El Cuerpo Humano

Cita 1

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 1 Corintios 3:16.

Dios os ha dado una morada que debéis cuidar y conservar en la mejor condición posible para su servicio y gloria. Vuestros cuerpos no os pertenecen… “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” La salud es una bendición cuyo valor pocos aprecian… La vida es un sagrado cometido; y sólo Dios puede capacitarnos para conservarla y usarla para su gloria. Pero el que formó la maravillosa estructura del cuerpo tendrá especial cuidado de mantenerla en buenas condiciones si los hombres no se ponen en pugna con el divino proceder.

La juventud es la época en que se deben establecer buenos hábitos, corregir las malas costumbres ya contraídas, adquirir y conservar el dominio propio, y confeccionar el plan futuro y acostumbrarse a ordenar todos los actos de la vida con relación a la voluntad de Dios. Hay que mantener puro y sin contaminación el sagrado templo del cuerpo, para que el Santo Espíritu de Dios pueda morar en él. Debemos conservar fielmente la propiedad del Señor, porque cualquier exceso que cometamos con nuestras facultades acortará el tiempo en que nuestra vida pueda ser usada para gloria de Dios.

Tened presente que debemos consagrar todo, alma, cuerpo y espíritu, a Dios. Todo es la propiedad que él ha adquirido, y debemos usarla con discernimiento, a fin de conservar el talento de la vida. Al usar nuestras facultades en forma conveniente y al máximo con un propósito útil, al conservar sanos nuestros órganos, al mantener nuestro organismo en buenas condiciones de manera que la mente, los tendones y los músculos trabajen en armonía, podemos rendir valiosísimo servicio al Señor. Cuando hacemos cuanto está de nuestra parte para estar bien de salud, podemos esperar benéficos resultados, y podemos pedir a Dios con fe que bendiga nuestros esfuerzos por conservar la salud. (Dios nos cuida – 11 de Febrero).


Cita 2

El corazón alegre es una buena medicina. Proverbios 17:22 (VM).

La relación que existe entre la mente y el cuerpo es muy íntima. Cuando la primera está afectada, el otro simpatiza con ella. La condición de la mente influye en la salud mucho más de lo que generalmente se cree. Muchas de las enfermedades que padecen los hombres son resultado de la depresión mental. Penas, ansiedad, descontento, remordimiento, sentimiento de culpabilidad, desconfianza, todo esto menoscaba las fuerzas vitales, y lleva al decaimiento y a la muerte. La enfermedad es muchas veces originada y reagravada por la imaginación. Muchos hay que llevan vida de inválidos cuando podrían estar bien si pensaran que lo están…

El valor, la esperanza, la fe, la simpatía, el amor: todas estas cosas fomentan la salud y alargan la vida. Un espíritu satisfecho y alegre es como salud para el cuerpo y fuerza para el alma. El agradecimiento, la alegría, la benevolencia, la confianza en el amor y en el cuidado de Dios, son otras tantas incomparables salvaguardias de la salud. Hay en la Escritura una verdad fisiológica que necesitamos considerar: “El corazón alegre es una buena medicina”. Los verdaderos principios del cristianismo abren ante todos nosotros una fuente de inestimable felicidad. Deberíamos cultivar un estado de ánimo alegre, optimista y apacible; porque nuestra salud depende de ello. (Dios nos Cuida – 12 de Febrero).


Cita 3

Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones. Eclesiastés 7:29.

Dios dotó originalmente al hombre de una fuerza vital tan grande que le ha permitido resistir la acumulación de enfermedad atraída sobre la especie humana como consecuencia de hábitos pervertidos, y ha subsistido por espacio de seis mil años. Este hecho es de por sí suficiente para evidenciarnos la fuerza y energía eléctrica que Dios dio al hombre en ocasión de su creación… Si Adán, al tiempo de su creación, no hubiese sido dotado de una vitalidad veinte veces mayor que la que los hombres tienen actualmente, la especie, con sus presentes hábitos de vida que violan la ley natural, se habría extinguido…


Cita 4

Sus caminos [de la sabiduría] son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz. Proverbios 3:17.

La opinión prevaleciente en algunas clases de la sociedad, de que la religión no favorece el logro de la salud o de la felicidad en esta vida, es uno de los errores más perniciosos. La Sagrada Escritura dice: “El temor de Jehová es para vida, y con él vivirá lleno de reposo el hombre”. Proverbios 19:23. “¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal, y haz el bien: busca la paz, y síguela”. Salmos 34:12-14. Las palabras de la sabiduría “son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo”. Proverbios 4:22.

