Obra Misionera

Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. 1 Pedro 4:8.

El amor es la base de la piedad. Nadie ama a Dios, no importa cuán religioso pretenda ser, a menos que ame desinteresadamente a su hermano. Puesto que Dios nos amó antes que nosotros lo amáramos a él, amaremos a todos aquellos por quienes Cristo murió. No dejaremos que esa alma que está en gran peligro y padece mucha necesidad se vaya sin amonestar, sin que trabajemos ni nos preocupemos por ella. No abandonaremos a los que yerran, ni seremos criticones ni exigentes, ni los dejaremos para que se hundan en mayor desgracia y desánimo, ni que caigan en el campo de batalla de Satanás, porque Dios nos tratará tal como trata a nuestros hermanos o a los miembros menores de la familia del Señor. Cultiven la ternura del corazón; rodeen su vida de hogar con la atmósfera del amor.

Pero todos los que se han sentido libres de condenar, descorazonar y desanimar a su prójimo, todos los que han dejado de manifestar ternura, bondad, simpatía y compasión a los tentados y probados, verificarán por experiencia propia que se los llevará al terreno donde otros ya pasaron, y sufrirán ellos mismos las consecuencias de su dureza de corazón. Padecerán lo que otros han sufrido por causa de su falta de simpatía, hasta que aborrezcan la dureza de su corazón y abran la puerta para que Jesús pueda entrar. El poder de Dios, que es capaz de convertir, debe entrar en cada alma que tiene alguna relación con la obra y la causa del Señor, para que cada cual sea lleno del amor y la compasión de Cristo, pues en caso contrario algunos nunca verán el reino de los cielos. (Dios nos Cuida – 19 de Septiembre).


Socorred a los desvalidos; su agradecimiento derribará las barreras y os permitirá alcanzar su corazón…

Las mujeres…  Pueden realizar en las familias una obra que los hombres no pueden hacer, una obra que penetra hasta la vida interior. Pueden acercarse a los corazones de personas a las cuales los hombres no pueden alcanzar.  Su cooperación es necesaria.

Las mujeres discretas y humildes pueden hacer una obra buena al explicar la verdad en los hogares. Así explicada, la Palabra de Dios obrará como una levadura, y familias enteras serán convertidas…

Nuestras hermanas, las jóvenes, las de edad madura y las ancianas, pueden desempeñar una parte en la terminación de la obra para este tiempo; y al hacerlo, a medida que tienen oportunidad, obtendrán una experiencia del valor más alto. Al olvidarse del yo crecerán en la gracia.  (Dios nos Cuida – 8 de Diciembre).


Más de mil personas se convertirán en un solo día, la mayor parte de las cuales adjudicarán sus primeras impresiones a la lectura de nuestras publicaciones. El Evangelismo, 503 (1885).


Los resultados de la circulación de este libro [El conflicto de los siglos] no han de juzgarse por lo que ahora se ve. Leyéndolo, algunas almas serán despertadas y tendrán valor para unirse de inmediato con los que guardan los mandamientos de Dios. Pero un número mucho mayor que lo lea no tomará su decisión hasta que vea que los propios acontecimientos que han sido predichos están ocurriendo. El cumplimiento de algunas de las predicciones inspirará fe de que otras también se cumplirán, y cuando la tierra sea alumbrada con la gloria del Señor, en la hora final, muchas almas harán su decisión con respecto a los mandamientos de Dios como resultado de este instrumento.—El Colportor Evangélico, 178-179 (1890).


Es también, en gran medida, por medio de nuestras imprentas cómo debe cumplirse la obra de aquel otro ángel que baja del cielo con gran potencia y alumbra la tierra con su gloria. Apocalipsis 18:1—Joyas de los Testimonios 3:142 (1902).


Debemos reunirnos en derredor de la cruz. Cristo y Cristo crucificado debe ser el tema de contemplación, conversación y de la más gozosa emoción. Debemos realizar estas reuniones especiales con el propósito de mantener fresco en nuestro pensamiento todo lo que recibimos de Dios y expresar nuestra gratitud por su gran amor, nuestra disposición a confiárselo todo a la mano que fué clavada en la cruz por nosotros. Debemos aprender aquí el lenguaje de Canaán, cantar los himnos de Sión. Por el misterio y la gloria de la cruz podremos estimar el valor del hombre, y entonces estaremos en condiciones de apreciar la importancia de trabajar por nuestros semejantes, a fin de que ellos sean exaltados al trono de Dios. (Testimonios para la Iglesia 4:462 (1880). 1JT 275.2


Cuando la iglesia haya dejado de merecer el reproche de indolencia y pereza, el Espíritu de Dios se manifestará misericordiosamente. La potencia divina será revelada. La iglesia verá las dispensaciones providenciales del Señor de los ejércitos.—Joyas de los Testimonios 3:308 (1909).


Cuando las iglesias lleguen a ser iglesias vivientes y laboriosas, se les dará el Espíritu Santo en respuesta a su sincero pedido […]. Entonces se abrirán las ventanas del cielo para los aguaceros de la lluvia tardía.—(The Review and Herald, 25 de febrero de 1890).


Dios tiene joyas en todas las iglesias, y no nos corresponde lanzar arrolladoras acusaciones contra el llamado mundo religioso.—Comentario Bíblico Adventista 4:1205 (1893).


El Señor tiene sus representantes en todas las iglesias. No se les han presentado a estas personas las verdades especiales, que son la piedra de toque para estos últimos días, en circunstancias que despierten convicción en su corazón y en su mente; por lo tanto, al rechazar la luz, no han cortado su relación con Dios.—Testimonies for the Church 6:70-71 (1900).


