El Zarandeo

Cita 1

Es una solemne declaración la que hago a la iglesia, de que ni uno de cada veinte de aquellos cuyos nombres están registrados en los libros de la iglesia se halla preparado para terminar su historia terrenal, y que estaría tan ciertamente sin Dios y sin esperanza en el mundo como el pecador común.—Servicio Cristiano Eficaz, 52 (1893).


Cita 2

Cuando se invalide la ley de Dios la iglesia será zarandeada por pruebas terribles, y una proporción más elevada de la que ahora anticipamos, prestará atención a espíritus seductores y a doctrinas de demonios.—Mensajes Selectos 2:422 (1891).


Cita 3

Aquellos que han tenido oportunidades de oír y recibir la verdad y que se han unido a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, llamándose el pueblo de Dios que guarda los mandamientos, y que sin embargo no poseen más vitalidad ni consagración a Dios que las iglesias nominales, recibirán las plagas de Dios tan ciertamente como las iglesias que se oponen a la ley divina.—Manuscript Releases19:176 (1898).


Cita 4

No está lejos el tiempo cuando cada alma será probada. Se nos presionará para aceptar la marca de la bestia. A aquellos que paso a paso hayan cedido a las demandas mundanales y se hayan conformado a las costumbres del mundo, no les resultará difícil ceder a las autoridades imperantes antes que someterse a la burla, los insultos, las amenazas de cárcel y la muerte. La contienda es entre los mandamientos de Dios y los de los hombres. En este tiempo, el oro será separado de la escoria en la iglesia.—Testimonies for the Church 5:81 (18821).


Cita 5

El Señor viene pronto. En cada iglesia debe haber un proceso de purificación y de zarandeo, porque entre nosotros hay hombres impíos que no aman la verdad ni honran a Dios.—The Review and Herald, 19 de Marzo de 1895.


Cita 6

Estamos en el tiempo del zarandeo, en el tiempo en que todo lo que puede ser sacudido será sacudido. El Señor no disculpará a los que conocen la verdad y no obedecen a sus órdenes en palabras y acciones.—Joyas de los Testimonios 2:547-548 (1900).


Cita 7

Pregunté cuál era el significado del zarandeo que yo había visto, y se me mostró que lo motivaría el directo testimonio que exige el consejo del Testigo fiel a la iglesia de Laodicea. Tendrá este consejo efecto en el corazón de quien lo reciba y le inducirá a ensalzar la norma y expresar claramente la verdad. Algunos no soportarán este testimonio directo, sino que se levantarán contra él. Esto es lo que causará un zarandeo en el pueblo de Dios.—Joyas de los Testimonios 1:61 (1857).


Cita 8

El zarandeo de Dios avienta multitudes como hojas secas.—Joyas de los Testimonios 1:480 (1876).


Cita 9

Entre nosotros están aquellos que, como Acán, harán confesiones demasiado tardías como para salvarse […]. No están en armonía con lo correcto. Desprecian el testimonio directo que llega al corazón y se regocijarían de ver silenciado a cualquiera que dirige un reproche.—Testimonies for the Church 3:272 (1873).


Cita 10

El Señor quiere que se repita la proclamación del testimonio directo dado en los años pasados. Desea una renovación espiritual. Las energías espirituales de su pueblo han permanecido adormecidas por mucho tiempo; pero deben resucitar de esa muerte aparente. Por la oración y la confesión de nuestros pecados, debemos preparar el camino del Rey.—Joyas de los Testimonios 3:275 (1904).


Cita 11

La paja será llevada por el viento como una nube, aun de lugares donde solo vemos terrenos de rico trigo.—Testimonies for the Church 5:81 (1882).


Cita 12

Pronto los hijos de Dios serán probados por intensas pruebas, y muchos de aquellos que ahora parecen ser sinceros y fieles resultarán ser vil metal […]. Cuando la religión de Cristo sea más despreciada, cuando su ley sea más menoscabada, entonces deberá ser más ardiente nuestro celo, y nuestro valor y firmeza más inquebrantables. El permanecer de pie en defensa de la verdad y la justicia cuando la mayoría nos abandone, el pelear las batallas del Señor cuando los campeones sean pocos, esta será nuestra prueba. En este tiempo, debemos obtener calor de la frialdad de los demás, valor de su cobardía, y lealtad de su traición.—Joyas de los Testimonios 2:31 (1882).