La verdadera religión pone al hombre en armonía con las leyes de Dios, físicas, mentales y morales. Enseña el dominio de sí mismo, la serenidad y la templanza… Hace al alma participante de la pureza del cielo. La fe en el amor de Dios y en su providencia soberana alivia las cargas de ansiedad y cuidado. Llena de regocijo y de contento el corazón de los encumbrados y los humildes. La religión tiende directamente a fomentar la salud, alargar la vida y realzar nuestro goce de todas sus bendiciones. Abre al alma una fuente inagotable de felicidad.

Hay una estrecha relación entre la mente y el cuerpo, y para alcanzar un alto nivel de dotes morales e intelectuales, debemos acatar las leyes que gobiernan nuestro ser físico. Para alcanzar un carácter fuerte y bien equilibrado, deben ejercitarse y desarrollarse nuestras fuerzas, tanto mentales como corporales. (Dios nos Cuida – 10 de Noviembre).


Cita 5
El día del ajuste de cuentas se aproxima y todos serán juzgados de acuerdo con las obras que se han hecho en el cuerpo… (Dios nos Cuida – 29 de Noviembre).

Cita 6

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí, son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima. Cualquier cosa que perturbe la circulación de las corrientes eléctricas del sistema nervioso, disminuye la fuerza de las potencias vitales, y como resultado se atenúa la sensibilidad de la mente. Joyas de los Testimonios 1:254.


Cita 7

La intemperancia de cualquier clase adormece los órganos de la percepción y debilita el poder nervioso del cerebro de manera que las cosas eternas no son apreciadas, sino que son puestas en el mismo plano de lo común. Las facultades superiores de la mente, designadas para propósitos elevados, son esclavizadas por las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque existe una relación estrecha entre lo físico y lo moral. CSS 104. CPI 181.1-CPI 181.2


Cita 8

Satanás se halla constantemente alerta para colocar por completo bajo su dominio a la raza humana. La forma más poderosa en que él hace presa del hombre es el apetito, que trata de estimular de toda manera posible.  La Temperancia, 14, 13. CPI 181.3-CPI 182.1


Cita 9

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más.

Satanás está cautivando al mundo mediante el uso del licor y del tabaco, el té y el café. La mente dada  por Dios, que debiera mantenerse clara, se pervierte por el uso de los narcóticos. El cerebro queda incapacitado para discernir correctamente. El enemigo obtiene el control. Los hombres han vendido su razón a cambio de aquellas cosas que los enloquecen. No tienen idea de lo que es correcto.  El Evangelismo, 385. CPI 182.2-CPI 182.3


Cita 10

El té estimula y hasta cierto punto embriaga. Parecida resulta también la acción del café y de muchas otras bebidas populares. El primer efecto es agradable. Se excitan los nervios del estómago, y esta excitación se transmite al cerebro, que, a su vez acelera la actividad del corazón, y da al organismo entero cierta energía pasajera. No se hace caso del cansancio; la fuerza parece haber aumentado. La inteligencia se despierta y la imaginación se aviva.

En consecuencia, muchos se figuran que el té o el café les hace mucho bien. Pero es un error. El té y el café no nutren el organismo. Su efecto se produce antes de la digestión y la asimilación, y lo que parece ser fuerza, no es más que excitación nerviosa. Pasada la acción del estimulante, la fuerza artificial declina y deja en su lugar un estado correspondiente de languidez y debilidad.

El consumo continuo de estos excitantes de los nervios produce dolor de cabeza, insomnio, palpitaciones del corazón, indigestión, temblores y otros muchos males; porque estos excitantes consumen las fuerzas vitales. Los nervios cansados necesitan reposo y tranquilidad en vez de estímulo y recargo de trabajo. El Ministerio de Curación, 250, 251.

Algunos han cedido y usualmente beben té y café. Los que violan las leyes de la salud, se volverán mentalmente ciegos y violarán las leyes de Dios. 19 La Temperancia, 71, 72. CPI 188.1-CPI 188.4


Cita 11

La única conducta segura consiste en no tocar ni probar té, café, vino, tabaco, opio ni bebidas alcohólicas. La necesidad que tienen los hombres de esta generación de invocar en su ayuda el poder de la voluntad fortalecida por la gracia de Dios, a fin de no caer ante las tentaciones de Satanás, y resistir hasta la menor complacencia del apetito pervertido, es dos veces mayor hoy que hace algunas generaciones. Pero la actual tiene menos dominio propio que las anteriores. Los que han complacido su apetencia por estos estimulantes han transmitido sus depravados apetitos y pasiones a sus hijos, y se requiere mayor poder moral para resistir la intemperancia en todas sus formas. La única conducta perfectamente segura consiste en colocarse firmemente de parte de la temperancia y no aventurarse en la senda del peligro. . CPI 190.1 Dios os ha dado un tabernáculo que cuidar y conservar en la mejor condición para su servicio y gloria. Vuestros cuerpos no os pertenecen. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es”. 1 Corintios 6:19; 3:16, 17.

