad contra Dios.

El pueblo remanente de Dios, los que guardan sus mandamientos, comprenderán las palabras de Daniel: “Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán”. Daniel 12:10.

Satanás ha declarado que este mundo es su territorio. Aquí está su trono, y considera suyos a todos los que no quieren guardar los mandamientos de Dios y rechazan un claro “Así dice Jehová”. Están bajo el estandarte del enemigo, porque hay sólo dos bandos en el mundo. Todos están bajo el estandarte de los obedientes o bajo el de los desobedientes. Jesús está enviando ahora su mensaje a un mundo caído. Se complace en tomar elementos aparentemente sin esperanza, que han sido instrumentos de Satanás, para someterlos a la influencia de su gracia. Se regocija al librarlos de la ira que caerá sobre los desobedientes. (Dios nos Cuida – 7 de Septiembre).


Cita 7

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. Apocalipsis 22:17.

Cuando se entrega el corazón a Jesús, el Espíritu Santo trabaja en él con poder renovado. Pero a fin de que podamos ser colaboradores con Dios, debe haber de nuestra parte una entrega completa a Dios. Debemos consagrarnos a El con todas nuestras fuerzas, poniendo en ejercicio cada fibra espiritual y trabajando para Cristo como fieles soldados…

La ley del deber a Dios es suprema. Reclama autoridad sobre la razón y la conciencia, sobre los talentos y las posesiones. No admite rival, y ni por un solo momento disminuye sus elevadas demandas. No entra en compromiso con ningún poder terrenal opresivo. En cada acto del deber estamos escondidos en Cristo. Nos extendemos más allá de nosotros mismos, más allá del angosto panorama del egoísmo y la gratificación temporal.

(Carta 21a, del 11 de enero de 1893, dirigida a N. D. Faulkhead, tesorero de Echo Publishing House, en el tiempo cuando estaba relacionado con sociedades secretas)


Cita 8

Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. Mateo 6:34.

El fiel cumplimiento de los deberes de hoy será la mejor preparación para las tribulaciones del mañana. No debemos añadir a las cargas de hoy los cuidados y perplejidades del mañana. Basta al día su afán. Dios nos da fortaleza para cada día.—Carta 141, del 30 de enero de 1896, dirigida a Edson y Emma White.


Cita 9

Cualquiera que con rectitud de corazón trate de hacer la voluntad de Dios siguiendo atentamente la luz que ya le ha sido dada, recibirá aun más luz; a esa alma le será enviada alguna estrella de celestial resplandor para guiarla a la plenitud de la verdad. CS 312.4


Cita 10

Solamente a El pertenece la alabanza… Toda alma que está en el camino de la salvación debe ser partícipe con Cristo en sus sufrimientos, a fin de que pueda ser participante con El de su gloria. Cuán pocos comprenden por qué Dios los somete a pruebas. Es mediante la prueba de nuestra fe como obtenemos fortaleza espiritual. El Señor trata de educar a su pueblo para que dependa enteramente de El. Desea que, mediante las lecciones que les enseña, lleguen a ser más y más espirituales. Si no se obedece su Palabra con toda humildad y mansedumbre, les enviará experiencias que, si son correctamente recibidas, les ayudarán a prepararse para la obra que debe ser hecha en su nombre. Dios desea revelar su poder en una manera notable a través de las vidas de los componentes de su pueblo.

—Manuscrito 76, del 20 de febrero de 1902, “El incendio del sanatorio”. (Alza tus Ojos – 20 de Febrero).


Cita 11

La Biblia debe ser la regla de conducta de la vida. Resulta pasmoso a los ojos del universo que los hombres que enseñan la Palabra no siempre practiquen la verdad. Pocos comprenden qué significa ser completos en Cristo Jesús, la voluntad revelada de Dios. Su Palabra no resulta deshonrada cuando se la introduce en la vida práctica para formar hábitos que desarrollarán el carácter… La mansedumbre cristiana abrirá caminos por todas partes y se salvarán almas preciosas para vida eterna. No tenemos ahora tiempo que perder consultando con la carne; debemos aferramos del poder espiritual de Dios y realizar las reformas antes que sea para siempre demasiado tarde.

—Carta 85, del 16 de marzo de 1896, dirigida a O. A. Olsen, presidente de la Asociación General.  (Alza tus Ojos – 16 de Marzo).


Cita 12

Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Efesios 2:7.

La desobediencia ha cerrado la puerta a una enorme cantidad de conocimientos que podrían haberse obtenido de la Palabra de Dios. En la eternidad comprenderemos lo que se habría abierto a nuestro entendimiento si hubiéramos recibido la iluminación que nos era posible obtener aquí. Y significa obediencia a todos los mandamientos de Dios. Se habría comprendido el plan del gobierno de Dios. El mundo celestial habría abierto sus cámaras de gracia y de gloria para la exploración. Los seres humanos habrían llegado a ser totalmente diferentes de lo que son ahora en la forma, en el habla y en el canto, porque se habrían ennoblecido al explorar las minas de la verdad.