Cita 13

Puede parecer que la iglesia está por caer, pero no caerá. Ella permanece en pie, mientras los pecadores que hay en Sion son tamizados, mientras la paja es separada del trigo precioso. Es una prueba terrible, y sin embargo tiene que ocurrir.—Mensajes Selectos 2:436 (1886).


Cita 14

Conforme vaya acercándose la tempestad, muchos que profesaron creer en el mensaje del tercer ángel, pero que no fueron santificados por la obediencia a la verdad, abandonarán su fe, e irán a engrosar las filas de la oposición.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 666 (1911).


Cita 15
Tan pronto como el pueblo de Dios sea sellado en la frente (no se trata de un sello o marca visible, sino de una afirmación intelectual y espiritual en la verdad, del cual será imposible desviarlos), tan pronto como el pueblo de Dios sea sellado y preparado para el zarandeo, éste se producirá. En realidad, ya ha comenzado. Los juicios de Dios se hallan ya sobre la tierra para darnos advertencia a fin de que podamos saber lo que nos espera. Se están aproximando rápidamente los días en los cuales habrá gran perplejidad y confusión.
Los que hayan cedido paso a paso a las exigencias mundanales y se hayan conformado a las costumbres del mundo, cederán a las autoridades, antes que someterse al ridículo, los insultos, las amenazas de encarcelamiento y la muerte…La contienda será entre los mandamientos de Dios y los de los hombres.

En ese tiempo, el oro será separado de la escoria en la iglesia. La verdadera piedad se distinguirá claramente de la apariencia y del oropel. Más de una estrella que hemos admirado por su brillo, se apagará entonces en las tinieblas. Como una nube, el tamo será llevado por el viento, aun en lugares donde vemos sólo eras de rico trigo.

Todos los que llevan los ornamentos del santuario, pero no están vestidos de la justicia de Cristo, aparecerán en la vergüenza de su desnudez. Sin embargo, hay hombres que recibirán la verdad y ocuparán los sitios que dejen vacíos los que se consideren agraviados y abandonen la verdad… Su lugar será ocupado por hombres de verdaderos principios cristianos que llegarán a ser mayordomos fieles y dignos de confianza que presentarán la Palabra de Dios en su sencillez y en su marco verdadero. El Señor obrará de tal manera que los desconformes se separarán de los fieles… Las filas no se reducirán. Los que son firmes y fieles cubrirán el vacío dejado por quienes se disgusten y apostaten. (Dios no cuida – 15 de Diciembre).


Cita 16

Muchos, muchísimos, serán terriblemente sorprendidos cuando el Señor venga súbitamente como ladrón en la noche. Velemos y oremos, no sea que venga de repente y nos encuentre durmiendo. Mi alma se conmueve profundamente cuando considero cuánto tenemos que hacer por las almas que perecen.

Carta 12, del 23 de enero de 1897, dirigida al “Hermano y la hermana Nicola”. (Alza tus Ojos – 23 de Enero).


Cita 17

¿Por qué te abates, oh, alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Salmos 42:5.

Querido esposo: Recibí tu telegrama…

Satanás no zarandeará la cizaña, puesto que no gana nada con ello. El zarandea el trigo. El diablo no probará, ni tentará, ni perseguirá a aquellos de quienes él está seguro porque viven en abierta transgresión a la ley de Dios. Procurará acosar y destruir a quienes se han enrolado en el ejército del Señor, bajo el estandarte manchado de sangre del Príncipe Emmanuel. Los cristianos encontrarán y harán frente a muchos y severos conflictos con el taimado enemigo, que es cruel. Los colocará en las situaciones más difíciles y luego se regocijará de su angustia. Empero, gracias a Dios, Jesús vive para interceder por cada uno de nosotros. Nuestra seguridad consiste en encomendarnos a Dios y confiar por fe en los méritos del que dijo: “No te desampararé, ni te dejaré”. Hebreos 13:5.