Joyas de los Testimonios 1:259, 260. CPI 192.1


Cita 12

Satanás recurrirá a todo su poder para acosar, tentar y desviar al pueblo de Dios. El que se atrevió a enfrentarse con nuestro Señor para tentarlo y desafiarlo, y que tuvo poder para tomarlo en sus brazos y llevarlo al pináculo del templo, y hasta la cumbre de una altísima montaña ejercerá su poder hasta un grado asombroso sobre la presente generación, que dista mucho de tener la sabiduría de su Señor, y que ignora casi completamente la sutileza y fuerza de Satanás. De manera maravillosa afectará el cuerpo de los que están por naturaleza inclinados a hacer su voluntad. Satanás se regocija cuando se lo considera como un mito. Cuando es objeto de burlas y representado por alguna ilustración infantil, o como algún animal, ello le conviene perfectamente. Como se le cree tan inferior, las mentes humanas están completamente desprevenidas ante sus planes sabiamente trazados, y él tiene casi siempre éxito. Si su poder y sutileza fuesen comprendidos, muchos estarían preparados para resistirle victoriosamente. 1JT 117.3


Cita 13

Lo que comunica a casi todos enfermedades del cuerpo y de la mente, son los sentimientos de descontento y los anhelos insatisfechos. No tienen a Dios, ni la esperanza que llega hasta dentro del velo, que es para el alma un ancla segura y firme. Todos los que poseen esta esperanza se purifican como él es puro. Los tales estarán libres de inquietudes y descontento; no estarán buscando males continuamente ni acongojándose por dificultades prestadas. Pero vemos a muchos sufrir dificultades de antemano; la ansiedad está estampada en todas sus facciones; no parecen hallar consuelo, sino que de continuo esperan algún mal terrible. 1JT 178.3

Los tales deshonran a Dios y desprestigian la religión de Cristo. No tienen verdadero amor hacia Dios, ni hacia sus compañeros e hijos. Sus afectos se han vuelto mórbidos. Pero las vanas diversiones no corregirán nunca el espíritu de los tales. Necesitan la influencia transformadora del Espíritu de Dios para ser felices. 1JT 178.4

La simpatía que existe entre el espíritu y el cuerpo es muy grande. Cuando uno está afectado, el otro responde. La condición de la mente tiene mucho que ver con la salud del organismo. Si el espíritu está libre y feliz, con la conciencia de que hace lo recto y con la satisfacción de proporcionar felicidad a los demás, nacerá una alegría que reaccionará sobre todo el organismo, induciendo a la sangre a circular más libremente y a tonificar todo el cuerpo. La bendición de Dios es sanadora; y los que benefician abundantemente a los demás sentirán en su corazón y vida esa bendición prodigiosa.Testimonios para la Iglesia 4:60, 61 (1876). 1JT 179.1

La religión de la Biblia no obra en detrimento de la salud del cuerpo ni de la mente. La influencia del Espíritu de Dios es la mejor medicina que pueda recibir un ser humano enfermo. El cielo es todo salud; y cuanto más hondamente se sientan las influencias celestiales, tanto más seguro será el restablecimiento del inválido creyente.Testimonios para la Iglesia 3:172 (1872). 1JT 179.2

La carga del pecado, con su inquietud y deseos insatisfechos, es el fundamento de una gran parte de las enfermedades que sufre el pecador. Cristo es el poderoso Médico del alma enferma de pecado. Estos pobres seres afligidos necesitan un conocimiento más claro de Aquel que es, cuando se lo conoce correctamente, la vida eterna. Necesitan que se les enseñe con paciencia, bondad y fervor, a abrir de par en par las ventanas del alma y dejar entrar la luz del amor de Dios para que ilumine las cámaras obscuras de la mente.Testimonios para la Iglesia 4:579 (1881). 1JT 179.3


Cita 14

Reconoced que Jehová él es Dios; él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Salmos 100:3.

“La vida natural es conservada momento tras momento por un poder divino; sin embargo, no es sostenida por un milagro directo, sino por el uso de las bendiciones puestas a nuestro alcance.”— Los Hechos de los Apóstoles, 206.