El misterio de la redención, el conocimiento de Dios y de Jesucristo en su carácter de mediador, la encarnación de Cristo nuestro Redentor, su sacrificio expiatorio, no habrían sido, como lo son ahora, asuntos imprecisos en nuestra mente. Habrían sido no solamente mejor comprendidos, sino también muchísimo más apreciados. Estos temas ocuparán los corazones, las mentes, y la lengua de los redimidos a través de las edades eternas, y delante de ellos se desplegarán nuevas comprensiones de los temas que Cristo anheló abrir ante sus discípulos pero que ellos no tuvieron la fe necesaria para buscar y captar. Durante toda la eternidad irán apareciendo nuevas perspectivas de la perfección y gloria de Cristo.

—Manuscrito 45, del 30 de marzo de 1898, “El Tesoro escondido”. (Alza tus Ojos – 30 de Marzo).


Cita 13

Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia. 2 Pedro 1:3.

Los verdaderos cristianos son fieles en las cosas pequeñas, recordando que la Palabra del Señor declara: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel”. Lucas 16:10. Una obediencia fiel y constante a las palabras de Cristo hace a los hombres puros de mente, firmes en sus propósitos y fieles en cada etapa de la vida.

El verdadero servicio descubre el velo de un corazón hecho fragante por el amor de Dios. Tal servicio otorga nobleza al carácter en esta vida. Bajo su influencia, el amor a Dios y al hombre se expresa con los labios y se revela en las acciones…

—Carta 67, del 25 de abril de 1902, dirigida a “Mis hermanos en posiciones de responsabilidad en la Pacific Press”. (Alza tus Ojos – 25 de Abril).


Cita 14

¿Cuándo aprenderán los hombres que Dios es Dios, no un hombre, y que no cambia? Cada desgracia, cada muerte, es un testimonio del poder del mal y de la verdad del Dios viviente. La Palabra de Dios es vida y permanecerá para siempre. Por toda la eternidad, perdurará inmutable. ¿Cómo puede el hombre, sabiendo quién es Dios y qué ha hecho, elegir la senda de Satanás en lugar de la senda de Dios? Hay sólo un camino hacia el paraíso restaurado: El camino de la obediencia.

El mensaje dado al hombre para ser proclamado en estos últimos días no se amalgamará con opiniones mundanas.

En estos días peligrosos nada sino la obediencia guardará al hombre de la apostasía. Dios ha derramado sobre los hombres gran luz y muchas bendiciones. Pero a menos que esta luz y estas bendiciones sean aceptadas, no constituirán ninguna salvaguardia contra la apostasía y la desobediencia. Cuando los que han sido elevados por Dios a posiciones de gran responsabilidad se vuelven de El hacia la sabiduría humana, su luz se convierte en tinieblas y ¡qué densas son esas tinieblas! Los talentos que se les han confiado son una trampa para ellos. Se han transformado en una ofensa para Dios. El no puede ser burlado sin que sobrevengan las consecuencias.

—Manuscrito 135, del 31 de octubre de 1902, “Instrucción a la Iglesia”. (Alza tus Ojos – 31 de Octubre).


Cita 15

Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. 1 Juan 1:3.

La comunión con Dios es la vida del alma. No es algo que no podamos entender, o que podamos adornar con hermosas palabras, sino algo que nos da la genuina experiencia que le otorga a nuestras palabras el valor real. La comunión con Dios nos brinda una experiencia diaria que en verdad hace que nuestro gozo sea completo. Los que tienen esa unión con Cristo lo manifestarán en espíritu, en palabras y en obras. La profesión no es nada a menos que de palabra y de hecho se revele el buen fruto. La unidad, comunión de unos con otros y con Cristo: ése es el fruto que lleva cada pámpano de la vid viviente. El alma purificada, nacida de nuevo, tiene un testimonio claro y distinto para dar…

Conocer a Dios significa, en el sentido bíblico del término, ser uno con El en corazón y mente, conociéndolo por experiencia propia, manteniendo una comunión reverente con El como Redentor. Sólo a través de una sincera obediencia puede obtenerse esa comunión. Donde ésta falta, el corazón no es en ningún sentido un templo de Dios, sino que es dirigido por el enemigo, que está llevando a cabo sus propios propósitos por medio del agente humano. Dicho individuo, cualesquiera sean su profesión y sus pretensiones, no es un templo del Espíritu Santo. La experiencia se perfecciona llevando frutos. El que no da buenos frutos en palabras y en hechos, en la fortaleza de una norma elevada, ennoblecedora, es un mal árbol. El fruto que éste lleva es desabrido para Dios. El conocimiento de Cristo que profesa es una falsedad, un engaño…

—Manuscrito 120, del 8 de octubre de 1903, “Lecciones de la [Primera] Epístola de Juan”. (Alza tus Ojos – 8 de Octubre).


Cita 16

Jesús dijo: “Permaneced en mi, y yo en vosotros.” (Juan 15:4) El estar en Cristo significa recibir constantemente de su Espíritu, una vida de entrega sin reservas a su servicio” (DTG p. 630). (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)

Cita 17

“Si buscamos a Dios y nos convertimos cada día; si voluntariamente escogemos ser libres y felices en Dios; si con alegría en el corazón respondemos a su llamamiento y llevamos el yugo de Cristo – que es el yugo de lo obediencia y de servicio –, todas nuestras murmuraciones serán acalladas, todas las dificultades se alejarán, y quedarán resueltos todos los problemas complejos que ahora nos acongojan.” (El Discurso Maestro de Jesucristo, p. 86.2) (Cortesía de Magdalena Sotelo, San Antonio, Texas USA)


 

*Las citas de este libro se actualizan constantemente

 

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