Me gozo en que Jesús nos sostiene firmemente. Nuestro asidero es débil y fácil de quebrantar, pero nuestra seguridad depende de que el Señor nos sostenga fuertemente. Me regocijo en Jesús hoy. Esposo mío, hemos transitado durante treinta años uno al lado del otro afrontando pruebas y aflicciones de la vida en medio de las tentaciones y bofetadas de Satanás, cuyos dardos fueron lanzados hacia nosotros para herimos y destruirnos; pero Jesús ha sido nuestra defensa. Satanás ha sido rechazado. El Espíritu del Señor ha levantado bandera en favor de nosotros contra el enemigo. Nuestro sol está declinando pero no se pondrá en la oscuridad. Jesús siempre vivirá para interceder por nosotros. En los últimos días de nuestra peregrinación reposaremos en Dios y esperaremos en El. Si caminamos con el Señor, nuestra fe brillará más y más hasta que el día sea perfecto, y al final la recompensa de los fieles será nuestra. A veces mi espíritu se siente triunfante en Dios. Tengo en vista ante nosotros el eterno peso de gloria. No lo hemos ganado nosotros. Oh, no, Jesús lo ganó para nosotros y es una dádiva gratuita, no por alguna justicia o bondad innatas. Caminemos las pocas horas de prueba que nos quedan, humildemente, con Dios, y hagamos con lealtad la obra que ha encomendado a nuestras manos. Me alegro de que estés en las viejas y grandes montañas [de Colorado]. Mi intención es estar pronto allí. Ser atraídos a Dios por medio de sus obras creadas es renovador e inspirador… Mientras contemplamos las magníficas obras de la creación de Dios podemos caminar con El. Podemos conversar con El. Tener a Dios como nuestro Compañero, nuestro Huésped, será el más elevado honor que el Cielo pueda otorgarnos. Que el Señor te bendiga ricamente, es la oración de tu Elena.

—Carta 42, del 27 de julio de 1878, dirigida a Jaime White, presidente de la Asociación General. (Alza tus Ojos – 27 de Julio).


Cita 18

 

Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. Lucas 21:28.

Debemos estar más cerca de Dios. En nuestra vida diaria debiera manifestarse más de Cristo y de su gracia, y menos del yo. Vivimos en un período importante de la historia. El fin de todas las cosas está cerca; las arenas del tiempo se escurren rápidamente; pronto se oirá en el cielo: “Consumado es” “El que es santo, santifíquese todavía”; “y el que es inmundo, sea inmundo todavía”. Apocalipsis 21:5; 22:11… Como pueblo, limpiemos nuestras filas de la contaminación moral y de los pecados que agravian. Cuando el pecado hace avances sobre el pueblo que pretende elevar la norma moral de la justicia, ¿cómo podemos esperar que Dios manifieste su poder en nuestro favor y nos salve como si practicáramos la justicia? Toda la sagacidad del mundo no podrá librarnos del terrible zarandeo, ni los esfuerzos que se hagan con altas autoridades quitarán de nosotros el castigo de Dios, precisamente porque hay pecados acariciados. Si como pueblo no nos mantenemos en la fe, si sólo abogamos con la pluma y con la voz en favor de los mandamientos de Dios pero no los guardamos, violando premeditadamente algunos de ellos, la debilidad y la ruina vendrán sobre nosotros.

Satanás realizará milagros para engañar; exhibirá su poder supremo. Podrá parecer que la iglesia está a punto de caer. Permanecerá, pero los pecadores que haya en Sion serán echados fuera al ser separada la paja del precioso trigo. Será una prueba terrible, pero debe ocurrir. Nadie, excepto los que hayan vencido mediante la sangre del Cordero y la Palabra de su testimonio, se encontrará entre los leales y veraces, sin mancha ni contaminación de pecado, sin engaño en su boca. Debemos despojarnos de nuestra justicia propia y ataviarnos con la de Cristo. El remanente que purifique sus almas por la obediencia a la verdad se fortalecerá mediante este proceso de prueba, y mostrará la belleza de la santidad en medio de la apostasía. Cristo les dice: “En las palmas de las manos te tengo esculpida”. Isaías 49:16.

Su memoria será eterna. Ahora necesitamos fe, una fe viviente… Queridos hermanos, el Señor viene. Eleven sus pensamientos, levanten sus cabezas y regocíjense. Oh, pensaríamos que quienes escuchan las nuevas y pretenden amar a Jesús, estarían llenos de un gozo inexpresable, pleno de gloria. Esta es la buena y gozosa noticia que debiera inflamar cada alma, que debiera repetirse en nuestros hogares y contarse a aquellos con quienes nos encontrarnos.

Carta 55, del 8 de diciembre de 1866, dirigida a G. I. Butler, presidente de la Asociación General, y a S. N. Haskell, un obrero destacado. (Alza tus Ojos – 8 de Diciembre).


 

*Las citas de este libro se actualizan constantemente

 

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