Cita 15

“El Salvador, en sus milagros, manifestaba el poder que está siempre obrando en provecho del hombre, para sostenerle y sanarle. Por medio de los agentes naturales, Dios trabaja, día tras día, hora tras hora y a cada momento, para conservarnos vivos, para levantarnos y restaurarnos. En cuanto alguna parte del cuerpo sufre perjuicio, empieza el proceso de curación; los agentes naturales son puestos a trabajar para restablecer la salud. Pero el poder que obra por medio de estos agentes es el poder de Dios. Todo poder capaz de dar vida procede de él. Cuando alguien se repone de su enfermedad, es Dios quien lo sana. “La enfermedad, el padecimiento, y la muerte son obra de un poder enemigo. Satanás destruye; Dios restaura.”—El Ministerio de Curación, 102, 103.


Cita 16

“Somos suyos por la creación y por la redención. Nuestros cuerpos no nos pertenecen y no tenemos por lo tanto el derecho de tratarlos como nos plazca, estropeándolos por la práctica de hábitos que conducen a la decadencia e impiden rendir a Dios un servicio perfecto. Nuestras vidas y todas nuestras facultades le pertenecen. El cuida de nosotros cada momento; él mantiene en acción toda la maquinaria viviente; si nos abandonara a nuestra suerte tan sólo por un momento, moriríamos. Dependemos enteramente de Dios.”— Counsels on Diet and Foods, 53.


Cita 17

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 1 Corintios 3:16.

“Desde las edades eternas había sido el propósito de Dios que todo ser creado, desde el resplandeciente y santo serafín hasta el hombre, fuese un templo para que en él habitase el Creador. A causa del pecado, la humanidad había dejado de ser templo de Dios. Ensombrecido y contaminado con el pecado, el corazón del hombre no revelaba la gloria del Ser divino. Pero por la encarnación del Hijo de Dios, se cumple el propósito del Cielo. Dios mora en la humanidad, y mediante la gracia salvadora, el corazón del hombre vuelve a ser su templo…. Los atrios del templo de Jerusalén, llenos del tumulto de un tráfico profano, representaban con demasiada exactitud el templo del corazón, contaminado por la presencia de las pasiones sensuales y de los pensamientos profanos. Al limpiar el templo de los compradores y vendedores mundanales, Jesús anunció su misión de limpiar el corazón de la contaminación del pecado—de los deseos terrenales, de las concupiscencias egoístas, de los malos hábitos, que corrompen el alma…. (FV 193.2)


Cita 18

“Ningún hombre puede de por sí echar las malas huestes que se han posesionado del corazón; sólo Cristo puede purificar el templo del alma. Pero no forzará la entrada…. Dice: ‘He aquí yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él’. Apocalipsis 3:20… Su presencia limpiará y santificará el alma de manera que pueda ser un templo santo para el Señor y una ‘morada de Dios en virtud del espíritu.’”— El Deseado de Todas las Gentes, 132.


Cita 19

Algunos de estos agentes de Satanás afectaban los cuerpos de algunos de los santos a quienes no podían engañar ni apartar de la verdad mediante una influencia satánica. ¡Ojalá que todos pudiesen ver esto como Dios me lo reveló, a fin de que conocieran mejor las astucias de Satanás y se mantuvieran en guardia! Vi que Satanás obraba así para enajenar, engañar y desviar a los hijos de Dios precisamente ahora en el tiempo del sellamiento. Vi a algunos que no se erguían rígidamente por la verdad presente. Las rodillas les temblaban, y sus pies resbalaban porque no estaban firmemente asentados en la verdad; y mientras estaban así temblando la cubierta del Dios Omnipotente no podía extenderse sobre ellos. PE 44.1


Cita 20

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13, 14.

Es deber de toda persona que profesa ser cristiana mantener sus pensamientos bajo el control de la razón, y obligarse a ser animosa y feliz. No importa cuán amarga pueda ser la causa de su pena, debiera cultivar un espíritu de reposo y quietud en Dios. El descanso que está en Cristo Jesús, la paz de Cristo, ¡cuán preciosa es! ¡Cuán sanadora es su influencia, cuán suavizadora es al alma oprimida! No importa cuán oscura sea su perspectiva, albergue un espíritu de esperanza para bien.

Mientras que el buen ánimo, una aceptación calmada y la paz contribuirán a la felicidad y salud de otros, serán también del mayor beneficio para uno mismo. La tristeza y el hablar de cosas poco gratas estimulan las escenas desagradables, las que a su vez hacen repercutir sobre uno mismo su efecto pernicioso. Dios desea que olvidemos todas estas cosas, que no miremos hacia abajo sino hacia arriba. ¡Hacia arriba!