Muchas almas diseminadas entre las congregaciones religiosas respondieron al llamamiento y salieron presurosas de las iglesias sentenciadas, como Lot salió presuroso de Sodoma antes de la destrucción de esa ciudad.—Primeros Escritos, 278-279 (1858).


En la hora undécima habrá miles que encontrarán y reconocerán la verdad […]. Estas conversiones a la verdad se realizarán con una rapidez que sorprenderá a la iglesia, y únicamente el nombre de Dios será glorificado.—Mensajes Selectos 2:16 (1890).


Habrá miles convertidos a la verdad en un día, los cuales, en la undécima hora, verán y reconocerán la verdad y los movimientos del Espíritu de Dios.—The Ellen G. White 1888 Materials, 755 (1890).


Entre los católicos hay muchos que son cristianos muy concienzudos y que caminan en toda la luz que brilla sobre ellos, y Dios obrará en su favor.—Testimonies for the Church 9:243 (1909).


Habrá muchos que saldrán de las filas del mundo, de las diferentes iglesias—aun de la Iglesia Católica—, cuyo celo excederá en mucho al de los que han estado hasta ahora en las filas para proclamar la verdad.—Mensajes Selectos 3:441 (1889).


Entre los paganos hay quienes adoran a Dios ignorantemente, quienes no han recibido jamás la luz por un instrumento humano, y sin embargo no perecerán. Aunque ignorantes de la ley escrita de Dios, oyeron su voz hablarles en la naturaleza e hicieron las cosas que la ley requería. Sus obras son evidencia de que el Espíritu de Dios tocó su corazón, y son reconocidos como hijos de Dios.

¡Cuánto se sorprenderán y alegrarán los humildes de entre las naciones y entre los paganos, al oír de los labios del Salvador: “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis”! ¡Cuán alegre se sentirá el corazón del Amor Infinito cuando sus seguidores le miren con sorpresa y gozo al oír sus palabras de aprobación!—El Deseado de Todas las Gentes, 592-593 (1898).


En el capítulo 18 del Apocalipsis se exhorta al pueblo de Dios a que salga de Babilonia. Según  este pasaje de la Escritura, muchos del pueblo de Dios deben estar aún en Babilonia. ¿Y en qué comunidades religiosas se encuentra actualmente la mayoría de los discípulos de Cristo? Sin duda alguna, en las varias iglesias que profesan la fe protestante.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 433 (1911).


A pesar de las tinieblas espirituales y del alejamiento de Dios que se observan en las iglesias que constituyen Babilonia, la mayoría de los verdaderos discípulos de Cristo se encuentran aún en el seno de ellas.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 441 (1911).


El suscitará hombres y mujeres entre la gente corriente para hacer su obra, así como en la antigüedad llamó a pescadores para que fuesen sus discípulos. Pronto habrá un despertar que sorprenderá a muchos. Aquellos que no comprenden la necesidad de lo que debe hacerse, serán pasados por alto, y los mensajeros celestiales trabajarán con aquellos que son llamados gente común, capacitándolos para llevar la verdad a muchos lugares.—Manuscript Releases 15:312 (1905).


En la solemne obra final, pocos grandes hombres serán ocupados […]. Dios realizará una obra en nuestros días que apenas unos pocos anticipan. Suscitará y exaltará entre nosotros a aquellos que son enseñados por la unción de su Espíritu antes que por la preparación externa de parte de instituciones científicas. No se debe despreciar ni condenar estos medios; Dios los ha ordenado, pero solo pueden proveer las calificaciones externas. Dios manifestará que no depende de seres mortales doctos y engreídos.—Testimonies for the Church 5:80, 82 (1882).


Únicamente se les dará luz a las almas que están buscando fervientemente la luz y que aceptan con alegría todo rayo de iluminación divina procedente de su santa Palabra. Es mediante esas almas que Dios revelará esa luz y poder que iluminará toda la tierra con su gloria.—Testimonies for the Church 5:729 (1889).


Lo que se necesita es disciplina de espíritu y limpieza de corazón y pensamiento. Esto es de más valor que el talento brillante, el tacto o el conocimiento. Una mente corriente, educada para obedecer un “Así dice el Señor”, está mejor calificada para la obra de Dios que aquellos que tienen aptitudes, pero que no las emplean correctamente.—The Review and Herald, 27 de noviembre de 1900.


Los obreros serán calificados más bien por la unción de su Espíritu que por la educación en institutos de enseñanza. Habrá hombres de fe y oración que se sentirán impelidos a declarar con santo entusiasmo las palabras que Dios les inspire.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 664 (1911). . EUD 174.4-EUD 175.3


He visto madres de familias numerosas que no se daban cuenta del trabajo que tenían ante sí y ante su propia familia. Querían ser misioneras y hacer una obra grande. Deseaban un puesto elevado, pero descuidaban el mismo trabajo que en su casa se les había asignado. ¡Cuán importante es que la mente se despeje! ¡Cuán importante es que el cuerpo esté tan libre como sea posible de la enfermedad, a fin de que podamos hacer el trabajo que el Señor nos ha encomendado, y esto de una manera que permita al Maestro decir: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.” Mateo 25:21. Hermanas mías, no despreciéis las pocas tareas que el Señor os ha dado que hacer. Sean las acciones cotidianas tales que en el día del ajuste final de cuentas, no tengáis que avergonzaros frente a lo que anotó el ángel registrador. 1JT 187.3


 

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