Bendiciones y Maldiciones

Cita 1

En quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. Efesios 2:21, 22.

Si no respondemos a la luz que recibimos, rindiendo obediencia, manteniendo nuestras almas en el amor de Dios, permaneciendo en Cristo, lo que habría sido una bendición, llega a ser una maldición.

Es el engañador, no el Espíritu de verdad el que nos hace creer que no podemos llegar a ser puros y santos, un pueblo poderoso, separado del mundo, unidos por el amor mutuo a través de Cristo.

No podemos esperar un trato distinto del que recibió nuestro Señor. La enemistad de Satanás contra los seguidores de Jesús será proporcional al servicio de corazón que se brinde a Dios.

Los hijos de Dios son más sabios y poderosos cuando la sabiduría y la influencia del mundo se despliega contra ellos, que cuando buscan el favor y compañerismo del mundo.

—Carta 60, del 25 de diciembre de 1886, dirigida a Juan Corliss y esposa, pioneros en Australia. (Alza tus Ojos – 25 de Diciembre).


Cita 2

La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella. Proverbios 10:22.

Ninguna cosa puede proporcionarnos verdadero bien sin la bendición de Dios. Lo que Dios bendice, está bendito. Por lo tanto “mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores”. Salmos 37:16. Poco con la bendición de Dios, resulta más eficiente y se extenderá más. La gracia de Dios hará que un poco vaya hasta una gran distancia. Cuando nos consagramos a los asuntos del reino de Dios, él tendrá en cuenta nuestros asuntos. Son realmente bendecidos únicamente aquellos cuya principal preocupación consiste en asegurar las bendiciones que alimentarán el alma y perdurarán para siempre. Cuando Dios sonríe sobre nuestros esfuerzos, eso vale más que cualquier ganancia terrenal. Toda liberación, toda bendición que Dios ha concedido a su pueblo en el pasado, debieran mantenerse frescas en la memoria, como una segura promesa de futuras bendiciones más ricas y abundantes que él otorgará. No hay límites a las bendiciones que es nuestro privilegio recibir. (Dios nos cuida – Abril 16).


Cita 3

Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo… Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. Salmos 100:2,4.

Arrodíllese cada miembro de iglesia delante de Dios mientras está en su templo, y conságrense a él los suyos, los que fueron comprados con la sangre de Cristo… Dios bendecirá a todos los que de esta manera se preparen para su servicio. Comprenderán qué significa tener la seguridad del Espíritu, porque han recibido a Cristo por la fe. La bendición del Señor significa mucho más que el perdón del pecado. Significa quitar el pecado y llenar ese vacío con el Espíritu Santo. Significa iluminación divina, regocijo en Dios. Significa un corazón vaciado del yo y bendecido con la presencia permanente de Cristo.

Manuscrito 2, del 24 de enero de 1899, “La necesidad de una consagración mayor”. (Alza tus Ojos – 24 de Enero).


Cita 4

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16.

Pida bendiciones; espere bendiciones; aguárdelas constantemente. Véalas, reconózcalas, y no se queje; no se irrite. No culpe a Dios, sino diga: “Oh Señor, creo, aunque soy pecadora y porque soy pecadora. Creo en ti con todo mi corazón. Tú eres la verdad y acepto tu Palabra”.

Carta 159, del 11 de junio de 1905, dirigida a una desalentada hermana de iglesia. (Alza tus Ojos – 11 de Junio).


Cita 5

Todos los esfuerzos que hagan ustedes para salvar a los que yerran pueden ser inútiles. Pueden pagarles el bien con el mal. Se pueden enojar en lugar de convencerse. ¿Qué pasa si no escuchan y persisten en su mala conducta? Eso ocurrirá a menudo. Algunas veces la reprensión más tierna y dulce no dará resultados. En ese caso la bendición que ustedes querían que otros recibieran al proseguir una conducta justa, al dejar de hacer el mal y aprender a hacer el bien, recaerá sobre ustedes mismos. Si los que yerran persisten en su pecado, trátenlos bondadosamente y déjenlos al amparo del Padre celestial.

*Las citas de este libro se actualizan constantemente

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