La tristeza entorpece la circulación en los vasos sanguíneos y en los nervios, y también retarda la acción del hígado. Obstaculiza el proceso de la digestión y también el de la nutrición y tiene una tendencia a minar todo el organismo… A menudo los propósitos de Dios están velados en el misterio. Resultan incomprensibles para las mentes finitas, pero Aquel que ve el fin desde el principio conoce las cosas mejor de lo que las conocemos nosotros. Lo que necesitamos es limpiarnos de toda mundanalidad, a fin de perfeccionar nuestro carácter cristiano de tal manera que el manto de la justicia de Cristo sea colocado sobre nosotros…

La fe, la paciencia, la clemencia, la actitud mental celestial, la confianza en nuestro sabio Padre celestial, son las flores perfectas que maduran en medio de las nubes de chascos y aflicciones. La orden que la Providencia dirige al pueblo de Dios es que avance, que progrese. El sendero de la santidad es de avance continuo, elevándose más alto y más alto aún en el conocimiento y en el amor de Dios. El cumplimiento de las promesas de Dios será correspondiente a la fe y la obediencia de su pueblo Dios es inmutable; el mismo ayer, hoy y para siempre.

La fe debe ser ejercitada en todas nuestras oraciones, porque no ha perdido su poder así como tampoco la obediencia humilde ha perdido su recompensa. Si nuestros hermanos que profesan creer en la verdad mostraran su fe por sus obras, honrarían a Dios y serían capacitados para convencer a muchas almas de que ellos tienen la verdad, porque de acuerdo a su fe y a su obediencia percibirían el cumplimiento de las promesas de Dios y serían dotados con poder de lo alto.

Carta 1, del 29 de marzo de 1883, dirigida a J. N. Andrews, nuestro primer misionero, que estaba muriendo de tuberculosis en Suiza. (Alza tus Ojos – 29 de Marzo).


Cita 21

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1 Corintio 6:19.

“Mediante una figura hermosísima e impresionante, la Palabra de Dios muestra en qué consideración tiene nuestro organismo físico y la responsabilidad que tenemos de conservarlo en la mejor condición…. El cuerpo es un templo en el cual Dios desea morar… ; hay que conservarlo puro, como morada de pensamientos elevados y nobles.”—La Educación, 196.


Cita 22

“El conocimiento de que el hombre ha de ser templo para Dios, habitación para la revelación de su gloria, debe ser el mayor incentivo para el cuidado y desarrollo de nuestras facultades físicas. Asombrosa y maravillosamente Dios ha formado el cuerpo humano, y nos manda que lo hagamos objeto de nuestro estudio, que nos demos cuenta de sus necesidades, y que hagamos cuanto esté de nuestra parte para preservarlo de daño y de contaminación.”—El Ministerio de Curación, 252.


Cita 23

“Debiéramos cultivar hasta el más alto grado de perfección todas las facultades con que el Creador nos ha dotado, a fin de rendir la máxima utilidad de que somos capaces…. No podemos permitirnos dañar o entorpecer ninguna función de la mente o del cuerpo. Si lo hacemos deberemos sufrir las consecuencias.”— Counsels on Health, 107.


Cita 24

“El deseo de Dios para todo ser humano va expresado en las palabras: ‘Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas cosas, y que tengas salud, así como tu alma está en prosperidad.’” 3 Juan 2.—El Ministerio de Curación, 103.


Cita 25

Hijo mío, no te olvides de mí ley; y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días, y años de vida y paz te aumentarán. Proverbios 3:1, 2.

“Las leyes de la naturaleza son las leyes de Dios, tan ciertamente divinas como los preceptos del Decálogo. Dios ha escrito en cada nervio, músculo y fibra del cuerpo, las leyes que gobiernan nuestro organismo. Toda violación descuidada o premeditada de estas leyes es un pecado contra nuestro Creador.”—La Educación, 192.


Cita 26

“Nuestros cuerpos son propiedad de Cristo… y no nos es lícito hacer de ellos lo que nos dé la gana…. La obediencia a las leyes de higiene es una obligación personal. Nosotros mismos tenemos que sufrir las consecuencias de la violación de la ley. Cada cual tendrá que responder ante Dios de sus hábitos y prácticas. Por lo tanto la pregunta que nos corresponde no es: ¿cuál es la costumbre del mundo?, sino: ¿cómo debo yo mismo guardar la habitación que Dios me ha dado?”—El Ministerio de Curación, 291.


 

*Las citas de este libro se actualizan constantemente

 

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